Mal y de malas con Lobos

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Les voy a contar una triste historia. Esta temporada me propuse hacer las cosas bien. Así es que compré con buen tiempo mi abono para no estar perdiendo tiempo en la cola de los boletos con descuento. También me compré mi playera original, porque la temporada pasada anduve con una pirata.

Estaba muy emocionado desde que me desperté. Le quité la etiqueta a mi playera y la acompañé con mi saco negro para ir a trabajar al INE (pues como ustedes ya saben, soy Consejero Distrital). Salí de ahí cerca de las 2 de la tarde y le pregunté a Mayra si llevaba algo de comer. Ella me dijo que sí, que comprara unas carnitas; suficientes -me aclaró- porque iban a comer con nosotros los vecinos. Para esto, desde muy temprano estaba trabajando en la casa mi bróder Alejandro Varela, que nos está haciendo un mural muy cool en la pared que da a la calle.

Y bueno, fui por las carnitas a un lugar que nunca había visitado, pero había gente y eso me siempre es buena señal. Pedí kilo y medio y esperé. Había dejado el auto a la orilla de la calle, mal estacionado y vi que un auto intentaba salir y mi auto estorbaba. Y ahí fue donde inicio la triste historia.

No sé qué hice, pero al querer ir a mover el coche me tropecé con una banqueta y madres, la peor caída en mi era moderna. Uno de esos madrazos que ven en cámara lenta hasta ver estrellitas. Sí, ahí quedó el Cartas hecho un polvorón tirado en la banqueta.

-¡Joven, joven, cuidado!

-(Cuidado tu pinche madre) Lo pensé, pero no dije nada.

Estaba que me llevaba el diablo, recogí mis carnitas y ya en el auto me sobé. Sana, sana, colita de rana.   Ya eran las 3 de la tarde. Tenía que llegar lo más pronto posible, comer e irme al estadio para ver a mis Lobos.

Comimos muy bien, pero apresurados. ¡Álex, vámonos!

Ya eran las 4 de la tarde…

-¿Nos vamos por el Peri?

-Sí, yo creo que sí

-¿Qué año es tu auto?

-2006

-Se ve muy bien

-Sí, nunca me ha dejado botado.

-Aquí por dónde sales?

-A la 14, de ahí llegamos rápido.

Troc, troc, pum cuas…

-Chingao, creo que se me ponchó la llanta. No hay bronca, aquí hay un buen de talacherías.

4:45

Encontré una talachería.

-¡Uy, no patrón, tu llanta ya no sirve, estaba muy reseca, ya no sirve!

-¿Hay otra talachería por aquí!

-Aquí adelantito hay otra. Son 100 pesos por el servicio jefe.

Sí, oyeron bien ¡100 pesos! Le echaron un poco de aire y con eso llegamos a otra talachería en donde sí tenían un gallito por la módica cantidad de ¡500 pesostes!

-¿Tú no tienes nada?

-Junto cien

Le rascamos y juntamos exactamente los 500. Instalaron la llanta mientras nos refinábamos las historias de un compa del talachero.

-Hace 20 años aprendí a pelear. Todo el mundo me madreaba por estar chaparro. Ahí va mi esposa, tenía una gemela pero se murió con su novio en el temblor…

5:20

-Bueno, por lo menos llegamos al segundo tiempo.

Llegamos a CU. Varela se fue por la puerta principal y yo me fui a la entrada de la cabecera norte. Cuando estábamos saliendo del estacionamiento escuchamos un ¡Goooooolllllll! potente ¡Carajo, ya no vimos el gol de Lobos! ¡Ajá, sí, claro! Cuando llegué a las gradas me enteré que el gol había sido de Gallos. Me dolía el dedo, la rodilla, el hombro y también el corazón. Después otro gol de Gallos y bueno, así son los días malos, jodidos de principio a fin.

 

Pd.

-Cuando me dijiste que nunca te había dejado tirado, chale, pensé, nomás falta que hoy le pase algo. Bueno, por lo menos ahí está ya la crónica.

 

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Escríbeme: yosoy@ricardocartas.com

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