Querido Chava:

Me hubiera encantado compartir con usted una tarde en una cantina. No me puedo imaginar la cantidad de historias, albures que hubiera aprendido con usted. Y de pensar que hoy cumplirías 100 años y no veo un homenaje como te lo mereces. A ver, creo que tiene que ver con que los mexicanos nos gusta mucho el humor, claro, pero nos encanta el pinche sufrimiento. Nuestros héroes musicales populares desde pedrito Infante hasta José, José, Juan Gabriel, Joan Sebastian y hasta en el mismo rock sobresalen los que mejor nos hacen sufrir ¡Vale madre! ¡Qué contradicción! ¿no?  Hoy, que todo el mundo anda como idiota buscando la felicidad, la foto bonita para subir al instagram, haciendo un chingo ejercicio para verse bien, buscando a la chica sexy o al chico mamador, lo que más apreciamos es lo que nos hace sufrir. Francamente no lo entiendo. En cambio, tú, que hiciste las mejoras rolas de humor, la crónica de la ciudad más agridulce del mundo no te dejan de ver como algo aleatorio, sin mucha importancia para la cultura nacional.

Bueno, la verdad es también es muy de hueva ser parte de la “cultura nacional”, convertirse en un pinche monumento que a veces sólo sirve para que se caguen las palomas, o para ponerte flores en el evento político. Sí, creo que es mejor que no te hagan mucho caso. Creo que el mejor homenaje es escucharte, si se puede en una cantina mucho mejor, jugando dominó y con unos tacos de machito. Ya  te imagino llegando a la cantina:

-Qué onda con eso

-Pues me lo saco y le das un beso

-Ah, ya ves cómo has cambiado

-…

-Más de tres segundo es ardor

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