Cuestionario Estudios Animales
Voz satírica (Cuentos)

¿Qué es una fábula?

Bueno, podemos empezar con una definición básica. La real academia de la lengua española en su primera entrada, la define como: “Breve relato ficticio, en prosa o verso, con intención didáctica frecuentemente manifestada en una moraleja final, y en el que pueden intervenir personas, animales y otros seres animados o inanimados”. Pero creo que con esta definición no se puede hacer mucho porque enmarca a una fábula tradicional. Sin embargo, la sexta entrada de la RAE dice lo siguiente: “Relación falsa, mentirosa, de pura invención, carente de todo fundamento.” Resulta curioso que esta definición la haya utilizado como epígrafe Augusto Monterroso en su libro Viaje al centro de la fábula. Quizá nos sea de más ayuda o quizá nos confunda más.

2) En base a la definición de fábula, podríamos considerar los textos de Monterroso, Arreola y Bolaño, fábulas?

Creo que los tres autores toman elementos de la fábula y los llevan al terreno del cuento.
En el caso de El mono que quiso ser un escritor satírico reúne casi todas las características de una fábula en el sentido tradicional. Los elementos están presentes, salvo la moraleja. No aparece de manera explícita y sobre todo no tiene ninguna intención de moralizar. En la página cuarenta y siete del libro Viaje al centro de la fábula, la periodista Margarita García Flores le preguntó a Tito Monterroso sobre la posibilidad de la fábula en el mundo de hoy, Monterroso respondió: “En el mundo de hoy puede hablarse de la posibilidad de cualquier cosa. Por lo que hace a la literatura, creo que la posibilidad de las fábulas existe si uno no pretende moralizar con ellas.” De hecho, lo que propone Monterroso es un giro, una anti fábula que pretende satirizar las formas y costumbres sociales. Entre líneas podemos leer una anti moraleja.
El prodigioso miligramo, cuento de Juan José Arreola también se observan algunos elementos de una fábula tradicional y en el mismo tono del texto de Monterroso, se sospecha una anti moraleja. No es explícita la “enseñanza”, sino que se va construyendo a lo largo de todo el texto. El cuento es un hecho que da pie a la creación de fábulas. De hecho así es como cierra su cuento: “Actualmente las hormigas afrontan una crisis universal. Olvidando sus costumbres, tradicionalmente prácticas y utilitarias, se entregan en todas partes a una desenfrenada búsqueda de miligramos. Comen fuera del hormiguero, y sólo almacenan sutiles y deslumbrantes objetos. Tal vez muy pronto desaparezcan como especie zoológica y socialmente nos quedará, encerrado en dos o tres fábulas ineficaces, el recuerdo de sus antiguas virtudes.”
El cuento de Roberto Bolaño es un texto mucho más perturbador. El tono de la narración no tiene nada que ver con el de una fábula, elemento que sí conservan los dos textos anteriores. A primera vista es un cuento, una narración que solo utiliza la presencia de los animales como elemento al servicio de la tensión del texto. Sin embargo, cumple con los requisitos de la definición. La moraleja, como en los dos textos anteriores no se encuentra de manera explícita, al parecer está dispersa en varias pasajes del cuento y no tiene intensiones de moralizar.

3) ¿Contra qué/quién va dirigida la sátira de los tres textos?

La sátira en El mono que quiso ser un escritor satírico al parecer va dirigido hacia el escritor miedoso, integrado a lo “políticamente correcto”, incapaz de bajar sus puntos de vista al papel. De tanto cuidarse, prefiere abandonar la sátira y recurre al misticismo en donde no existe ningún tipo de enfrentamiento.

En el texto de Arreola la sátira va dirigida como una bala expansiva a varios puntos clave de la estructura social capitalista. Todo lo que es extraño en un principio es incomprendido, juzgado, señalado como un elemento negativo. Se turna a las instituciones en donde se “normaliza” lo extraño, se cataloga de loco. Después se adapta y se convierte en valor hasta que se extingue. El prodigioso miligramo es un texto que se puede analizar a profundidad desde el punto de vista de Gilles Deleuze: “Una sociedad puede codificar la pobreza, la penuria, el hambre. Lo que no puede codificar es aquella cosa de la cual se pregunta al momento en que aparece: ¿Qué son esos tipos ahí? En un primer momento se agita entonces el aparato represivo, se intenta aniquilarlos. En un segundo momento, se intenta encontrar nuevos axiomas que permitan, bien o mal, recodificarlos”.

La sátira en El policía de las ratas, texto de Roberto Bolaño, va dirigida a varios blancos. En general parece referirse a la condición humana, determinada al referente de una rata, a la vida en la marginalidad y todo lo que está alrededor de ella, quizá los valores más negativos que puede contener una sociedad. Sin embargo, el protagonista es una excepción contradictoria.
El policía-rata es un personaje excepcional, una luz que representa la necesidad por buscar la verdad. En el camino, en esa búsqueda, hay una crítica a varios temas que tienen que ver con las sociedades modernas, por ejemplo: “Conocí a un viejo ratón blanco, un ratón blanco que ya ni siquiera recordaba su edad y que en su juventud había sido inoculado con una enfermedad contagiosa, él y muchos como él, ratones blancos prisioneros que luego fueron introducidos en el alcantarillado con la esperanza de matarnos a todos. Muchos murieron, decía el ratón blanco, que apenas podía moverse, pero las ratas negras y los ratones blancos nos cruzamos, follamos como locos (como sólo se folla cuando la muerte anda cerca) y finalmente no sólo se inmunizaron las ratas negras sino que surgió una nueva especie, las ratas marrones, resistentes a cualquier contagio, a cualquier virus extraño”
La anterior cita llena de esperanza. La especie evoluciona a partir de la presencia de la maldad de una especie superior. En su afán de destruir a las ratas, éstas se fortalecen. Es un planteamiento extraordinario del autor en el sentido de que a pesar de vivir en la inmundicia existe la esperanza de seguir viviendo. La sátira va dirigida determinismo: “¿Demasiado tarde para qué?, le pregunté con un bostezo. Para los cachorros y para las cuidadoras, respondió. Ya es demasiado tarde para todo, pensé. Y también pensé: ¿En qué momento se nos hizo demasiado tarde? ¿En la época de mi tía Josefina? ¿Cien años antes? ¿Tres mil años antes? ¿No estábamos, acaso, condenados desde el principio de nuestra especie?”
La sátira también va dirigida a la ciencia, a la justicia, al poder que se ejerce sobre el otro y que lo obliga a vivir en las coladeras desde donde solo unos cuantos se han atrevido a mirar la luz.

4) ¿Cuál es la función de la voz animal en los tres textos?

La función de la voz animal sirve para enmarcar la posición de los personajes. Cada animal lleva consigo ciertas características físicas y de comportamiento que de cierta manera determinan la función de los personajes en los textos.
En los cuentos de Monterroso y Arreola, la voz animal se percibe un poco más lejana por la mediación del narrador, éste es el que describe y guía, siguiendo la estructura de una fábula tradicional; sin embargo, el hecho de que sean animales los personajes nos ayuda a determinar las características de la especie, subraya sus rasgos en función del texto, los contrasta en función de la sátira.
En el caso del texto de Roberto Bolaño, como está narrado desde la mirada del protagonista, desde la rata-policía, la voz animal es mucha más clara y contundente. El personaje Pepe el tira es una contradicción, es una rata con todo y su carga negativa, y también es policía con todo y su carga doblemente negativa, aunque en teoría debe ser positiva. Encierra polos opuestos y por eso es excepcional. Es una rata que cree en la justicia, que se cuestiona sobre su especie y su relación con las especies que ostentan el poder, sobre la maldad de su propia especie. En esta contradicción encierra la resistencia de una especie contra su determinación.

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