Todo el cine lloró con Coco

Compartir en:

Creo que todo el mundo ya la vio. Desde el jueves he estado oyendo comentarios de todo tipo de personas que me hablaron muy bien de esta película. Era cosas de segundos para que me llegaran las propuestas (órdenes) para ir a verla. 5-4-3-2-1 ¡Oye, que si vamos a ver Coco, dicen que es muy buena!

La logística es increíble cuando hay voluntad. Así que cuando me di cuenta ya estaba hasta con boletos pagados para el domingo a las 10:40 am en la casa Kids de Galerías Serdán. ¿A ustedes no les duele la cabeza cuando van a esa plaza?

Yo no tenía ni idea de que existieran esas salas ¡con juegos y toboganes! Muy creativo y o que quieran pero se me hace tan exagerado (además olía a patas). En la sala se sentía la libertad de tirar las palomitas y el refresco sin miedo a que te miren feo, aquí todo eso está permitido.

Cuando vi los puffs de inmediato me imaginé echándome el coyote reglamentario cada vez que voy a ver películas para niños. Me acomodé y comenzaron a correr los minutos.

Lo primero que me atrapó de la película fue su sentido del humor. La relación de la chancla con la abuelita fue algo que me llegó muy hondo, sin duda alguna me recordó a mi mamá y su maestría al manejar la chancla cuando llegaba en la madrugada. Desde ahí me di cuenta que no se trataba de la historia clásica que de Disney que ve al tercer mundo desde su folklore más ramplón.

Pero también hay un buen conocimiento sobre la cultura nacional, sobre sus principales elementos que la constituyen y la determinan. En primera instancia se observa a la familia desintegrada por la partida del padre y la fuerza de la familia para determinar el destino de sus miembros. Eso es oro puro para ganar la confianza de la audiencia; pero sobre todo, soportar todos estos elementos en la principal tradición que tenemos en México.

El poder de la película es tal que por más que uno quiera criticar, verla con la mirada más fría, la historia te gana, y las lágrimas ganan. Ya tenía tiempo que iba a una función que provocara una lágrimas generalizadas. Después salí y continué con mi dolor de cabeza.

By

Escríbeme: yosoy@ricardocartas.com

0 Comments

Leave a comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *