Tendencias de lectura, el libro virtual, ¿Quién es el lector actual?

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En las secciones de cultura en los diarios de casi todo el mundo, no hay semana en donde no se discuta el futuro del libro impreso frente al libro virtual. Resulta curioso que en nichos de mercado como los de administración y sistemas, el libro virtual ha penetrado sin ningún problema y hasta ya hay algunos best sellers. Sin embargo, cuando hablamos de literatura o de cualquier área de humanidades la situación se complica. Las discusiones se encienden y se vuelven infinitas. Algunas enriquecedoras y otras desfachatadamente estériles, como un editor que omito su nombre por respeto a los presentes que vislumbraba, gracias a la presencia del libro electrónico “el fin de la cultura”. La mayoría afortunadamente, ven su presencia como el acto de justicia democrática para los lectores contemporáneos.

El libro virtual no es un proyecto a futuro, ya es una realidad mercantil y que ninguno de los que estamos presentes, para bien o para mal, podrá hacer algo para evitar su expansión.

El marcado de lectores en la red es una pastel que los empresarios difícilmente dejarán de aprovechar. Subrayo la palabra empresarios, porque desafortunadamente muchos de los editores aún están ausentes. ¿Qué empresario no estaría interesado en un mercado de treinta y cinco millones de usuarios de Internet en el país. En todo el mundo se han vendido 13,6 millones de tabletas vendidas en el segundo trimestre del 2011, el segmento de tablets prosigue su ascenso liderado por Mac, mientras que las ventas de lectores de ebooks ascendieron a 5,4 millones con Amazon a la cabeza, cifras que han impulsado a IDC a aumentar sus previsiones de crecimiento para 2011 qu esperan una venta de 62.5millones de unidades.

Si ustedes me preguntan cuál es mi opinión. Desde luego, prefiero hacer mis lecturas en libro. No me molesta leer en la pantalla, pero he de confesarles que cuado recurro a la pantalla siempre es por necesidad. Creo que muchos estamos en esa situación, leemos en la pantalla simulando que estamos haciendo estadísticas en nuesto trabajo, leemos en la pantalla lo que no hemos podido conseguir desde hace meses en papel. La necesidad nos está orillando a mudarnos al soporte electrónico.

Para las generaciones que iniciaron su vida como lectores en formato de papel, no dejamos de sentir cierta culpabilidad al coquetear con el libro virtual, apreciamos el objeto, su diseño, el valor cultural del libro, somos víctimas de la institución del libro. ¿Se habrá tenido el mismo conflicto con la creación de la imprenta? Muchos dijeron que era un acto de vulgarización cultural. Aceptémoslo, sufrimos de novofobia. Sin embargo, las nuevas generaciones ya no van a tener ese conflicto. Su ritmo de cambios es vertiginoso y la velocidad, para bien o para mal, es uno de sus principales valores. Quizá una de nuestras responsabilidades es advertir sobre sus consecuencias.

Heriberto Yépez dirigió una carta a las editoriales independientes exigiendo a estas mayor atención hacia sus lectores. Una de sus críticas fue la endeble estrategia de distribución que tienen la mayoría de estas editoriales. Yépez les dice: “Y como sin uds. casi no habría novedades literarias profesionales en géneros no-populares, se han vuelto estratégicas para nuestra cultura del libro. Pero necesitamos que su apuesta sea completa. Los lectores queremos que nos permitan apoyarlas. Queremos un catálogo completo de sus libros. Lo queremos en internet YA”. Sólo le faltó agregar, si les complica tanto ¿Por qué no ponen a disposición su catálogo en versiones electrónicas?

Hay que aceptar que con el libro electrónico ese problema de la distribución desaparecería, seguramente surgirán nuevos, pero los libros por fin estarán a la disposición de los lectores y a precios más accesibles; sin embargo, hasta el día de hoy las editoriales independientes, “las que tienen colecciones coleccionables” no han entrado a esa nueva forma de comercializar sus materiales.

Cuando se vive en el centro del país, esperamos la llegada del libro con paciencia, pero en otras latitudes del país esa espera puede ser eterna. Esa es otra de las virtudes del libro electrónico, disminuiría el centralismo que tanta desigualdad ha dejado en el país.

Desafortunadamente los libros que se están empezando a vender de manera electrónica, son de consulta, entretenimiento pero muy poca literatura en español de calidad; sin embargo, están siendo consumidos.

El cambio se dará como un proceso. El lector de libros impresos se tendrá que ir acostumbrando a los efectos que nos ofrece, por ejemplo, los libros electrónicos del Ipad, en donde las páginas son del mismo tono que los interiores de un libro impreso, además seguimos usando el dedo para pasar las páginas, además del sonido y el librero de madera en donde están los títulos.

Los que tienen más experiencia, como la directora de la editorial Norma, “Pomeraniec, se ha confesado adepta al modelo Kindle de Amazon, resaltó las “virtudes democráticas” de los libros electrónicos. “Digitalizados, todos los libros son iguales, sin añadidos, sin dibujos, con el mismo grosor y, como la mayoría de los dispositivos no tiene navegador para Internet, tiene como ventaja extra estar libre de distracciones”. “Aparte, es posible salir de vacaciones con todos los libros que quieras sin llevar kilos de material”. Kindle tiene la mayor base de libros de catálogo y es el lector más barato del mercado, además de tener la ventaja de poder leerse en zonas donde exista mucha luz, algo imposible con el Ipad.

El libro electrónico experimentará un proceso parecido al de los periódicos. Al contrario de lo que el sentido común, muchos de los periódicos al momento de compartir el escenario tradicional con el virtual no sólo no subieron su tiraje sino que ampliaron su mercado con nuevos lectores en formato digital. Obviamente, las estrategias cambiaron, pero los periódicos ahora son protagonistas de la vorágine informativa de las redes sociales.

Si mi perspectiva no me falla, al parecer los muy jóvenes y los mayores de 40 años son los mayores consumidores  del libro electrónico. Es decir, los que están iniciando su vida como lectores y aquellos que ya son grandes lectores; sin embargo, a pesar de que el e-book ya tiene sus primeros cuarenta años, desde que se inició el proyecto Gutenberg, creada por Macuael Hart, su historia apenas inicia. Las virtudes del dispositivo tiene que ser aprovechado al máximo.

Dentro del Simposio del libro electrónico, Alejandro Zenker puntualizó sobre la necesidad de afinar las estrategias alrededor del libro electrónico. Uno de los puntos que serán sustanciales para su desarrollo es la orientación y o mediación hacia los lectores. Un servicio que encontrábamos difícilmente en librerías y bibliotecas. Ahora será una actividad fundamental que en el caso de las editoriales definirá sus ventas. Dice Alejandro Zenker que su presencia en las redes sociales será vital, a partir de ellas se contruirán los puentes, los diálogos tan necesarios entre los lectores y las editoriales.

Sin embargo, el punto definitorio, también tocado por Zenker, fue el pensar el libro electrónico como un espacio en donde se tendrá que dejar la escritura lineal. No olvidemos que el libro electrónico, su mayoría se están pasando los manuscritos a los dispositivos, pero ya están apareciendo los libros creados especialmente para este tipo de dispositivos. No es lo mismo escribir para un diario que para una revista. De la misma forma, los creadores tendrán que pensar sus historias para este formato que explota en un sin fin de posibilidades.

El libro electrónico, sin embargo, a quien más beneficia no es al lector ni al editor, puede convertirse en la alternativa ideal para los autores. Por fin, podrían liberarse de las “tendencias” de la literatura, además de los porcentajes inmorales que se apropian los distribuidores y las librerías

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