Hoy el papá pipope lector anda en Acapulco, pero eso no impide que cumpla con mis responsabilidades de lector y de papá. Hace ya varios años compré la novelita de Ricardo Mariño que lleva por título “La casa maldita”. Creo que Indira acababa de nacer cuando lo compré y entonces me dije: “voy a esperar el momento para leer con ella esta novela” . Son esas cosas que sólo un lector bobo hace, comprar con años de anticipación un libro, pero bueno. Desde hace unos días, cuando ya estaba preparando mis cosas para el viaje, me fui a la biblioteca para escoger los libros de vacaciones. Después les cuento sobre los otros que escogí. Escogí el de Mariño porque Indi en estos momentos anda un poco clavada con los historias de terror. Cuando le dije que íbamos a leer esta novelita se puso muy contenta.

Así es que mientras casi toda la familia se fue a dar una vuelta al tráfico insoportable de Acapulco, Indira, Kadash y yo nos quedamos en la casa a leer de principio a fin la novela “La casa maldita”. Aderecé la lectura con una advertencia previa. Les dijo que esta novela era especial, que no podían moverse mientras la leía y mucho menos que le contaran a alguien sobre el libro porque….les podía caer una maldita maldición jejeje. Uf, Eso les prendió y comenzamos la lectura. La verdad es que la novela no tienen nada de maldiciones, ni de terror, es una historias sobre un par de chicos que viajan en el tiempo en un baúl, pero está muy bien narrada, tanto que las dos niñas me pedían más, y más y más. La verdad yo pensé que sólo leería un par de capítulos para después exigirme una serie de Netflix, pero no, resultó muy efectiva la lectura y nada que les cause traumas. Lo digo por aquellos papás que se dejen llevar por el título.

 

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