#PipopeGoloso

Semana de botaneros

Chamorro adobado de la Crudencia

Como no salí de vacaciones, sólo me quedé a practicar el deporte extremo que más me apasiona; no es el box, no es el ciclismo de montaña, no es la cacería de osos polares, nada de eso, es la visita a esos lugares de cerveza y comida con grasa llamados botaneros.

Hace unas semanas vi una publicidad en Instagram que ofrecía una de esas ofertas que para los golosos es una invitación ineludible. El lugar se llama la Crudencia y se encuentra en la 2 sur entre 41 y 43, muy cerca del parque Juárez.

 

Sí, la oferta decía: Buffet de chamorro por $89 ¿Qué? Pues entonces saqué un pantallazo y se lo enseñé a varios amigos para que lo tuvieran en su agenda de pendientes. No se presentó la oportunidad hasta esta semana.  Mi amigo José Luis Olazo se jubiló y era necesario invitarle unos tragos para hacer honor a su trabajo como editor por muchos años de la BUAP.

¿Cemita de mole de hoja de aguacate?

La historia comenzó así. Hace unos días fue el primer Festival Festival de la Cemita en su barrio cósmico El Carmen.

Como buen @PipopeGoloso me apunté de inmediato y acomodé todo para poder ir y ver qué de nuevo podía haber en el Primer Festival de la Cemita Click To Tweet

Tenía la sospecha de que iba a estar lleno, porque desde el sábado me mandaban mensajes para recomendarme que si iba, debía llevar mi banquito para soportar las colas kilométricas. Y yo que pensaba que el banquito (casi siempre amarillo o rojo) era producto de algún anarquista desquiciado en busca de las rupturas estéticas; pero no, en verdad que sí son necesarios.

Aquí te dejo un artículo sobre la Historia de la Cemita Poblanuca

Me gusta cocinar y soy un goloso: Ricardo Moreno Botello

Ricardo Moreno Botello con la Antropóloga Catalina Pérez Osorio, en la cocina de Ediciones EyC (Fonda de Santa Cruz). (Dale click a esta foto para escuchar el podcast completo)

Hace unos días tuve la oportunidad de entrevistar a Ricardo Moreno Botello, director de la editorial Ediciones de Educación y Cultura, una de las pocas editoriales poblanas que se mueven en el panorama nacional editorial. Ya había visto en las redes y por chismes de varios amigos que Ricardo estaba preparando una bomba editorial: La cocina en Puebla, tradición y modernidad de un patrimonio, elogio de La cocinera poblana. Charlamos largo y tendido en el #DeEsoSeTrata y experimenté algo inédito. Sí, he sentido miedo, nervios, malestares, felicidad en distintas entrevistas; ahora simplemente me dio mucha hambre desde el primer minuto.

Cartas: Ricardo, platícame sobre el origen de este proyecto.

Botello:  Esto fue hace algunos años, no recuerdo, bueno… el título sí lo recuerdo, de lo que no me acuerdo es del año… En alguna ocasión andaba con mi esposa en la Plazuela de Los Sapos y ella me regaló un recetario en alguno de esos puestos que están por ahí, llenos de distintas cosas interesantes sobre todo para los historiadores: billetes, libros, facturas, fotografías antiguas, diarios y todo tipo de baratijas. En esa ocasión me regaló este libro que se llama La cocinera poblana o el libro de las familias.

A mí me gustan mucho los recetarios porque me gusta cocinar me gusta la cocina y soy un goloso. Click To Tweet

Todo esto lo cuento en la en la introducción. Así que me puse a revisar el libro, el cual había sido evitado en 1917 por Herrero Hermanos.  Lo revise, estuve viendo las recetas.  Me di cuenta más o menos cuál era el contenido de la obra y me di cuenta de que era bastante grande pues tiene dos mil quinientas recetas.