#BitácoraOmitida

Le haré como El Bicho, con una combi me iré a viajar

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En la calle de mi casa, siempre se estacionan muchos viajeros que vienen de la Patagonia y al parecer quieren llegar hasta Alaska. A veces vienen en combis, otras en casas rodantes y siempre me había quedado con las ganas de poder platicar con ellos.

De inmediato abrieron la puerta con una sonrisa y nos invitaron a entrar. Ya sabía de ellos gracias a un reportaje que se publicó en El Universal. Ahí nos contaban sobre el viaje que emprendieron desde hace 14 años y en donde nació su hija. Sí, así como lo oyen, su hija nació en el viaje y sólo ha estado unos días en la escuela en San Cristobal de las Casas en Chiapas.  Platicamos sobre el barrio, sobre que ella era vegana y él se comía todo. Yo quedé de invitarlos a comer, pero bueno, a veces uno no puede cumplir. Me enseñaron su libro en donde hablan sobre los lugares que van visitando, pero recuerden que yo sólo iba por unas memelas. Traía a penas $200 y para colmo no traía mi celular, así que no tengo fotos sobre el encuentro. En realidad fue poco el tiempo que platicamos, pero cada segundo que pasaba, cada centímetro que observaba me iban dictando un mensaje que en estos días he codificado y entendido.

Y entonces entendí que el Bicho Latino es una metáfora que nos dice que es posible otra forma de vivir, fuera de perseguir chuletas, de los mismos horarios, de la vida burocratizada. Ya estoy ahorrando para comprar una combo jipi y lanzarme a viajar.

Lo que no se vio del concierto de Morrissey

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Foto: Churromán

Desde unos días antes tenía la pregunta rondando en mi cabeza ¿iré o no iré? Y ayer hasta las 6 de la tarde yo daba por hecho que me iba a perder el concierto, como ya se me ha hecho costumbre.

Tampoco me iba a quedar como Magdalena llorando por los rincones. Preparé mi plan de contención. Le pregunté a Jesús Aguilar si no se le antojaban unos tacos de “menudencias” que siempre frecuentamos y que se encuentran por los Héroes. Ya después les hablaré de esos tacos para que se den cuanto de lo que les hablo.

Era temprano y tenías altas probabilidades de que estuvieran cerrados. Llegamos y efectivamente ni siquiera se habían puesto. Así que fuimos a unos que estaban por ahí, malones pero llenadores. En ese momento, consultando los muchos grupos de WhatsApp en los que estoy, vi que mi amigo Everardo le preguntaba a Omar Croda sobre el concierto. De pura casualidad le lancé un reto:

IMG_20170405_174404_687_opt Y después recibí este mensaje personal:

IMG_20170405_174659_442_opt Y resultó efectivo, Everardo se había ganado un par de boletos en Radio Disney. Así como lo oyen. Ahí voy con mis ocho tacos y mis ganas de rockear por mi amigo Everardo. Llegamos a tiempo y la verdad apostábamos que no se llenaría, pero afortunadamente sólo se quedaron unos cuantos asientos vacíos. Por lo mientras esperábamos la llegada del Churromán y el Chino que ya venían en camino.  Mientras tanto me encontré con amigos, amigas, gente que conocía a otros amigos y amigas, papás de mi hija, exalumnos, exalumnas, chicos que estuvieron haciendo servicio social en la radio, artistas que iba a entrevistar al otro día, amigos escritores que me reclamaban en twitter cómo fue que había metido cerveza al auditorio, ex novias de amigos, wow, qué viaje.

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El cumple 87 de mi papá…y las garnachas


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El 31 de marzo de 1930 nació Ricardo Cartas Cabrera. Aunque ustedes crean que es fácil decirlo, la verdad es que ha sido una muy buena historia la de mi papá. De entrada, hasta poco años celebrábamos su cumpleaños el 3 de abril que es el día de su santo. Según él, su cumpleaños era ese día, hasta que un día pusimos atención en su acta de nacimiento y resulta que era el 31 de marzo. Después, hace unos meses, justo cuando mi mamá murió y quiso poner orden en sus papeles nos enteramos que su verdadero nombre era ¡Ricarte! ¿De dónde salió eso? Pues quien sabe.

Siempre lo tomamos como una anécdota surrealista de las muchas que hay en Oaxaca; pero ya ven, resulta que fue realidad.

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Bueno, pues hoy celebramos sus 87 primaveras con unas tremendas garnachas. Era ese clásico platillo que su relación directa es con tu mamá, con Mimi. Era una de sus obras maestras, la que todo el mundo le chuleaba y le pedía encore.

Así es que hoy se presentaba un reto tremendo, por una lado por lo menos igualar el sazón de mi mamá y por otro, salir bien librados ante  el primer cumpleaños de papá  sin mi mamá. Tata, como le decimos a Ricarte en la casa se puso un poco triste a la hora que le cantamos las mañanitas. Extraña a Mimi como todos en la casa, pero creo que para él es un dolor profundo, que le cala, eso se nota, pero a los pocos minutos todo volvió a la normalidad.

Mis hermanas hicieron las garnachas mucho mejor que Mimi, creo que ella estaría muy orgullosa de sus hijas cocineras. Comimos hasta reventar, aún me siento como un globo enorme a punto de estallar.

El placer de cortarse el cabello

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 No sé para ustedes, pero para un servidor, cortarse el pelo es un placer. He recorrido muchas peluquerías, estéticas, barberías. De la primera que tengo memoria es una a la que íbamos juntos mi papá y yo, con un maestro que mi jefe consideraba “artista”. Me dice mi papá que casi duró 20 años cortándose el cabello con este señor. Un día encontró cerrado y después se enteró que lo habían metido a la cárcel por fraude.

Después fui a uno de San Baltazar y una también estuve yendo con unos maestros que me recomendó el Churromán en Cholula. Sobre esta visita escribí un post año años que puedes leer aquí. Muchos años encontré a Ariam mi actual peluquero. Es la onda, sabe de música, tiene buen gusto y va a tu casa o a donde quieras a cortarte el cabello.

Hoy por ejemplo llegó muy temprano y lo primero que hizo fue recomendare una banda que se llama Chicano Batman. Una muy buena banda que estará en unos meses en la CDMX.

 

Una clase de literatura a partir de los tacos

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Hoy como es el Día del taco hice un paréntesis en mi curso de distopías y armé una sesión sobre la tecnología que ha hecho evolucionar los amados tacos. Para esto, eché mano de unos de los libros más divertidos que he comprando: La tacopedia libro editado por Déborah Holtz y Juan Carlos Mena.

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La clase consistió en primer término en hacer la lectura de la primera parte que lleva por título “Para abrir boca”, en el cual se relata la historia del maíz. La historia de esta planta es súper interesante, ya que no se considera como una planta que surge de manera natural así como la conocemos, sino que ha sido intervenida tecnológicamente por el ser humana para domesticarla. Es decir, a pesar de que me quise alejar de la Ciencia Ficción que han poblado el actual círculo de lectura, la tecnología se manifiesta. Sin embargo, llegamos al clímax cuando leímos la aportación del nixtamal, el proceso que permite que tengamos tortillas para el taco.

También hicimos la lectura de algunos testimonios de los taqueros que se incluyen en el libro y después hicimos la reflexión de cómo se han incorporado distintas culturas culinarias en el taco. El mejor ejemplo y que no se incluye en esta Tacopedia es nuestro poblanísimo taco árabe. Cuando lancé la pregunta a los chicos sobre el origen de estos tacos ninguna pudo tener una respuesta cercana. Afortunadamente Paco Coca recientemente publicó en radiobuap.com un muy buen artículo sobre estos tacos.

Creo que la historia tuvo un buen impacto y gracias a los tacos árabes tuvimos oportunidad de charlas sobre lo benéfico de las migraciones. Tuvimos oportunidad de compartir cuáles fueron nuestros orígenes y cuáles son los platillos que nos identifican con ese pasado. Es increíble la diversidad que puede haber en un grupo tan pequeño. El ejercicio final es un súper viaje. Después de todo lo que leímos, ahora hay que redactar una historia futurista sobre la evolución de un platillo. ¿Cómo será el mole de Cholula dentro de 5,000 años? ¿Cómo serán los tacos de marchitos dentro de 100? ¿Cómo te imaginas que sea el aguachile en 3,000? Bueno, pues eso es lo que leeré en una semana.

 

¿Qué opinan de mi tía sexy Felipa Cartas?


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Hace unos meses me enteré por parte de mi hermana Coty Cartas que hubo una actriz con el nombre (artístico) de Lina Marín, pero que su verdadero nombre fue Felipa Cartas. Obviamente es de Oaxaca, específicamente de Unión Hidalgo y murió en 1989. Algunas páginas de internet nos dicen que actuó en películas como Un hombre llamado Caballo (1970), El bueno para nada (1973) y Lo que importa es vivir (1987).

Lástima que nunca la conocí y lástima que no fue mi tía. Sin embargo, tengo confianza en tengamos algún parentesco, finalmente hay pocos Cartas en el mundo y mi tía…qué les puedo decir si ustedes mismos la están viendo.

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Me hubiera gustado contarles que con la tía pasé muy buenos momentos. Sí, que desde niño me la pasé con ella ya que mi mamá me dejaba todos los veranos con la tía sexy y actriz, sí, siempre me la pasaba con  ella en los días de filiación, en las fiestas con los artistas y escritores. Ella era siempre el alma de la fiesta, sobre todo cuando le ponían algún mambo, ella sacaba a bailar al primero que estuviera al frente y la fiesta comenzaba. Nunca dejó que yo viera de más. Cuando la fiesta comenzaba a subir de tono me llevaba a su habitación y ahí la esperaba todas las noches durante muchos veranos. Era como su hijo. La mejor temporada fue cuando hizo la filmación de la película con Capulina, este canijo gordo pasaba mucho tiempo con mi tía. No podía entender por qué ella la pasaba bien con Capulina. En el cine era simpático, pero afuera era de lo peor… Claro, esto me hubiera gustaba haber vivido con la tía Felipa, lástima que ya la conocí después de mucho tiempo de su muerte.

 

Hoy hace 6 años nació el amor de mi vida

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Seguro ya la conocen; sí ella es Indira Cartas Flores, mi hija y es el amor de mi vida. Hoy hace seis años nació y desde ese día mi vida ha dado muchas vueltas (más de las normales, pues). Sí, aún recuerdo el momento en que Mayra me dijo que estaba embarazada. ¡Tremendo! En ese tiempo tenía 31 años y bueno, ya tampoco era un chamaco. Ahí comenzó la aventura. De las cosas que más recuerdo es que al inicio del embarazo, los estudios nos decían que iba a ser niño, entonces yo decía que estaba en proceso Ricardo III, después que no, que era niña y entonces ahí sí no dudé en el nombre: Indira. Si ustedes me preguntan por qué, la verdad es que sólo me gusta cómo suena. Después investigamos que era alguna diosa extraña del amor y la sabiduría.

Después vinieron los preparativos para el nacimiento. Sí, nosotros también fuimos a un curso sábado, tras sábado, en donde nos enseñaban respiraciones, uso de los instrumentos básicos para la hora de los pujidos y gritos, no sé, quizá fueron unos dos meses de curso que terminó sirviendo para nada porque a la hora de la verdad la doctora dijo: No, pues la cosa se complica, tiene que ser cesárea. Y así fue.

Entré al parto, claro, y contra todas las apuestas soporté las imágenes llenas de sangre. Todos pensaban que me iba a desmayar, pero la verdad es que no me pasó nada, ni siquiera un mareo. Al contrario, creo que hasta estaba tomando un video de cómo salió Indirita de la panza de su mamá.

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Por cierto, ella nació a las 19:35 hrs. Y en aquella época aún tenía un blog en donde hice una breve nota sobre el nacimiento de mi hijita.

Cuando Uber te roba

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Yo era muy fan de Uber. Era de los que pensaban que el Uber iba poder desaparecer del mapa a los taxis. En verdad estaba seguro de que eso iba a pasar, pero hoy me doy cuenta que Uber tiene desventajas terribles. Les voy a platicar lo que me pasó la semana pasada.

Como ustedes ya saben, toda la semana anterior estuvimos haciendo parte de la transmisión de Radio BUAP desde el CCU debido a la Feria Nacional del Libro. Desde mi casa no hay transporte público que me lleva para allá y la verdad es que sí me daba un poco de flojera llevar mi bici hasta allá. Hoy pienso diferente, claro.

Pedí mi Uber y llegó sin ningún problema. Ya casi estaba llegando al CCU cuando un amigo me mandó un mensaje para recordarme una reunión que desde luego se me había olvidado. Entonces le dije al chofer que nos jaláramos para el centro y así lo hizo…perooooo, sí, mejor vamos a poner en mayúsculas PERO…

Y yo aún muy decente le dije, oye, si quieres te doy la diferencia en efectivo. Primero el chavo se negaba, pero terminó aceptando lo que le di. Muchas gracias joven, que le vaya muy bien. Y bueno, creo que a ese chofer le fue muy bien, pero a mí no. Al llegar mi notificación, casi dos horas después, resulta que había ido con mi viaje hasta casa del diablo y yo ya debía casi $300, sí, así como lo oyen, de un viaje que me iba a costar $70, terminé pagando $300. Es terrible, ¿no? ¿Y ustedes creen que ese chofer no se dio cuenta de que me había robado?

Sí, quizá Uber no tenga la culpa de esto y también muchos me han dicho que hable para reportar. La verdad es que ya desapareció de mi celular esa aplicación. No quiero que me regresen nada, así es como tenía que aprender la lección. Un tache enorme para Uber, tan bien que me caían.

Un poema al insomnio y a las hormigas

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Algo te despierta

Son las hormigas que descubrieron

El camino en tu memoria

Nunca descansan

 

Paso a paso

Las siempre trabajadoras

Cargan en su lomo

La carne, el desperdicio

Que van encontrando en ti

 

Abres los ojos

Escuchas el silencio

La nada, la oscuridad

Buscas en la casa y no hay nada

 

 

Tus pies aplastan las hormigas

Crujen, son tantas

Crujen tus recuerdos

No hay nada, salvo tu insomnio

Ideas para una clase con 1984

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Lo peor que puede hacer un profesor es dejar a sus alumnos plantados. Aunque a veces no está en nuestras manos porque finalmente siempre tenemos eventos extraordinarios que a veces no nos dejan llegar a la clase. Pocas veces lo hice, pero ahora me pasó y creo que fue muy costoso para el clima en el grupo. Así que en la próxima clase la mayoría de los chicos me dejaron plantado. Afortunadamente un par de alumnos llegaron y pude mandar un mensaje de voz en el grupo de WhatsApp para disculparme y avisarles que nos veíamos (sin rencores) en la próxima clase. Creo que es un detalle que también valoraron porque en la próxima clase hubo dos chicos que faltaron y tuvieron el detalle de avisarme. Eso me encanta, poder trasformar una situación adversa en algo positivo, por lo menos tenemos más confianza y no que me vean como un Dictador…

Bueno, pues bajo ese contexto me presenté a la próxima clase para hablar una de mis novelas de cabecera 1984 de George Orwell. De hecho, mi novela Bilopayoo Funk es una versión libre de la novela de Orwell, sólo que en lugar del Big Brother aparece una Big Sister. Pero bueno, vamos a la clase. Inicié platicando un poco sobre el contexto histórico en el que se escribió. Esa es la parte que debes de cuidar muy bien, porque la generación actual de universitario está vacunada contra los choros dogmáticos; sin embargo, siempre es necesario. Tuve que hacer la aclaración que 1984 es una de las novelas que más han penetrado en la cultura popular. No sé si exista una obra que haya inspirado un Reality Show más importante de la historia de la televisión y que a los que se inscribieron para participar los trataban como verdaderos subordinados. Además de tener un par de buenas películas en versión libre Brasil y El dormilón.

Hicimos la reseña de la novela y después…

Ahí es donde te das cuenta quién realmente digirió la novela. Quizá varios pudieron hacer la lectura, pero finalmente ese no el mérito, lo interesante es qué se queda en esas cabecitas y cómo lo pueden utilizar para crear nuevas historias.

La mayoría de los textos le daban seguimiento a las tendencias: tecnología, salud, política; sin embargo, por ahí hubo un planteamiento interesante:

Un mundo gobernado por mujeres, dejando a los hombres en la subordinación…

Entonces ahí es donde se presenta el tema para discutir. Lancé una pregunta si ese planteamiento era distópico. Algunos dijeron que no, porque sí era utópico que las mujeres llegaran al poder; sin embargo, las alumnas fueron las que aclararon que sí era un planteamiento distópico el hecho de que se llegara al poder y que se tratara como subordinado al hombre. Lo utópico es que si las mujeres al llegar al poder trataron como iguales a los hombres.

La escritura de los textos provoca, si te pones atento, una discusión que los chicos pueden llevarse como experiencia significativa. Esta actividad no se calificó, presiento que no le iba a ir muy bien.