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Leer el siglo XIX para reactivar el XXI

carreto1Ya tiene un buen de tiempo que no escribo en el Blog. Ustedes disculparán pero entre el trabajo en radiobuap.com y el doctorado y otras ondas más en las que ando metido, el sale siempre perdiendo es mi Blog. Hace unos minutos acabé de leer un largo poema de Rosa Carreto, una de las pocas escritoras mexicanas del siglo XIX. ¿Pocas? No sé si sean pocas, pero siempre son desconocidas. Es increíble es falocentrismo que existe en la literatura. ¿No están de acuerdo? Entonces díganme el nombre de 10 escritoras mexicanas sin pensarle mucho. Si usted nombró a las 10 (seguramente es estudiante de  letras) pues felicidades, pero la verdad es que muy pocos lectores ponen suficiente atención en las escritoras y bueno, ya ni hablemos de las del XIX.

Quizá para muchos la literatura mexicana del XIX no sea precisamente la más emocionante; en lo personal, lo poco que he leído me divierte mucho y me encanta imaginar los límites, los valores que guiaban a los decimonónicos. Pero bueno, ya vamos a a Rosa Carreto.

Lo primero que me gustó es el título del poema “El coscomate” (Tradición de Puebla). Sí, eso me encantó porque de inmediato mi cerebro ultracostumbrista dijo: ¡Aquí puede haber un pretexto para hacer una historia muy Ultra, Ultracostumbrista! Y sí, la historia que nos cuenta Rosa Carreto, es el amor entre Elvira y Alfonso. Ella toda virtud “más blanca que el marfil” ¿puede existir eso? y él pues ya saben, guapo entre los guapos y valiente entre los valientes. Su amor se ve acechado por la presencia de Ferriz, cuate de Alfonso. Ferriz es un enfermo jugador que todo pierde y que no le quedó de otra que pedirle a su buen amigo que lo hospede. Elvira no le gusta la idea y A Ferriz le encantan la esposa de su amigo, así que cuando Alfonso tiene que salir de su casa por unos  días para recoger una lanita, Ferriz comienza a afilar los colmillos. ¡Ahora sí se me hace! Y pues no, resulta que Elvira dijo: ¡Nanay! ¡No hay cacao! y Ferriz bastante ¿cómo decirlo? Pues enojado, juró que se las iba a pagar.

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