#RecomiendoLeer

Mostrología del cine mexicano

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Ay los mostros mexicanos. Esas cosas entre muestra del ingenio nacional o monumento a nuestra mediocridad. Pero siempre divertidos y sin olvidar que todo lo que no es realismo en México está condenado al olvido, al ninguneo, al subgénero. Lo mismo pasó con la literatura fantástica en el siglo XX; siempre fue un género que se marginó.

Al parecer la situación está cambiando, desde principios de este siglo ha surgido una despunte del género fantástico y desde luego que para que eso suceda es importante hacer un recuento de los antecedentes, de las distintas manifestaciones que han picado piedra en el mundo fantástico. Ese es el valor de este libro coordinado por Marco Gozález Ambriz, José Luis Ortega Torres, Octavio Serra y Rodrigo Vidal Tamayo. Ellos fueron los que se sumergieron en el mundo de los archivos ¡qué viaje! para catalogar los distintos tipos de mostros que han protagonizado en Cine Mexicano.

Con la aparición de la cultura de masas, muchos de estos mostros renacieron a través de los medios impresos o electrónicos, llámense historietas o radionovelas, y a pesar de que el soporte material los dotó de una solidez inalcanzables en la tradición oral es innegable que su presencia siguió siendo fantasmal. (13)

Así llegamos a su división casi borgeana:

  • Alimañas
  • Aparecidos
  • Brujas
  • Chamucos
  • Chupasangres
  • Electrodomésticos
  • Etes
  • Humanoides
  • Momias
  • Peluches

Otro de los puntos virtuoso del libro es la filmografía del cine fantástico mexicano y las biografías de muchos de los mostros. Como bien dicen los autores, no se trata de hacer análisis, sino de rescatar esta parte del cine mexicano que al parecer no es bien visto por el canon.

 

 

Ustedes disculpen (mamás), pero este es un libro exclusivo para papás e hijos

 

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Hace unas horas terminé de leer la novelita de Juan Carlos Quezadas que lleva por título Los osos hibernan soñando que son lagartijas. Quizá varios de ustedes se pregunten ¿Por qué Cartas está leyendo tantas novelas juveniles en este momento y no está dedicándole el tiempo suficiente a su tesis? Bueno, pues les platico que para poder entrarle con ganas a la teoría, necesito hacer lecturas inspiradoras, divertidas y cortas. No puedo explicar qué es lo que pasa en mi cabeza con estas novelas, pero me llenan de felicidad.

Los osos hibernan soñando que son lagartijas no fue la excepción, fueron las horas más felices de esta semana. El argumento es sencillo, es la historia de Santiago (papá) y Eric (hijo); el primero recibe un aviso de que su papá (de Santiago y abuelo de Eric) está a punto de morir. Entonces Santiago, decide emprender el viaje con su hijo en moto hacia la Ciudad de México. ¿Por qué la moto? Fácil, el avión es muy caro y el autobús muy lento; la verdad es que un viaje en moto con tu hijo puede ser la gran experiencia de la vida. Y créanme que yo lo había planeado, pero ahora estoy seguro de que lo haré.

Tenemos 2,000 kilómetros para llenarnos de historias…

Y de reflexiones. Papá e hijo no tienen de otra que enfrentarse, mostrarse, hablar por horas y horas, a veces interrumpido por los periodos en que Eric prendía su Ipod. Momentos en que Santiago habla solo, aparentemente, sobre las cosas más profundas de su vida. La muerte de su esposa y con eso, el corte de la relación que llevaba con la escritura. Eric le pregunta por qué deja de escribir y el papá contesta que escribía para su esposa. Desde que ella murió no encuentra para qué seguir escribiendo.

El vieja es un medio para el autoconocimiento. Papá e hijo escarban dentro de sus conciencias y comparten sus historias, los gustos y sus divergencias. Lo más significativo para la novelita es la parte donde tienen el encuentro con una peregrinación de Huicholes que se dirigen a Wirikuta mientras observan las estrellas.

Cuando salió el sol, Eric tenía quince preguntas nuevas y una certeza. Las preguntas pueden esperar -eincluso, quizá, no sea este libro el sitio para responderlas-. la certeza, sin embargo, era contundente: los salmones nadan a contracorriente porque vienen del futuro a darnos un mensaje que nadie ha podido descifrar. (61)

Finalmente, cuando Santiago y Eric llegan al hospital…chin estuve a punto de develar el final. Mejor eso se los dejo de tarea para que hagan la lectura.

¿Para qué tipo de lector?

Estos libros juveniles son los que seguramente les pega más a los papás. Yo lo recomendaría para un papá que le invierte mucho tiempo a su trabajo y se olvida de pasarla bien con su hijo o hija. Para las chicos no sé, habrá quién le guste, pero para un papá esta novelita es una oportunidad para ir corriendo a pasar a venturas con sus hijos. Eso creo.

Para los profes, creo que puede ser una muy buena recomendación. Chequen las referencias literarias que pueden ser motivo de próximas lecturas u otro tipo de discusión.

Ojo: En esta novela también hay un tipo de familia que se sale de las formas tradicionales.

Con los ojos abiertos de Francisco Hinojosa

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Título: Con los ojos abiertos

Autor: Francisco Hinojosa

Editorial: FCE

Colección: A través del espejo

ISBN: 978-607-16-2577-9

¿Qué hacías cuando tenías 15 y medio? Pues yo estaba en la secundaria o en la prepa y me la pasaba escuchando a Metallica o alguna banda de punk. A esa edad me hice los únicos tatuajes que tengo y me expulsaron porque no quise cortarme el cabello. Creo que ha sido la mejor decisión que he tomado en la vida.

En esa misma edad está Sara, la protagonista de la novela Con los ojos abiertos de Francisco Hinojosa, autor del célebre relato A los pinches chamacos que ya tuvimos la oportunidad de compartir en este blog. En esta breve novela, Francisco Hinojosa plantea una historia que tiene varias aristas con las cuales podemos entrar en diálogo:

1. ¿Qué hay de la familia?

El argumento cae como anillo al dedo a los tiempos que estamos viviendo, entre marchas “por la familia” (muy pinche tradicional), donde se protesta por otras formas de hacer familia. A esos que marchan les haría muy bien leer esta novela, ya que dentro de esa “tradición” Sara vive un infierno, con una papá que casi no le hace caso, una mamá que no concoe, una madrastra que la trae a raya y unas hermanastras que siempre abusan de ella. ¿La familia tradicional es lo mejor? Por lo menos lo que se plantea en la novela es que no. Por otro lado, tenemos a Eliseo, el estudiante de letras que se enamora de Sara y que también padece los estereotipos de la familia tradicional. En resumen, la novela representa una muestra de los monstruos que puede hacer la familia tradicional. Si aún diera clases en la prepa esta sería una de mis lecturas que recomendaría a mis alumnos para provocar una discusión sobre la familia tradicional, pero además argumentar a favor de las múltiples formas que se pueden generar.

En la novela vemos que Sara se integra a una Comuna, que también es una forma de hacer familia, después se va con un amigo pintor y con Eliseo a crear otra forma de hacer familia. Cuando ella se enferma los únicos que se interesan por su salud son un par de amigos gays que la atienden. Ella misma reflexiona sobre esa situación, aceptando que nunca se había sentido más cuidada y más amada.

¿Por qué nos cuenta tanto trabajo entender al otro? ¿Por qué siempre pensamos que lo nuestro siempre es lo mejor?

2. Los libros

Pues porque somos unos ignorantes. Bueno, eso quizá no tenga mucho sustento. Pero yo creo que las lecturas, los viajes, el ejercicio de salir de nuestro huevo por múltiples vías siempre nos ayuda a entender otras formas de llevar la vida. Y para los pobres, creo que la lectura es una opción. Sara, después de fracasar como vendedora de artesanías, pudo encontrar trabajo vendiendo libros en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, ahí es donde conoce a Eliseo que desde le primer día le recomienda que lea Crimen y Castigo.  Fue una de esas lecturas que te marcan en la vida. Sara se identificó con Raskolnikof y entonces entendió muchas cosas sobre la vida. Los libros tienen especial significado para Sara y eso le hace cambiar, olvidar sus resentimientos, ser tolerante y entender a los otros.

¿Por qué nos cuenta tanto trabajo entender al otro? ¿Por qué siempre pensamos que lo nuestro siempre es lo mejor?

No sé; pero les recomiendo esta novela para que puedan hacerse esas preguntas y si tienen alguna respuesta pues compártanla.

Casi un mes después de que Eliseo se fuera de su casa, la mamá envió a uno de sus hermanos como emisario para tener noticias de él y hacerlo racapacitar. Nunca supimos cómo lograron dar con la casa de Humberto, pero lo cierto es que Polo, su hermano mayor, tocó a la puerta por la noche, justo cuando ya estaba encaminada una de esas interminables discusiones. Quería hablar a solas con él, pero Eliseo no accedió: dijo que tanto el pintor como yo éramos su nueva familia y que podíamos escuchar lo que quisiera decir. (43)

Buenas tardes, señorita… de Rodrigo Durana

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Título: Buenas tardes, señorita…

Autor: Rodrigo Durana

Editorial: Nitro Press

ISBN: 978-607-8256-30-3

 

Rodrigo Durana es uno de esos creadores iconoclastas que siempre publica libros que nunca se pueden ajustar a un género, los cuales son altamente recomendables: El calzón de Margarita (BUAP-), así como El planeta de los simios no es de Kubrick (BUAP-) y el Güevo, oclusión Ultracostumbrista.

Con esta nueva publicación Durana se acerca a géneros más convencionales como la noveleta. En buenas tardes, señorita, encontramos una intención menos experimental, presente de forma continua en sus anteriores libros, pero sin dejar su crítica ácida a la clase media, a la educación tradicional, hacia la grilla y toda la atmósfera de corrupción que se puede vivir en la cotidianidad del problanishment. Sí, el blanco de la crítica de Durana es Puebla, su gente y sus costumbres que a pesar de que se ha evolucionado, no deja de ser una sociedad conservadora. La historia gira en torna a la vida en el interior de una escuela, en donde un profesor gris y mediocre cae en las redes de un grupo de alumnos chantajeadores que lo obligan a ponerles diez a todos a cambio de su silencio por las declaraciones que había hecho en relación con una alumna menor de edad. Si bien, podría parecer una anécdota común, en realidad muestra la podredumbre social por parte del lado adulto, pero también de la parte de los menores.

Otro punto de su crítica es la zona del pose Cholulteca, llamada en la novela Chilpochula, que no deja de ser conservadora y corrupta, sólo que amueblada con escritores muy pose y músicos “alternativos”. Buenas tardes, señorita, es una novela breve, sin respiros, es narración escrita con prisa y con ganas de humorizar la atmósfera poblana con el humor característico de Rodrigo Durana.

El mundo de la tarántula de Pablo Carbonell

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Si usted no ha escuchado nada de Pablo Carbonell se puede justificar, pero si nunca ha escuchado nada de Los toreros muertos, entonces sí tiene fuertes problemas con su formación Pop. ¿La agüita amarilla? ¿Yo no me llamo Javier? Sin duda, verdaderos clásicos de la movida española que sonaron y resuenan aún.

El mundo de la tarántula, es el título que llevan las memorias de Pablo Carbonell, editado por Blackie Books recientemente. He de confesar que fue una lectura que me llevó por momentos a la admiración, ya que Carbonell representa para la cultura Pop un icono de la libertad y la experimentación. Sin embargo, las acciones vertiginosas, al pasar de las páginas, conocer el contexto de conservadurismo en el que vivía España en la época del franquismo, el bellísimo undergruond que describe, las plazas donde salía a actuar, las drogas, el sexo, la música y por fin el anuncio de una nueva etapa, la libertad de España y su movida.

En El mundo de la tarántula, también vienen narrados los peores momentos de su vida, el viaje a Colombia donde pensó que se había infectado de VIH al tener relaciones continuas con una prostituta, acción que Carbonell guarda como uno de esos secretos que te van carcomiendo segundo a segundo, durante años enteros. Los momentos de oscuridad son descarnados, honestos, se puede sentir el dolor de la muerte de sus amigos, la soledad en la que poco a poco va cayendo, sus fracasos en los proyectos musicales y después su llegada como conductor de televisión, el amor y de pronto la llegada de la luz. En verdad que hay momentos en donde las lágrimas quieren llegar.

 Fragmento divertido de El mundo de la tarántula:

“Leí en la prensa mexicana que Los Toreros Muertos, junto a Miguel Bosé y el cantante Juan Gabriel, pertenecíamos a una banda organizada de narcosatánicos que pretendíamos incitar a la juventud al consumo de drogas y realizar ceremonias satánicas que podían acabar en sacrificios humanos. Increíble ¿verdad? Pues lo leí así. Literal. Y ahora, la pregunta obligada: ¿qué hacían Juan Gabriel y Miguel Bosé en esa lista

Fragmento de la transformación que sufrió Pablo Carbonell con el tiempo:

 Mientras escribo estas cosas me doy cuenta de cómo ha cambiado mi vida desde mi nueva paternidad y mi estabilidad con una pareja. Ahora mismo todo aquello me resulta grotescamente divertido, adulto pero inocente, apasionado pero sin dejarme llevar por las fiebres románticas. La palabra que presidía aquellos años de desenfreno era “libertad”. En aquella edad y en aquella sociedad, el mundo de la pareja, la convivencia, el sexo y el amor era una improvisación en la que los hilos de nuestros devaneos los manejaban, con autoridad o sin ella, las circunstancias y la búsqueda del placer, el hedonismo como corriente filosófica y método de transformación hacia un mundo feliz. (242)

 ¿Contra qué se enfrentó Pablo Carbonell?

No sé qué tenía mi madre en la cabeza, o qué tenía en la cabeza la generación que nació en los años treinta, pero estoy seguro, ahora que puedo analizarlo, de que tenían algo horrendo. Pobre generación. Pobres paletos. Pobres ignorantes orgullosos de vivir en la oscuridad. Cada vez estoy más convencido de que en España la evolución de las especies se opera al revés. Sobreviven los mediocres y los brillantes acaban en la cuneta. Matamos a Lorca y dejamos vivo a Pemán. (17)

 

El último verano

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Al Churromán

Aburrido, aburrido. no hay otra palabra que pueda describir mi lamentable estado de ánimo. No sé quién fue el babuchas, ingenuo provocador de esperanzas, que inventó que una vez estando dentro de la universidad lo que sobraba era sexo y mujeres. De lengua me como un taco, sí señor, como decía domingo cada vez que uno de los compañeros se acercaba a nuestra bola para invitarnos a una fiesta en donde se supone que iban a ir las compañeras más ponedoras de la facultad y que al fin de cuentas todo resultaba ser una puesta en escena del Club de Tobi; pero eso sí, ahogados en alcohol y cantando las más rancheras de las rancheras.

Así fue el primer año en la universidad, y para qué mentirles, yo era de los pocos que aún se conservaban vírgenes y estaba que se me quemaban las habas por perder ese estado; a estas alturas sin importar con quién; claro, descartemos a los perros y a los coetáneos sexuales, no vayan a pensar mal de este sensible y virginal narrador.

Observemos la línea progresiva de mis fracasos: Laura me gustó de agosto a septiembre, desde luego sólo crucé palabra con ella cuando le pedí unos apuntes prestados. Mireya de octubre a diciembre; salí un par de veces con ella hasta que me confesó que esa iba a ser la última vez que ella y yo nos veíamos, pues su novio ingeniero estaba muy enojado por estas saliditas cursis de compañeros de banca, ni hablar. De enero a marzo anduve tras Brenda pero naranjas dulces limón partido, la nena se daba más aires de pureza que la madre Teresa de Calcuta. Ya no quise intentarlo más, las mujeres en este momento podrían pasar al departamento de sal chichonería, sacar su ticket e irse a chingar a su madre. Mayo significa angustia, exámenes finales, temporada calurosa en donde todo el mundo consigue pareja y acuartelan en el nidito a hacer sus porquerías, pero lo peor de todo es que anuncia la entrada del verano.

Cada que llegan estas fechas mi madre siempre recuerda cuando le suplicaba que buscara una escuela en donde no hubiera vacaciones, y no porque la escuela fuera un paraíso, sino que era mucho mejor que verle la cara a mis estúpidos hermanos y sobre todo a mi madre. Hoy sigo pensando lo mismo, por suerte la universidad ofrece cursos de verano que desde luego muy pocos toman, sólo los desesperados por convertirse en aristócratas señores licenciados, los ñoños y los solitarios como yo que no tienen otra cosa mejor que hacer de sus vidas.

Domingo, con todo y su dicho “de lengua me como un taco”, hizo sus maletas para pasar las vacaciones en el pueblo de Andrés, en donde según las mujeres son súper cachondas y que al saz iban a lo que te truje Chencho.

Intentaron convencerme de que los acompañara pero no lo consiguieron, ya había escogido mis materias y la verdad lo último que quería era compartir mis frustraciones con tipos iguales. Así anduve las primeras semanas del verano, esperando que el tiempo lo consumiera y todo volviera a la normalidad. La ciudad está más muerta de lo que acostumbraba estar y la universidad era una caverna triste en espera de sus murciélagos.

Para acabar de joder, mi madre recibió la noticia de que su madre había muerto, la abuela Lourdesenojona, por fin había colgado los tenis, todo el mundo en mi casa se puso a chillar y ¡ay, caray!, con lo bueno que era. La familia de inmediato ordenó las cosas para hacer un viaje relámpago a Veracruz, desde luego, yo no podía ir con ellos, la asistencia era fundamental en los cursos de verano, así que con una bendición rapidísima la familia desapareció, ¡fum! como Batimóvil en Ciudad Gótica.

Hace algunos meses esto hubiera sido un regalo divino, tener la casa sola significaba invitar a los amigos junto con unas hembras y por fin despedirme de mi odiada virginidad pero ahora ya estaba resignado a estar solo, como dice la canción: con mi soledad y con mi sentimiento.

Alcé la bocina para comenzar a hacer las invitaciones, todos los hombres confirmaron su asistencia, el problema, como siempre, eran las mujeres; pero bueno, como dicen los botellos: no hay peor lucha que la lucha villa, ¿no creen? Todas quedaron por confirmar su asistencia.

La cita fue a las cinco de la tarde; ya eran las siete y nada, ni siquiera los más borrachos habían hecho acto de presencia. Comencé a abrir las botellas, uno, dos, tres tragos, acompañándolos con los discos de siempre. Sonó el timbre.

Al asomarme por el lente de la puerta sólo podía ver un brazo delgado recargado sobre la pared y un auto rojo estacionado frente a mi casa. era ella, estaba seguro de que era Laura, así que abrí la puerta con mucha gallardía mostrando la copa y el cigarro como si fuera el peor de los teporochos. Era Laura, cómo chingaos no, y dentro del coche venían Brenda, Mireya y otras hembras que nunca había visto en mi vida pero que según esto eran compañeras de la facultad. Discúlpanos, Fer, por la tardanza, pero tuve que pasar por cada una, tú crees, como si fuera su pinche chofer. No mujer, no te preocupes, lo bueno es que ya están aquí (je, je, je, je, ¡pancho, pancho!).

Serví, serví y serví, hasta que todas las muchachitas en su gran borrachera llegaron a la conclusión de que todos los hombres eran iguales, unos pinches sin huevos, que ninguno se ha atrevido a proponerles algo realmente emocionante. “Ay, sí, ¿quieres ser mi novia? es que eres el amor de mi vida”. Mi presencia estaba ignorada, sólo era el barman sacrificado y aún virginal que hacía el cumplido de poner hasta el requeque al equipo fémino y, claro, estar atento para oír las propuestas, que déjenme decirles eran de 24 quilates.

“Ah, cabrón, con que así son las cosas”, pensaba mientras me iban cayendo cada uno de los veintes: clin, clin. seguí sirviendo, y yo ahí en medio de todas, percibiendo su olor y rozando su piel.

No hubo tiempo para proponerles porquerías, algo así como “Quiubo, nena, apuntémonos a la barbacoa, usted pone el hoyo y yo el animal”, porque cuando por fin me había decidido las hembras ya estaban en calidad de bulto, ni modo, las palabras pueden esperar. Las fui llevando una a una hacia las recámaras; desde luego Laura, Mireya y Brenda se quedaron en la mía, les quité la ropa hasta dejar las completamente encueraditas, ¡uy! después de todo era verano.

Me despertó el tono del teléfono. era domingo que estaba hecho un energúmeno ya que por culpa de Andrés estuvieron a punto de lincharlos en el pueblo por haberse llevado a unas muchachas a tomar cerveza al río.

—Imagínate, Fer, ya hasta nos querían casar a esa hora, ¿y tú, cómo vas? aburriéndote de seguro, ¿verdad?

Miré los cuerpos desnudos a través del espejo del tocador.

No pude creerlo, había pasado la noche con las tres mejores hembras de la facultad.

—¿Estás ahí, Fer? Contesta, con un carajo —me reclamaba Domingo.

—Muchacho, sólo es cuestión de experiencia, las mujeres son algo serio, ahora que regreses verás el cambio —le contesté con aire de Casanova.

—¿Cambio? Tú con esas cosas. ahora resulta que ya eres todo un putarraco, ¿no? oye, no me digas que ya mojaste tu brochita…

—Fer, cuelga el teléfono —ordenó Laura, mientras Mireya y Brenda comenzaban a despertarse tímidas y frágiles esperando el viento de la próxima estación.

Algunas preguntas sobre la Radio

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Aquí les dejo unas fotos de los últimos días en donde se ilustra un poco del gran trabajo del equipo al que pertenezco. La pasamos muy bien y al final quedó como una muy buena historia para compartir.

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Dentro de algunas pausas que hubo, tuvimos la oportunidad de reflexionar sobre nuestra labor como comunicadores, sobre todo en el caso de la Radio. Hay muchos discursos que flotan sobre este medio:

1. La radio está en crisis

2. Nadie escucha la radio más que en el auto.

3. Nadie dedica tiempo especial a escuchar un programa de radio

4. La radio es un medio exclusivo para gente mayor

5. La radio por internet no funciona

6. La radio musical no tiene futuro

7. Son distintos públicos los que te escuchan a los que te siguen en las redes sociales.

Para clarar los puntos 2,3 y 5 hemos elaborado un formato (formato-llamadas-1)  para preguntar entre nuestros radio escuchas algunos datos (no personales) para tratar de acercarnos a una respuesta lo concreta posible. Lo vamos a implementar una semana entera, contemplando uno o dos días como margen de error entre los que aplican el cuestionario. Así que los resultados los podremos tener la próxima semana que desde luego publicaré aquí en el blog.

Bueno, esas son las que he escuchado en los últimos días, pero prometo ir tomando notas de todas estas “verdades” sobre la radio. “Verdades”, que por lo menos en este momento yo no puedo comprobar.

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Así que es una tarea que pretendo comprobar en los próximos días con los mismos radioescuchas de Radio BUAP y buscaré bibliografía para hacer un post sobre estas ideas que rondan sobre la actividad radiofónica. ¿No les pasa este tipo de cosas en sus trabajos? Siempre hay ideas que se repiten y se repiten y de pronto se hacen verdades (a veces sin el mínimo sustento).  Sí, aunque no lo crean, la reflexión sobre tu labor se puede dar en momentos impensables, pero siempre hay que tomarlas, cazarlas en el aire y llevarlas a una discusión y plantearlas dentro de tu equipo de trabajo. Eso es lo que vamos a trabajar en los próximos días. Mientras tanto, los días de trabajo siempre nos ayuda a comprobar nuestra calidad humana, la cohesión de los equipos de trabajo y la mística de trabajo. Yo me siento orgulloso de pertenecer al equipo de la DCI de la BUAP.

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La noche de Karmatrón

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Para Othón, el luchador ultracostumbrista

 —Ajá, lunes… pero no llegues tarde… ¿te cae?… ¡ya, ni tan buena que estuviera!… no, pues es un trío… ¿Cómo se llama?… algo así como tritriqui-titraca o titraca-tritriqui, o algo así; la verdad ni me acuerdo… ¿y después a dónde?… pero le hablas al Loquillo, ¿no? ¿si?, es estelar, te lo dije desde el principio…

 Karmatrón es veterano de preliminares de la Arena Puebla, se ha hecho viejo abriendo telones para las estrellas del cuadrilátero. Porque en la lucha, como en cualquier otro espectáculo, existen las estrellas y los que se rajan el queso a favor de ellas. Cuando tenía edad moza, pensó que su oportunidad de saltar a la grande estaba cerca, y pasaban los años, y en lugar de acercarse al gran momento se alejaba. Sin embargo, la gente del lugar ya le había tomado cariño; Karmatrón estaba considerado como parte del paisaje chuntañero que enmarcaba la Arena Puebla.

 Por la mente de Karmatrón pasó la idea de colgar la máscara y hacerle caso a su amigo Jaime: “Cabrón, ya deja esa vida de payaso”. El mismo lunes que pensó dejar la lucha, se anunció un encuentro sorpresa entre los Trinitrones y el trío que comandaba Karmatrón. No fue precisamente un detalle de la empresa haberlos tomado en cuenta, sino que los luchadores de la ciudad se habían negado tajantemente a luchar contra ese trío de cavernícolas. Cuando le ofrecieron la lucha a Karmatrón él aceptó sin saber contra quién se iba a enfrentar. Ni siquiera puso atención en el nombre de aquel trío. A los cinco minutos marcó los teléfonos de sus compañeros: Ave de Fuego y Loquillo, quienes no pusieron ninguna excusa: “vamos, cómo chingaos que no”.

 Siete de la noche y los tres hombres aflojan los músculos. Las carnes tiemblan, grasa, grasa, la piel morena se estira junto con los músculos para llegar en su punto al cuadrilátero.

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 Karmatrón se quedó con las ganas de ser anunciado por esa voz romanticona del doctor Alfonso Morales, pero eso no era problema, mientras iba en camino hacia la lona imaginaba oír los ehhhhh y los chiflidos de los aficionados. Ese lunes no los imaginó más.

 —¡Mira, Loquillo, ve nomás cómo pusimos a la afición! —pon cara de malo, güey.

—No chingues, pero si somos técnicos.

—Oh, tú pon cara de malo y vas a ver.

 El trío saludó a la gente tomándose de las manos, simulando una gran hermandad entre ellos. Ave de Fuego estaba dando algunos autógrafos, cuando se oyó un cabalgar de bestias. Los Trinitrones hicieron acto de presencia rompiendo en cada uno de los técnicos sus respectivas sillas en el lomo. El líder del desalmado trío gritó: “ey, ey, ey… díganme quién es su padre”.

Ofendida, la gente comenzó el contraataque, primero con el ya sobado tú tututu tu y después, como estrellas fugaces, comenzaron a caer sobre el cuadrilátero botellas de cerveza, monedas, piedras y zapatillas de tacón de aguja. Ni un solo proyectil alcanzó su objetivo.

 Los rudos sonreían. Ésta iba a ser la victoria más rápida de su carrera. Las “Glorias locales” yacían semimuertas en los rincones del ring. Karmatrón abría los ojos.

—Mira, mira, ése ya se está levantando.

—Qué se va a levantar, ¿no viste cómo tronó la silla en su cabeza?

—Mamá, Karmatrón se está levantando.

—Es cierto, vive, vive. Ya vieron, don Karmatrón se está moviendo.

—Sí, mamá, y don Karmatrón va a hacer chorrillo a esos hijos de su pinche madre.

—¡Milagro!

—¡Karma-trón! ¡Karma-trón! ¡Karma-trón! —¡Karma-trón! ¡Karma-trón!

—¡Karma-trón!

 Karmatrón hizo lo que pudo por moverse; pero cuando los Trinitroneros se dieron cuenta de los intentos, terminaron de romper los sobrantes de las sillas en su humanidad. El réferi descalificó a los Trinitroneros, dijo: “esto se acabó”, al tiempo que alzaba el brazo flácido de nuestro héroe.

 Ya en los vestidores:

—Para puras vergüenzas, carajo; cómo es posible que en la primera caída nos hayan descontado así porque sí.

—Ya mi Karma, no hagas puchero, de todos modos ganamos.

—Pos es que son mamadas, por qué no nos dijeron que iban a llegar con sillas y toda la cosa.

—Ya, de veras, cálmate, ya no chilles; mejor apúrate que llegamos tarde.

—¿A dónde?

—Cómo que a dónde, recuerda que prometiste que cuando estuviéramos en la estelar…

—De veras, pos ya vámonos.

 Los tres hombres, con sus respectivas máscaras y aditamentos luchísticos, se encaminaron hacia la cueva clásica de los lunes, un lugar llamado el violentas. Karmatrón había jurado que el día en que estuviera programado en las preliminares, iría a las violentas por la mujer que le había quitado el sueño durante los últimos años.

 Al llegar Karmatrón gritó con aire de Pedro Infante:

—¿En dónde están las mujeres hambrientas de sexo, caramba?

 Ya era una tradición en el violentas tenerlos entre sus clientes los días lunes. Las putas más jóvenes salían a esperar el renault hecho convertible a fuerza de cortes improvisados por un aficionado que un buen día vio el coche de Karmatrón:

—Cómo está eso de que no tiene coche convertible. ¿A poco nunca vio al santo en esa nave chiquitita?

—Sí, pues cómo no.

—Pues todo aquel que se presuma de ser luchador debe andar en uno de esos, pa’ que su capa vuele, mientras le hunde el acelerador en todo el bulevar.

Prendió una sierra eléctrica y comenzó pum, pas, tras, a derribar la lámina del zapatito francés.

 A Karmatrón no le gustó del todo cómo había quedado su auto, pero bueno, el talachero tenía razón, el luchador sin convertible es como puta del violentas sin celulitis. La capa nunca voló como la del santo, pero de eso nadie tenía la culpa. El zapato no levantaba ni los 40 kilómetros por hora. A las gordas del lugar les encantaba la presencia de los luchadores, las más jóvenes hasta daban de brincos al verlos llegar en su renault hecho convertible, menos una: Chabelita.

 El verdadero nombre del establecimiento era violetas, pero los múltiples sillazos en cabezas de todo tipo, más las gotas de sangre embarradas en las paredes y la habladuría de los vecinos (dicen que cada noche, por lo menos, sale un cristiano con el coco ensangrentado), hicieron que entre los clientes bautizaran el antro con ese adjetivo más apropiado.

 Los luchadores se sentaron y pidieron su botella de ron (Cagüey). Ave de Fuego y Loquillo no se complicaron la vida y aceptaron la propuesta de las primeras damas:

 —Qué pasó mi científico, ¿no me invitas una copita?

En un dos por tres, excepto Karma, estaban risa y risa. Raspaban y raspaban el tacón con las cumbias que escupía la rocola.

Don Karma se paraba a cada rato al baño, disimulando su verdadero objetivo: encontrar a la Chabela. En realidad, todos los que estaban en la mesa sabían que Karma estaba a las vivas, pero nada. Una de las nenas sonrió y le dijo:

—No, mano, sabes qué, la Chabela se acaba de ir; pero ni media hora tiene que se fue.

—Si?, de verdad, así como lo oyes; vinieron tres hombres muy sabrositos por cierto, y sin más ni más se la llevaron. Se me hace que la Chabelita va a dormir bien calientita.

—Cállate, pinche vieja.

—Uy, pos qué delicado. Entonces qué, mi defensor del bien, ¿otra copita?

 Karmatrón pidió otra botella y programo? en la rocola más de quince canciones de las que llegan: Ya lo pasado, pasado, La ley del monte, Quiero ser tu amigo, nada más.

 Karma ya no tuvo más que llamar a una mujer para que le hiciera compañía. intento? olvidar los planes que había fraguado con respecto a Chabela: olvidar no es nada fácil.

 La noche siguió hasta que los clientes uno por uno alzaron el vuelo. Los luchadores, con sus respectivas damas, decidieron ir a un hotel para medir fuerzas: trío contra trío, a dos de tres caídas sin límite de tiempo: pura resistencia.

 Las muchachas, emocionadas, fueron por sus bolsas y suéteres, mientras que los luchadores se frotaban las manos: “ahora sí, mano, pura lucha a ras de lona”.

 Salieron del congal ya pasadas las tres de la mañana. Arrancaron el convertible y se fueron en dirección al latino (hotel sucursal de las violetas).

 Loquillo fue el encargado de pedir el cuarto. Las putitas esperaban mientras sus delgadas piernas tiritaban.

 —Calma, muchachas, ahorita van a agarrar calor, ustedes ni se preocupen —les decía Ave de Fuego.

 Loquillo les hizo una señal para que lo siguieran. Ni tardos ni mucho menos perezosos fueron tras él hacia el cuarto número 13. Por todo el corredor del hotel se oían gemidos y los clásicos wiqui-wiquis de las camas. Una de las muchachas abrió los ojos de manera sorpresiva cuando se acercó a oír a una puerta.

 —Oigan, se ve que está buena la fiesta aquí, ¿eh?

 Loquillo metió la llave y abrió. Las nenas dejaron sus bolsas sobre el tocador y comenzaron a desnudarse.

 —A ver, muchachos, ustedes recuéstense mientras nosotras les bailamos un ratito.

 Karma, Ave de Fuego y Loquillo se acostaron en la única cama a observar el show. las ropas fueron cayendo, mientras las putitas entonaban una canción muy romántica de Lucía Méndez. los cuerpos de las hembras lucían claros y tersos.

 Cuando cada quien atendía su negocio una gritadera de hembra hizo que las muchachas saltaran de la cama.

 —Chale, están golpeando a alguien, ¿no?

—Sí, pos vamos a ver.

—Cómo que a ver, ¿y lo nuestro? —reclamo? Ave de Fuego.

 Las muchachas se encaminaron a la puerta para ver que? era lo que sucedía. al abrir se dieron cuenta de que tres hombres golpeaban a una mujer. Una de ellas gritó.

 —No la chingues, pero si es Chabelita.

 Cuando Karmatrón escuchó el nombre, se paró rapidísimo de la cama y corrió en dirección hacia donde era el relajo.

 Cuando Karmatrón llegó, los hombres se retiraban. Pasmado observó el cuerpo de Chabela tirado en el piso, desnudo, amoratado. Borbotones de sangre le salían por la boca.

 Karmatrón se acercó al cuerpo de Chabela. Siempre deseó mirarla desnuda. Siempre deseó recorrer su cuerpo, centímetro a centímetro, poseerla. Y ahí estaba, desnuda, y a ras de lona, como siempre la había imaginado.

No planteo en la novela a Díaz Ordaz como el único asesino, yo veo a la sociedad en conjunto: René Avilés Fabila

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El  21 de mayo de 2016 tuve la oportunidad de entrevistar en la librería Rosario Castellanos a René Avilés Fabila acerca de su novela El gran solitario del palacio.  Pasamos ceca de dos horas charlando sobre el campo cultural mexicano, las contradicciones de los intelectuales, política y sobre todo de los factores que determinaron al Movimiento Estudiantil del 68.

RC: En 1971 se publica El gran solitario del Palacio en Argentina, ¿cómo fue ese proceso creativo del 68 al 71?

RAF: La novela la empecé a escribir el día 3 de octubre del 68, empecé a imaginarla y escribirla poco a poco, y con el tiempo nos fuimos a Francia…

RC: ¿Cuándo te vas a Francia?

RAF: En 70, ahí la hago y la termino, la mando a México a Joaquín Díez Canedo; no hubo respuesta. Recibí una carta de una empresa Argentina Fabril Ediciones, que era muy importante en esa época, abrirían una edición latinoamericana y querían comenzar, entre otros, conmigo. La mandé, aceptaron y la publicaron muy rápidamente. Como no había internet, no hubo oportunidad de corregir los errores que ellos habían cometido, porque alteraron la sintaxis y muchos términos mexicanos, en vez de crudo pusieron “curdo”, en lugar de cuate “che”, cosas así absurdas, salió como pudo, pero salió. Llegué a Buenos Aires, la presentamos allí y empezó bien, llegaron a México algunos ejemplares, se agotaron, aparecieron críticas en Buenos Aires, luego ya en México dejé contrato firmado para segunda edición, pero en el inter viene otra vez una dictadura, un golpe de estado, se ponen muy severos y mi novela es particularmente muy severa con los militares, incluso hay un capítulo de dos líneas que dice:

“Los soldados efectivamente cumplen órdenes, pero si viera usted cómo gozan cumpliéndolas”.

Eso hacía imposible publicarse en Argentina y aquí se publicó en una edición muy modesta, muy fea, con más errores y más erratas, una editorial que se llamaba Ediciones Cid. Tuvo dos ediciones más y luego la tuvo una empresa, que no se si haya desaparecido, que se llamaba 5 siglos y ellos trataron de corregir un poco los descuidos y los errores pero la convirtió en éxito, se vendió muchísimo, se hicieron cinco ediciones de 5 siglos, ahí comenzó la vida afamada de la novela El gran solitario del Palacio en México.

Lo más interesante es que, en efecto, lo primero que piensa uno en ese momento es la necesidad de juzgar, de vengarte y para eso requieres mucho valor y coraje, más que bella prosa. Fernando del Paso es el que logra las mejores páginas en relación con el 68 en Palinuro de México, por lo menos esa es una visión generalizada de los críticos, yo espero que en la edición que vamos a hacer con el motivo de los 50 años de El gran solitario del palacio se puedan reparar los errores, que no son graves realmente, no alteraron tanto, eran detalles que sí estropearon la lectura.

Por otro lado, en la novela no planteo en la novela a Díaz Ordaz como el único asesino, yo veo a la sociedad en conjunto, yo veo al sistema completo, partidos incapaces de organizarse, una clases obrera distante por completo, campesinos enajenados e intelectuales que iba por ahí a darse un baño de pueblo, tomarse la fotografía y no volvían más, el periodismo era un asco, eso es lo que yo quería dar, un mural de México en 68.


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RC: Leyendo las críticas que le han hecho a tu novela, entre artículos académicos y periodísticos, es interesante cómo se construyen las visiones de tu obra, hay quien las incluye en las novelas de dictadores, hay quienes la señalan como una novela política o los que la consideran una novela de humor; por otro lado hay quienes la consideran de ciencia ficción ¿Cuál es tu punto de vista acerca de esas lecturas?

RAF: De lo que has mencionado, creo que es todo eso, es una novela de humor negro que tiene un gran hallazgo: la dictadura perfecta, donde sólo hay un Presidente de la República eterno, vitalicio, mortal, al que cada seis años se le cambia el rostro, se le programa con un chip distinto.

En el caso de las novelas de dictadores, de alguna manera yo había leído todos los libros sobre tiranos latinoamericanos, todos prácticamente, curiosamente salvo los clásicos como Asturias, los demás fueron posteriores al mío; dudo que haya tenido algo que ver, pero de alguna manera con mi publicación se inicia la novela de dictador latinoamericano.

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RC: El humor es un factor importante, he leído cerca de 40 novelas sobre el 68 y creo que es una de las pocas obras que plantea el tema con humor y es uno de los textos que critica al PRI, a la Iglesia, al periodismo, al sistema político. Cuando la escribiste ¿no te dio miedo? ¿Cómo has enfrentado las consecuencias de la novela?

RAF: Nunca he tenido miedo realmente, nunca, ni cuando escribí Los juegos. Creo que hay una liga entre esta novela y El gran solitario del palacio, donde digo que el presidente “es la gran verga”. Me decían:

-¿Cómo es posible que le digas al presidente que es la gran verga?

-Pues es ¿no?

-Pues sí pero no se dice

-Bueno pues ya lo dije, ahí déjelo.

El humor no lo puedo evitar, tú me conoces de hace tiempo, no puedo evitar hacer una broma, pero además me parecía muy gracioso imaginar esos actos del patriotismo vomitivo de los mexicanos. Cortázar decía: “todo patriotismo es reaccionario”, como cuando alguien se levanta y trae en las nalgas la bandera de México”.

RC: Eso yo lo veo con los últimos presidentes y es hasta “normal” burlarse, Vicente Fox es una buena muestra; Enrique Peña Nieto ni hablar, pero estamos hablando del priismo duro, de Díaz Ordaz, de gente que no le temblaba la mano en la época.

RAF: En absoluto, mataron, torturaron, mutilaron; sin embargo, es mejor morir a dejar de hacer una buena broma, no puedo evitar eso. Por cierto, el gobernador del que hablo en Los juegos, era de Tlaxcala y le dejé el apellido. Cuando yo publico esa novela todos vivían y las alusiones eran directas a Díaz Ordaz y Echeverría.

RC: ¿Cómo planteaste esta idea de la transformación de los presidentes, las cirugías, la inmortalidad, toda esa transformación? Te adelantaste muchos años antes a lo que Vargas Llosa llamó la dictadura perfecta.

RAF: Sí, la del sistema. Yo soy un autor de literatura fantástica en realidad, no hay otra explicación. Aunque si uno observa mis cuentos los que podríamos denominar de corte político son humorísticos. Recuerdo que algunos que escribí, unos de guerrillas, algunos son muy serios, trágicos, pero la mayor parte son parodias con todo el sentido del humor. Hay un capítulo donde digo hay un montón de fabulitas de cuentos, mini ficciones diríamos ahora, en donde se satiriza al poder y al político y dice: “para qué seguir escribiendo esto si nos están masacrando, hay que ir a la novela para para externar tu indignación”.

RC: Otro tema que salta de inmediato en la novela es el periodismo con el repugnante Parrita, tu personaje, que es el clásico reportero en busca del chayote, pero donde más te centras en Zabludovski que fue una persona de mucho poder en el momento.

RAF: Era infinitamente poderoso y sumamente servil a ese poder, le puse “Babadouvski” y se ha de haber enojado, pero alguna vez me dijo: “Hola René soy Babadouvski”

RC: Hablando de los intelectuales, lo que tú planteas en El gran solitario es la estrategia que plateó Salinas de Gortari en su momento, es decir ¿Qué vamos a hacer con los intelectuales? Que publiquen, qué tengan becas, que viajen. Platícame, ¿cómo fue ese planteamiento con los intelectuales? ¿Así sucedió?

RAF: Es muy evidente, sin duda hay intelectuales en la historia de México que nunca se corrompieron, que honesta y limpiamente fueron revolucionarios toda su vida, pero son los menos, todos los demás de alguna manera se han corrompido, de una u otra manera no han cumplido con lo que presupone debe ser una de sus tareas, la de ser útiles a la sociedad, no al señor presidente, esto ya se veía vislumbrando. Recuerdo un viejísimo artículo de Gastón García Cantú en donde dice que en México lo que prevalece es la tradición de Díaz Mirón, crítico en sus mocedades y después al servicio de la causa estatal al final de su vida y si uno lo mira bien Octavio Paz sería el primero en ser señalado. Aparte de los va y vienes que tuvo Paz, que ahora como no hay otra gloria, se le justifica absolutamente todo. No se señala su oportunismo al vincularse a la Guerra Civil Española porque era lo políticamente correcto y después era el crítico correcto. Ahora ya se puso en evidencia que no renunció en el 68, sino que se le pusiera en disponibilidad que es otra cosa y finalmente se convirtió al sistema, vio en el Estado al ogro filantrópico, hoy ni es ogro ni es filantrópico, pero bueno. Paz terminó con una muerte prácticamente en los brazos del Presidente de la República que fue el último priista de esa época, Ernesto Zedillo.

RC: Ya han pasado casi 50 años del 68, hay distintos puntos de vista, pero creo que la columna vertebral de ese movimiento fue el pliego petitorio ¿Cómo ves el planteamiento que se hizo?

RAF: Creo que esos diálogos públicos en general son tomaduras de pelo, nunca un Presidente de la República se atrevería, y menos en un país bárbaro como es México. Todavía hace dos días el director del Politécnico me decía: “Estamos aterrados, porque cuando vayamos a Los Pinos con todos los representantes del estudiantado politécnico alguien va a sacar una bandera roja”. Eso es imposible, como utopía es muy lindo, pero ni en los países más democratizados de Europa. Por ejemplo, si sale el presidente a dialogar con todos, sale, se hecha un discurso y te metes. En eso no se avanza porque no es comprensible en nuestra época, ni en aquélla ni en esta. Definitivamente lo que sí se logró fue en efecto, fue un proceso democratizador que curiosamente empezó el propio PRI y uno de los que acusan de asesinato colectivo, es decir Echeverría, que finalmente rompe con Díaz Ordaz. De hecho rompió porque se asume como parte de esa deuda de perdón con los muchachos. Al final Díaz Ordaz le tuvo un rencor extraordinario. Una vez que Echeverría toma la presidencia de la República, Benítez, Fuentes y muchos intelectuales se suman y dicen: “Echeverría o el fascismo”.

Ahí están los intelectuales, no son coherentes. La verdad es que yo sigo viendo al sistema, al Estado mexicano, como el principal enemigo, no me pongo como anarquista, pero es el responsable de todo y ahora es el que ha permitido una especie de democracia caótica, una democracia desordenada en donde prevalece como eje la corrupción, en todos lados, en todos los niveles, no hay un solo cabrón decente. Uno revisa las vidas de los intelectuales y en algún momento recibieron esto, recibieron lo otro. Ahí está el viaje que hace Echeverría a Buenos Aires, se lleva a más de cien intelectuales en el avión “de redilas”, José Agustín recuerdo que me dijo:

- Oye manito, vino el estado mayor y que tengo que ir con corbata

-¿Qué vas a hacer?- le dije

-Ya te dije que no uso corbata.

Lo tomaron, lo llevaron al puerto de Liverpool y le compraron una o dos de Hugo Boss.

RC: ¿Tenía 4 o 5 años que había pasado lo del 68?

RAF: Pues como 4. Todos fueron y se convirtieron en intelectuales orgánicos de Echeverría, son cosas que uno no puede permitir, se tiene que ser congruente, es muy difícil vivir al margen del Estado en México, pero pues vívelo con el ogro lo más decente que puedas, si no te las piden pues no las des. Fernando del Paso mamó que dio gusto y ahora va a España al país, al sistema. Yo no he recibido absolutamente nada del gobierno del Estado, pero si hubiera recibido algo tendría vergüenza para no ir, era para que alguien levantara la mano y le dijera “Oiga pero usted ¿No fue embajador?” y el embajador está al servicio de la república, el presidente los designa.

RC: El término de “Estado Totalitario”, creo que no lo ha entendido.

RAF: ¿O cuál es el Estado fascista? El fascismo es otra cosa y el Estado Totalitario también es otra cosa. En un estado totalitario nadie va y le mienta la madre a Peña Nieto, ni Aristegui lo balconea. ¿Quién los mató a los 43 de Ayotzinapa? El PRD, los perredistas, estaba hasta involucrado López Obrador, son ellos los que le voltearon la tortilla a Peña Nieto, quien no tiene equipo, no tiene asesores, alguien que le dé un consejo. Imagínate, cuando le preguntan: “¿Oye qué escritores hay?”, el Presidente responde “otra vez me van a entrevistar con eso”.

RC: El gran tema con los intelectuales del 68 es la supuesta participación en la conjura contra el gobierno de México, esta idea que hizo el Estado para designar a los culpables del movimiento y ahí figuró Elena Garro, danos tu punto de vista.

RAF: Hace unos días escribí un artículo sobre Elena Garro, porque leí dos violentos artículos de Christopher Domínguez Michael diciendo las peores cosas que he leído en mi vida sobre Elena Garro, pero eran ataques a la persona, no argumentos literarios, “que mal escribía”, “que pésimos cuentos”, “las obras de teatros son lamentables”, “de sus novelas ninguna se salva”. Uno de los puntos que yo refutaba era que vi dentro del 68 con mis ojos, quienes eran los líderes, los veías, estaban en las fotos, en los mítines y luego dice: “Elena es la delatora” y eso le quita el prestigio que por fortuna está recuperando gracias a su inmensa obra literaria, pero Mosiváis llegó al extremo, que es un enorme demagogo, de decir que fue la cantante del año. Elena Poniatowska lo mismo. Te puedo dar mil razones para odiar a Elena Garro pero no por delatora. Pocos saben que ella fue a hablarle a Díaz Ordaz cuando era embajador en España, le dijo “A mí me pasó esto, estoy en el exilio, estoy huyendo” y dijo Díaz Ordaz con ese cinismo: “Señora pues alguien tenía que chingarse y fue usted”. Elena que sí era aguerrida le dijo: “pues deschíngueme” y Díaz Ordaz le contestó: “pues ya no se puede”.

RC: Es muy extraño, muchos intelectuales rayan hasta en el fascismo pero no se les trató como a Elena Garro.

RAF: Yo termino ese artículo y algunos que escribo sobre ella diciendo que justamente siento que cometimos un grave error al regresar a Elena a México; pero bueno, la historia ya se hizo, llegó, padeció, murió en un cuarto horroroso lleno de pulgosos gatos, de enfisemas, tenía ochenta o ciento veinte, fumaba y fumaba, no tenía dinero y sí la explotaban los listos y ávidos que sí se daban cuenta de que era una mina de oro, pues fueron por papeles, se quedaron con originales, fue una víctima. Yo diría que la mató el Estado mexicano. Tú me has visto en ese sentido, le pedí a Blanca Alcalá, en mi discurso cuando me entregaron la cédula real en Puebla, el gran homenaje a Elena Garro, pero no lo hubo, no lo ha habido. La China Mendoza es la única que se atreve a decir la gran escritora que es Elena Garro ¿Por qué? pues porque te vas a enemistar con Elena Poniatovska, a quien han convertido en la nueva reina de las letras mexicanas.

RC: Otro personaje que cobra protagonismo es José Revueltas, también comunista.

RAF: Digamos que era marxista, para que no se enojen, porque había la diferencia entre comunista, trotskista. En esa época ser comunista implicaba ser parte partido comunista, estar vinculado al PC y punto, pero sí era un ejemplo a seguir. Él tenía una especie de pasión por ser mártir, cuando lo encarcelaron su hija más chica, Olivia, me fue a ver a mi casa y me dijo: “Tenemos que hacer algo”, le dije mira: “No se puede hacer nada, es imposible hacer algo, ahorita estás contra el Estado, el ejército, la policía, de la ciudadanía que estaba convencida de que éramos parte de un complot de perversos rojos, pero si lográramos sacar a tú papá se va a encabronar, tu papá está muy contento en la cárcel, tiene vocación de mártir político”.

RC: De hecho se declara responsable.

RAF: Sí y no era. Se quería meter él solito, ni que fuera Lenin. Pero de todos modos fue una figura excepcional, nunca se corrompió, trabajaba para el gobierno pero pues tenía que trabajar de algo. Cuando yo era chico él me publica mi primer libro sobre Albert Schweitzer.

RC: Otro personaje sobresaliente de la época, de cómo enfrentó esta situación y salió bien librado fue el rector Barros Sierra.

RAF: Se convirtió en héroe, viniendo de ser un funcionario y empresario. En la entrevista que le hace Gastón García Cantú, que es muy larga y muy sincera, es la mejor explicación del movimiento por parte de un gran rector que encabezó a los muchachos.

RC: Por último René, tus lecturas del 68, me imagino que has leído gran parte de las novelas sobre el movimiento. ¿Cuáles son las que más te han gustado?

RAF: Honestamente no me gustó ninguna, ni siquiera los libros periodísticos como el de Monsiváis y el de Poniatowska. Los entendí siempre con el valor de una denuncia que era necesario hacer, si no iban a juzgar los medios de comunicación, el sistema judicial, por lo menos que el arte y la literatura los juzgara. Así he visto la literatura del 68. Para hacer una obra de arte se necesita tiempo, pero no lo había, lo que sobraba era la necesidad de sacar el libro para hacer la denuncia y quizá, esta es una reflexión que tú me hiciste tú mirar, de lo mejor sea Con él, conmigo, con nosotros tres de la China Mendoza. Estuve otra vez hojeando, releyendo, mirándola para recordarla y sí es buena novela, curiosamente de una priísta. La China aún ahora lo sigue siendo, otro puede ser Los símbolos transparentes de Gonzalo Martré o Los días y los años de Luis González de Alba que tiene el talante del propio Luis y algunas desconocidas que no estaban tan mal como El León que se agazapa de Norberto Trenzo, lo otro no me acaba de convencer pero sí creo que son necesarias.

RC: Es interesante lo que tú dices, que es una conclusión en el trabajo que estoy haciendo, es que la literatura del 68 aunque no son documentos históricos, sí te transmiten la atmósfera. Por ejemplo hay un texto interesante de Gerardo de la Torre que se llama Las Muertes de Aurora, es interesante porque trata el lado obrero, es única.

RAF: Tenía esa perspectiva porque trabajaba en PEMEX.

RC: En cambio en las crónicas, los trabajos de Mosiváis y Elena son muy centrados en lo universitario y lo de la UNAM, porque la versión del IPN, de los obreros, no ha estado presente.

RAF: Yo la toco cuando oí la muerte dramática de un politécnico del “Cachuchas”. La conclusión sería hacer una suma de las novelas de 68 para hacer “La novela del 68”. En la novela de la revolución mexicana muy pronto hubo clásicos, muy pronto hubo obras que reflejaban con grandeza el movimiento épico y sus personajes extraordinarios: Azuela sin duda, ahí está Martín Luis Guzmán que aunque es posterior, después hace libros extraordinarios, obras maestras de la literatura, acá no, nos llevó la pasión, la indignación.

RC: El caso de Rafael Solana, estuvo como un perro fiel del sistema, se atrevió a escribir una novela que es patética, Los juegos de invierno, y hoy está olvidado no le quisieron hacer su homenaje, ni nada.

RAF: No sólo eso, todavía en vida, porque fue un hombre poderoso, le hicieron un homenaje. El gremio al que él realmente pertenecía era de actores, de actrices, porque ese era su mundo, él se veía como dramaturgo y en la ceremonia sólo estábamos Cristina Pacheco, cuatro o cinco escritores, unos cuantos actores y unas cuentas actrices. En vida comenzó a perder prestigio, de su generación era el que había sido domesticado.

RC: Prácticamente es la única novela donde se defiende al sistema. Por ejemplo, Spots, muy inteligente lo que hace es retomar los fragmentos de los de la izquierda, los pone como en una balanza, al final dice perdónense no hay problema, pasemos la página.

RAF: A parte era buen escritor eso que ni qué, puedes decir lo que quieras pero el tipo tenía una visión bien clara, novelas como La carcajada del gato o su clásico de la ciudad de México, Casi el paraíso son novelas muy bien hechas. Hay una anécdota que Benítez y él siempre estuvieron peleados a muerte; sin embargo algo había que los vinculaba y era claro: el periodismo. Cuando Spota dirige el suplemento de El Heraldo, lo primero que publica es una entrevista con Fernando Benítez y lo presentan como el jefe de la mafia, el otro le protesta y le dice “Oye no es una mafia” y además “Si tuviera una mafia, ya estarías conmigo, Spota le contesta: “No, aquí ya trabaja Humberto Batis”, Fernando responde “Pero aquí entrarán escritores como… Carlos Fuentes, el hermano tiene como cinco libros editados en Penguin book”, Spota dijo “¿Penguin books? ¿Estos libritos anaranjados que tienen un pingüinito chiquito? Ah sí, mira aquí tengo yo siete” Pues estaba traducido a varias lenguas. Spota en vida fue un impresionante vendedor.

RC: Había una asociación de intelectuales, ¿marcharon con el rector, porque era lo políticamente correcto?

RAF: Pero no el 2 de octubre del 68, esto está en un libro de Carballo, en donde dice “En el 2 de octubre recorrimos la plaza antes de que empezará la matanza y sólo nos encontramos a René Avilés y a Rosario”, y ahora resulta que todos, absolutamente todos, grabaron su vida en Tlatelolco, fueron testigos; y sí es cierto, ahí estuvimos un rato.