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¿Domingo? Uf, bueno, por ser The Guadaloops tendré que romper mi ritual dominguero de quedarme en casa encerrado leyendo o viendo alguna serie. Le hablé a mi amiga Ariz para ver si quería ir y me dijo que sí. Pasé por ella y llegamos en punto de las 8 al Sala Forum. Ya había cola y me sorprendió la fuerza de la música, sólo la música puede sacar a tanta de gente de sus casas en domingo, pagar la entrada, las chelas y amanecer medio crudo o desvelado, pero felices de haber estado en un concierto de lujo.

Yo me pedí una coca cola porque me dan pánicos los alcoholímetros y Ariz una chela. Tenía varios años que no nos veíamos así que había mucho de qué hablar. Inició el concierto. Le tocó a Los Petit Fela, una banda colombiana que deseaba escuchar y que por cierto no sabía que abriría el concierto. Lo cuál me encantó, nada me gusta más en la vida que sorprenderme y vaya que lo lograron. Se mostraron como una banda ponchadísima, violenta y con una capacidad de diálogo con la banda de forma extraordinaria. Nicolás Barragán se bajó del escenario y se puso a bailar con la banda, Por ahí visiten mi instagram para que se den cuenta de lo que hizo este hombre.

Pero bueno, llegó el momento de escuchar y ver a The Guadaloops, una banda que me acompaña cuando lavo los trastes, cuando me echa una chela, me gusta mucho la combinación de las voces de Fermín y de Franco y bueno, musicalmente son tremendos. Nota curiosa, en la primera rola justo cuando todos estábamos esperando la voz de Franco el fucking micro nomás no jaló. Franco se metió, hizo el cambio y paró todo el desmadre: A ver, a ver, a ver, paren esta chingadera. Vamos a comenzar y PUM, tremendo fue el inicio y así se fue todo el concierto. Dormí poco, pero muy contento. Es ese tremendo poder de la música lo que me hizo romper mi rutina dominguera.

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