#BitácoraOmitida

Un 5-0 hasta el policía lo celebra

Me desperté muy temprano gracias a que el gaseo tuvo el detalle de llegar 7:30 de la mañana, cuando había quedado de llegar a las 9. Bueno, no hay mal que por bien no venga, así dice el dicho. Me bañé y como si fuera un torero hice un ritual para vestirme con mi playera de lobos. Claro, hoy jugaría nuestro equipo contra el Veracruz, equipo con el que Puebla tiene cierta rivalidad. Nos habíamos enterado de que la directiva de allá les había puesto 20 camiones para trata de invadir nuestro territorio.

Claro, esto no podía pasar de ninguna manera, así que invité a varios amigos para que sumáramos voces a favor de lobos. Vlado, Toño y el Chino fueron las invitados. Llegamos a buena hora al estadio. Alguien decía por ahí: ¡Hoy sí habrá madrazos! ¡Esos pinches jarochos son bravos! ¡Nos van a invadir, dicen que vinieron 50 camiones! ¡No, yo escuché que 100! Bueno, ya saben cómo son los rumores, pero nada, su presencia fue normal, nada del otro mundo.

Toño, Vlado, el Chino y yo

Mal y de malas con Lobos

Les voy a contar una triste historia. Esta temporada me propuse hacer las cosas bien. Así es que compré con buen tiempo mi abono para no estar perdiendo tiempo en la cola de los boletos con descuento. También me compré mi playera original, porque la temporada pasada anduve con una pirata.

Estaba muy emocionado desde que me desperté. Le quité la etiqueta a mi playera y la acompañé con mi saco negro para ir a trabajar al INE (pues como ustedes ya saben, soy Consejero Distrital). Salí de ahí cerca de las 2 de la tarde y le pregunté a Mayra si llevaba algo de comer. Ella me dijo que sí, que comprara unas carnitas; suficientes -me aclaró- porque iban a comer con nosotros los vecinos. Para esto, desde muy temprano estaba trabajando en la casa mi bróder Alejandro Varela, que nos está haciendo un mural muy cool en la pared que da a la calle.

Y bueno, fui por las carnitas a un lugar que nunca había visitado, pero había gente y eso me siempre es buena señal. Pedí kilo y medio y esperé. Había dejado el auto a la orilla de la calle, mal estacionado y vi que un auto intentaba salir y mi auto estorbaba. Y ahí fue donde inicio la triste historia.

Todo el cine lloró con Coco

Creo que todo el mundo ya la vio. Desde el jueves he estado oyendo comentarios de todo tipo de personas que me hablaron muy bien de esta película. Era cosas de segundos para que me llegaran las propuestas (órdenes) para ir a verla. 5-4-3-2-1 ¡Oye, que si vamos a ver Coco, dicen que es muy buena!

[ctt template=”4″ link=”e6oNf” via=”yes” ]No es nada personal, pero cuando me dicen por ahí que está muy buena yo siempre salgo con la boca amarga. Casi siempre me pasa lo mismo. @ricardocartas[/ctt]

La logística es increíble cuando hay voluntad. Así que cuando me di cuenta ya estaba hasta con boletos pagados para el domingo a las 10:40 am en la casa Kids de Galerías Serdán. ¿A ustedes no les duele la cabeza cuando van a esa plaza?

Regresamos a la andadas, Lobos le gana al Azul

Sí, regresamos a las andadas. Los lobos a la victoria y yo a escribir mis crónicas sobre los partidos. ¿Ya les conté que estoy con la idea de hacer un libro? Estoy pensando qué formato darle ¿novela? ¿libro de crónicas? ¿Ustedes qué dicen? ¿Qué me recomiendan?

Sí y regreso en un día especial. El sólo y el aire de ese sábado en sus primeras horas estaba cargado de aromas suaves.

Tenía muchas cosas que hacer, pero lo primero que hice fue pedirle a una de mis hermanas que orara y que pidiera por los Lobos. Yo no lo hice porque tengo la sospecha que siempre que cuando pido algo, siempre sale todo al revés, sí como que anda un poco mal mi relación con los poderes superiores ¿así se dice, no?

Este partido era uno de los que esperaba con más gusto, ya que era el momento en que mi sobrino Daniel se tenía que decidir a quién irle ¿Lobos? ¿Cruz Azul? Dicen por ahí que tuvo un fuerte crisis para ver qué playera ponerse, así que decidió ponerse cualquiera que no fueran alguna de esas dos. Su papá, mi cuñado Daniel no dudó, él sí se llevó su playera de los cementeros con mucha felicidad. Así nos fuimos los cuatro al partido. Los danieles, Israel (bróder de toda a vida) y yo.