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Mal y de malas con Lobos

Les voy a contar una triste historia. Esta temporada me propuse hacer las cosas bien. Así es que compré con buen tiempo mi abono para no estar perdiendo tiempo en la cola de los boletos con descuento. También me compré mi playera original, porque la temporada pasada anduve con una pirata.

Estaba muy emocionado desde que me desperté. Le quité la etiqueta a mi playera y la acompañé con mi saco negro para ir a trabajar al INE (pues como ustedes ya saben, soy Consejero Distrital). Salí de ahí cerca de las 2 de la tarde y le pregunté a Mayra si llevaba algo de comer. Ella me dijo que sí, que comprara unas carnitas; suficientes -me aclaró- porque iban a comer con nosotros los vecinos. Para esto, desde muy temprano estaba trabajando en la casa mi bróder Alejandro Varela, que nos está haciendo un mural muy cool en la pared que da a la calle.

Y bueno, fui por las carnitas a un lugar que nunca había visitado, pero había gente y eso me siempre es buena señal. Pedí kilo y medio y esperé. Había dejado el auto a la orilla de la calle, mal estacionado y vi que un auto intentaba salir y mi auto estorbaba. Y ahí fue donde inicio la triste historia.

Goleada de Lobos y nos llevamos una nalgadita


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Con mucho cariño a los integrantes de la Vagancia

Desde hace tiempo había tenido el sueño de ir con la porra a un partido de Lobos. Así que cuando vi el anuncio de La Vagancia para ir a Querétaro me apunté de inmediato. ¡Ahora es cuando! Invité a varios amigos, pero sólo mi querido Churromán se arriesgó. Salimos de la Casa Club de Lobos a las 10 de la mañana y desde ahí comenzó el ambiente, rolaron las cervezas y todo el mundo iba muy contento.

-¿Cuánto quedamos?

-2-1

-2-0

-1-0

Nadie daba como opción perder. La cerveza hizo lo suyo y se tuvieron que hacer varias paradas en donde se pudiera. Llegamos a Querétaro directo al estadio que desde afuera lucía herrumbroso, no muy justo para un recinto tan emblemático para nuestro futbol. Cominos unas carnes asadas y después hicimos el ritual con la seguridad de la ciudad para identificarnos como la porra visitante. Quiero decirles que poco faltaba para que la Corregidora estuviera lleno, tienen una barra tremenda, admirable, así como los policías que nos apoyaron de una forma súper amable.

[ctt template=”4″ link=”aUge1″ via=”yes” ]Casi siempre nos la pasamos hablando mal de los polis, pero en esta ocasión mis respetos. @ricardocartas[/ctt]