Escritores Mexicanos

La imaginación nos sirve para hacerle preguntas a la realidad: Alberto Chimal

 

Yo, Araceli Toledo, Alberto Chimal y Laura Cordero (Dale click a la imagen para escuchar el podcast)

Hombre, pues qué les puedo decir. Hoy tuve la suerte de entrevistar a Alberto Chimal, narrador y ensayista emblemático para mi generación y para todas las que andan aún por esta galaxia. Fueron casi ¡40 minutos de charla! y se fueron rapidísimo. Debo de agradecer a Araceli Toledo por hacer la conexión para hacer esta entrevista y sobre todo a los que aportaron los recursos para que Alberto pudiera estar en Puebla toda la semana impartiendo el taller. ¡Gracias a máster Roberto Carrancá!, Director de Fomento Cultural de la Secretaría de Turismo de Puebla por apoyar estas actividades que tanta falta hacen en Puebla.

Con la serenidad que siempre porta, Chimal nos platicó sobre su genealogía literaria, sus primeras lecturas. Fue muy interesante su análisis sobre el por qué en México durante mucho tiempo se estableció el Realismo como la tendencia literaria predominante.

Otro de las temas que nos expuso, fue el papel del lector actual, la relación del escritor con el poder y la tecnología y hasta se soltó unos spoilers sobre la última entrega de Harry Potter. Ya no les platicó más, mejor escuchen la entrevista. Mañana nos vemos. ¡Salud!

 

El discurso Gay en El vampiro de la colonia Roma de Luis Zapata

luis5

Luis Zapata (Chilpancingo, 1951) publica El vampiro de la colonia roma, las aventuras, desventuras y sueños de Adonis García en el año de 1979. Con esta novela gana el premio nacional de novela Grijalbo, uno de los más representativos de la época. Su éxito en ventas, a pesar del escándalo, fue contundente. Su obra se inserta en una tradición novelística a la cual pertenecen las obras de Eduardo A. Castrejón: Los cuarenta y uno: novela crítico social, publicada por primera vez en 1906 y reeditada en el 2010, así como El diario de José Toledo (1962) de Miguel Barbachano; Después de todo (1969) de José Ceballos Maldonado y El desconocido (1977) de Raúl Rodríguez Cetina. De igual manera, otro texto con temática homosexual que podemos citar como antecedente es el cuento Los machos cabríos de Jorge Ferretis, publicado en los cincuentas.

     Es importante señalar que el terreno social estaba preparado para recibir este tipo de obra literaria. Recordemos que las prácticas contraculturales aún estaban instaladas en la cotidianidad de los jóvenes de la Ciudad de México y en la clase media de algunas capitales del país. En el aspecto literario, “La onda” ya había creado una cantidad considerable de lectores acostumbrados a temas juveniles políticamente incorrectos. Además, se sabía de una postura por parte de gobierno esto es, una suerte de “apertura”, con el objetivo de cerrar las heridas que había dejado el conflicto estudiantil de 1968.

7959479   La publicación y la recepción de El Vampiro de la colonia Roma fue un suceso social que como tal merece análisis desde distintas perspectivas teóricas que nos ayuden a desentrañar los discursos velados que existen en la obra. En este breve artículo, me propongo hacer un esquizoanálisis desde la perspectiva de Gilles Deleuze y Félix Guattari, con el objetivo de ubicar El vampiro de la colonia Roma como un dispositivo de ruptura o boicot contra el “socius” en términos de Deleuze y Guattari.

     Bertha Ladrón de Guevara, en su artículo “Identidad y discurso contranormativos en El vampiro de la colonia Roma de Luis Zapata”, publicado en la revista Amerika (año), argumenta acerca de las características contranormativas de la obra:

La vigencia de la novela y su éxito son el resultado de una mezcla fraternal entre prácticas y discursos que rechazan el poder de lo normativo, y se sitúan al margen no para suplicar su ingreso a la sociedad, sino para restarle poder al estatuto de género y ubicarse en el margen como lugar estratégico de poder que puede desequilibrar el hermetismo del dispositivo sexual dominante. (Ladrón, 21)

La anterior cita nos ayuda a identificar el primer concepto significativo para llevar a cabo un Esquizoanálisis, me refiero a “El flujo molar”, el cual se representa con los elementos herméticos, los que a su vez están detenidos en el polo paranoide. De manera que es la cristalización lo que permanece igual en términos de la representación del poder: el sistema binario (hombre-mujer). La sociedad tradicional y de manera específica lo que conocemos como prácticas heteronormativas (la sexualidad dominante) siguiendo a Bertha Ladrón, es lo que en palabras de Delueze y Guattari se conceptualiza como el socius, el cual crea la ficción de masculino y femenino, lo cual impide la posibilidad de la alternancia y de una libre movilidad. Es verdad que la sociedad mexicana vivió durante las décadas de los sesenta y setenta una apertura inédita, sin embrago ello no representaba un sentir de las mayorías. México, por lo tanto, seguía viviendo bajo una moral conservadora.

     El segundo punto del esquizoanálisis es reconocer el “Flujo Molecular”, espacio en el que se identifica la existencia de movimiento o alternancia. Ello significa una posible ruptura con el “Flujo Molar” que se observa en las características de Adonis García, protagonista de la novela. Pícaro, homosexual, outsider, prostituto, García se entrega al placer sin atisbo de arrepentimiento, su configuración se entiende como una alternancia dentro del sistema literario, misma que se reconoce en una gran parte de las novelas mexicanas con temática homosexual. Veamos:

Los elementos que con frecuencia están presentes en las novelas denominadas homosexuales son, por una parte, los que provienen de la experiencia marginal del mundo gay; la renuncia de los derechos que otorga la normalidad o la relación destructiva con la familia y las figuras de autoridad […] se ha construido la experiencia moderna de la homosexualidad: el carácter lúdico, el individualismo, la importancia de la belleza física, las relaciones afectivas efímeras. (Laguarda, 176)

La alternancia o aporte a la literatura del personaje de Adonis podría ir más allá de las características antes citadas. En la novela en cuestión se comienza a diluir el elemento denigratorio para aquellos homosexuales que jugaban el rol pasivo. Aunque en la novela no aparece la palabra Gay, sí se percibe la intención, por parte del autor de colectivizar, de matizar los roles sexuales tradicionales que se le imputaban a los homosexuales pasivos. Críticos como Rodrigo Laguarda consideran que El vampiro de la colonia Roma es una novela de transición, ya que se observan puntos de vista tradicionales sobre la homosexualidad combinadas con la postura moderna gay, explicable por el tiempo en que fue escrita.

timthumb.php_-e1415713546509-700x395

La alternancia propuesta por Luis Zapata dentro de su novela, se identifica a partir de la tercera características del Esquizoanálisis. Es posible reconocer “Líneas de fuga” que fluyen de forma rápida, sin comportamientos ordenados, rizomáticos perceptibles en la forma de narrar y hasta en el acomodo tipográfico de la obra. El vampiro de la colonia roma desequilibra las normas porque constituye una anomalía polémica en términos de la relación con el sistema literario. Sin embargo, el éxito de El vampiro de la colonia Roma, puede contener una paradoja. Si bien, Adonis García no desea insertarse a la vida social “correcta”, ni busca un reconocimiento dentro de la sociedad, sí juega un papel dentro del sistema capitalista. Las “Líneas de fuga” siempre tienen el riesgo de convertirse en Líneas Molares. Uno de los mejores ejemplos que podemos observar es la “Contracultura”, la cual operó por un tiempo como “Línea de fuga” y que al paso del tiempo el sistema capitalista fue adaptándola hasta convertirla en tradición, contribuyendo así a su cristalización. Deleuze y Guattari describen al sistema capitalista como una “Máquina axiomática”, capaz de implementar aspectos considerados en un primer momento negativos, para que el sistema siga funcionando:

¿Qué es eso que llamamos la potencia de recuperación del capitalismo? Es el hecho de que dispone de una especie de axiomática. Y esta es, en última instancia –y tal como sucede con todas las axiomáticas- no saturable, está siempre lista para añadir un axioma de más que hace que todo vuelva a funcionar. El capitalismo dispone entonces de algo nuevo que no se conocía” (Deleuze y Guattari, 20)

 Paradójicamente, el éxito comercial, el premio y la atención de la academia hacia El vampiro de la colonia Roma, provoca una territorialización de la obra, convirtiéndola como consecuencia en “Flujo Molar”. Hoy en día es una novela referencial de la cultura gay, pero ya no representa un boicot para el socius. No hay que perder de vista que el gran socius que se plantea en la novela es el sistema capitalista:

La paradoja del capitalismo es que se trata de una formación social que está constituida sobre la base de lo que era lo negativo de todas las otras. Eso quiere decir que el capitalismo no ha podido constituirse más que por una conjunción, un encuentro entre flujos descodificados de todo tipo. Lo más temido por todas las formaciones sociales sería la base de una formación social que debía engullirse a todas las demás. Aquello que era lo negativo de todas las formaciones ha devenido la positividad mismo de nuestra formación. Esto es estremecedor” (Deleuze y Guattari, 22)

Resulta estremecedor, entonces, el hecho de no tener salida ante la máquina axiomática capitalista. Si bien la novela se lee actualmente dentro de una lista de títulos universitarios que forma parte del canon literario, en su momento sí representó una alternancia, una “Línea de fuga”, por decir, temporal. Como bien lo explica Rodrigo Laguarda, El vampiro de la colonia Roma fue una novela de transición entre las prácticas tradicionales homosexuales y las nuevas formas de participación de la cultura gay. Su alternancia se basó en la conversión de las posturas negativas y discriminatorias de una colectividad sin distinción, particularmente desde el rol (activo-pasivo) que se desarrolla en las relaciones homosexuales. Un aspecto relevante es que Adonis García rompe con el cliché de los personajes homosexuales dedicados a la prostitución, por ello él no asume el castigo como ruta para integrarse, ni experimenta algún tipo de conflicto.

el_vampiro_de_la_colonia_roma-novela-la_onda-homoerotismo_MILIMA20140910_0138_30

El vampiro de la colonia roma fue, en sus inicios, una novela de ruptura pues operó como “Línea de fuga”; pudo, inclusive, haber operado como un boicot contra el socius, pero, finalmente, al momento de ubicarse dentro de una tradición literaria que trajo consigo premios, éxito comercial y su integración en la lista de lecturas en los cursos universitarios, hacen que se convierta en un axioma claramente operativo en beneficio del sistema capitalista.

     Sin embargo, Luis Zapata logra de alguna manera que Adonis esquive lo anterior, evitando así que éste se convierta en un ente socialmente correcto. Recordemos que de acuerdo con la consigna moral de una sociedad respetable, lo que seguiría después de intensas jornadas de hilarante prostitución, serían las “consecuencias” punitivas como alguna enfermedad de naturaleza venérea y una posible etapa de depresión. Ante ese panorama de desorden, se aplica, en primera instancia, un enfrentamiento por medio de los viejos dispositivos sociales: descanso, régimen de buena alimentación, medicina y psicoanálisis. Se despliega un operativo para llevar a cabo un proceso de territorialización al personaje; sin embargo, Adonis García no se deja atrapar, se cura, asiste a las sesiones de psicoanálisis, descubre su hipocondría, pero en lugar de integrarse, Zapata propone un final que sorprendente para su personaje:

“¡puta!     Me cae que yo sí me iba me cae que no lo pensaba dos veces   dejaría todo tirado así sin llevarme nada que me recordara este mundo       chance hasta me iría desnudo     como nací      para que ni la ropa me hiciera pensar en lo que era antes    y entonces sí “adiós mundo cruel”   como   dice la canción ¿te acuerdas? La cantaba enrique guzmán   y desde la nave iría viendo cómo se iba haciendo chiquita la ciudad de méxico   y adiós ángel de la independencia y adiós caballito   y adiós monumento de la revolución ¿verdad? (…) por la ventanilla iría viendo las estrellas que pasaban bien rápido   o una estrella fugaz   y entonces cerraría los ojos y pediría un deseo   que no volviera nunca     pero nunca   por ningún motivo   a este pinche mundo.

y ora sí ya apágale ¿no? (Zapata, 176-177)

El final nos ofrece una fuga imaginaria, una indefinición hacia el futuro de la vida de Adonis García como una estrategia para evitar la territorialización; sin embargo, la obra como fenómeno social sí es territorializada, es un axioma que es fagocitado por el sistema capitalista.

     Con lo anterior no se pretende cuestionar la importancia social que tuvo la obra, sino que ésta se reconoce como parteaguas dentro del universo de la literatura gay mexicana, porque Zapata logró a partir de su personaje principal, romper con estereotipos culturales. El vampiro de la colonia roma, aventuras, desventuras y sueños de Adonis García es una novela de ruptura y es, al mismo tiempo, un texto de boicot temporal, que desde el interior rompe con el proceso de territorialización de la que la obra, a pesar de que ésta al final fuera adoptada por el sistema capitalista y sirviera como operador del mismo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Referencias

 

Bertha Ladrón de Guevara. “La identidad y discurso contranormativos en El vampiro de la colonia roma de Luis Zapata.” Amerika Abril 2001: 46-67.

 

Deleuze, Guilles, Guattari, Félix. Entre el capitalismo y la esquizofrenia. Buenos Aires: CÁCTUS, 2005.

 

Luis Zapata. El vampiro de la colonia Roma, aventuras, desventuras y sueños de Adonis García. México D.F.: DEBOLSILLO, 2005.

 

Rodrigo Laguarda. “El vampiro de la colonia Roma: literatura e identidad gay en México.” Takwá Primavera-Otoño 2007: 173-192.