#RecomiendoLeer

La gente que es decente no es lectora, pues yo creo que ellos (narcos) menos: Elmer Mendoza

Ricardo Cartas: Haciendo un recorrido de tu obra y tu vida es importante entender los temas culturales que conforman tu personalidad, así como esos mundos por los cuales está compuesto este país. Tú lo has comentado en diversas entrevistas “el norte” responde a valores distintos, pues contrastan con los valores del resto de la República, cómo se vive junto al país más poderoso del mundo.

Elmer Mendoza: Sí, yo creo que la práctica, (y voy así a decirlo) del nacionalismo es muy intenso, es fuerte y es muy significativo. Además, porque la gente que vive en la frontera, de este lado todos los días tiene contacto con el país más poderoso del mundo como lo mencionas, pero puede tener dos, tres o diez tipos de contacto. Es decir, con alguien que lo trata bien, pero también con alguien que lo trata mal y lo que haces es como tomar conciencia de quién eres, qué eres, en dónde naciste, qué significa ser mexicano ahí y digamos hay instrumentos culturales que nunca se desprecian como la música, aprender el idioma, leer la literatura americana y la literatura chicana que es la mezcla.

R C: La música es un elemento importante en tu vida.

 E M: La música claro, el cine, es parte de un conjunto muy interesante de manifestaciones culturales que operan de los dos lados. En el 2001 cuando vino la catástrofe de las torres gemelas uno de mis amigos escritores dijo: he perdido un país cuando ya no dejaban entrar a los mexicanos. Y todos nos quedamos así, en esa pérdida. Fue una infinidad de gente que había llorado, llorado por eso, porque les pegó mucho. Después cerraron la frontera. Y bueno, tardó tiempo en reestablecerse y sirvió para identificar que hay una comunidad que vive en ambos lados de la frontera pero que son lo mismo.

R C: Claro, y se nota mucho esto en Tijuana. He leído varias crónicas en donde se cuenta que antes de esa tragedia era muy común ver a músicos importantes echando relajo por allá. Nirvana tocó en Tijuana. Ibas a una bar y de pronto te sentabas junto a Björk. Y de pronto se interrumpió ese intercambio cultural, fue toda una tragedia para los jóvenes de ese momento.

 E M: Es que fue tremendo, por ejemplo, mi generación, de esto que mencionas, nosotros veíamos ahí a un Jim Morrison que ya estaba hasta el transe.

 R C: Hasta las chanclas.

 E M: Hasta las chanclas así, en Ensenada lo vi en una cantina muy famosa que se llama Hussongs, él estaba pisteando y la clave era que no había quien lo molestara para que el tipo estuviera a gusto y volviera. Yo vivía en Culiacán y me iba a San Luis y de San Luis los fines de semana siempre nos íbamos a rolarla a la Revo, a la Calle Revolución de Tijuana que era donde estaba todo, era donde nos juntábamos los gringos, las gringas, mexicanos, mexicanas y a darle toda la noche, convivir, estar ahí, hacer todo. Es decir, es como un universo que yo creo que nos define a nosotros como una unidad cultural pero dentro de nuestro país.

Pápaloquelite, un cuento de Ernesto Sánchez Sánchez

Foto: Churromán
Foto: Churromán

-¿Cuánto traes?- le preguntó el nene al chaflán.

-No empieces, sólo traigo lo que me dio mi jefa pa´ pagar la luz- respondió aquel preparatoriano que se había ganado su apodo por ser muy atento, como un chalán, y porque un día le descubrieron un poster del grupo Flans en su habitación y no coincidía con los grupos que según él escuchaba; Iron Maiden y Metallica.

-Chale, si en el CENCH vendiera comida de la chida, de la que nutre, sería otro pedo… la ventaja que tenemos es que las cemas están en corto y eso siempre aliviana – pensaba el nene cada que pasada por el mercado Melchor Ocampo de ida y regreso a su casa, una y otra vez. El nene era el más chaparro del salón, pero él adecuaba su sobrenombre a sus tiempos exactos para la comida: soy un relojito para comer.

-Si mi jefa sabe que agarré lo de la luz sí se va a encabronar, se justificaba riéndose maliciosamente el chaflán, sabiendo que desde el primer segundo que le preguntaron por el dinero este ya estaba destinado para las cemitas.

-Ándale, mañana te pongo 50 pesos, vieras cómo tengo antojó de una de milanesa , de esas que no te caben en la boca—le suplicaba convincentemente el nene- ya ándale, sobres, vas , no la pienses, si tú también quieres una.

Cuando atravesaron el boulevard cinco de mayo, el nene le preguntó, oye crees que lo de cemitas le abran puesto por los semitas, de por allá de Líbano o Israel- y respondiéndose a si mismo continúo- porque yo creo que va emparentado con los tacos árabes. Mi jefe me dijo que esos los trajeron los libaneses, pero nunca he investigado.

Por los caminos del mundial, crónicas (no) futboleras

Descarga el libro aquí

¿Cómo nació este libro?

Si pudiera rescatar uno de los momentos más felices de mi niñez, sin duda es cuando salía a jugar a la calle futbol allá por el año de 1986. No fui a ningún partido del mundial porque no tenía ni un quinto, pero seguí todos los partidos por televisión, sobre todo los de México y Argentina.

Ese año tenía una pregunta existencial ¿Ser como Manuel Negrete o como Diego Armando Maradona? Click To Tweet
Paul Moreno, yo y Rodrigo Durana

Sí, jugaba en la calle con mis amigos y me iba narrando cada una de las jugadas; me imaginaba como Diego llevándose a uno, dos, tres, hasta llegar al área del enemigo y meterla.

 

Cuentan las malas lenguas que yo era bueno jugando, pero después algo pasó; no sólo me distancié, sino que hasta llegué a odiarlo. Cuentan las malas lenguas que después de fallar una clara llegada de gol contra el Instituto Oriente dije: ya no más, esto no es lo mío. Ni hablar.

Sí, mi epitafio será: se equivocó en todo: Guillermo Fadanelli

 

Guillermo Fadanelli y yo (Dale click a la imagen si quieres escuchar completo el podcast)

No saben las ganas que tenía de trabajar este post. Hace ya un mes más o menos Guillermo Fadanelli estuvo en la librería de CCU dando una charla sobre filosofía. Tuve la oportunidad de entrevistarlo y leer su más reciente libro Meditaciones desde el subsuelo.

¿Qué vas a leer en este post?

  1. La entrevista con Fadanelli
  2. Fragmento del libro Meditaciones desde el subsuelo.
Yo en la vida no he dado un curso; espero que sea un fracaso rotundo y en lugar de que aprendan algo espero que olviden algunas cosas. Click To Tweet

Cartas: En tu más reciente libro te haces una serie de preguntas muy interesantes como esta: ¿Tiene sentido continuar escribiendo, reflexionando e imaginando mundos alternativos de convivencia y justicia a estas alturas del siglo XXI, donde todo parece haber sido ya decidido?

Fadanelli: Justamente esa es la pregunta que intenta construir o edificar en el libro.  Que tiene sentido en esta época de tan pocos lectores, telemática, en donde el ver es fundamental sobre leer.  ¿Tiene sentido escribir? ¿Qué clase de conocimiento produce la literatura?  Intento sin ser ni pedante ni incisivo sino a través del rodeo y del paseo literario y de las citas de las lecturas que ha tenido darme una respuesta a mí mismo. Y al darme una respuesta a mí mismo de alguna manera extenderla hacia el lector.  Estoy construyendo una pregunta; una buena pregunta no tiene porqué tener respuesta. Siempre hacemos preguntas  inacabadas, imperfectas y en realidad como lo plantea muy bien Heidegger en Ser y tiempo, construir una pregunta nos puede llevar toda la vida. Y me pregunta y que es todo el libro; esa pregunta que está engarzada en todo el libro es ¿tiene sentido sscribir en esta época en la que la profundidad se ha mudado a la superficie? Donde todo parece inmediato y frívolo. Dónde estamos de alguna manera automatizados o enredados, atrapados en redes como atunes y donde los seres singulares se han escindido y somos mera repetición del otro. Es decir, son preguntas y también críticas que se van dando en este libro.

Me gusta cocinar y soy un goloso: Ricardo Moreno Botello

Ricardo Moreno Botello con la Antropóloga Catalina Pérez Osorio, en la cocina de Ediciones EyC (Fonda de Santa Cruz). (Dale click a esta foto para escuchar el podcast completo)

Hace unos días tuve la oportunidad de entrevistar a Ricardo Moreno Botello, director de la editorial Ediciones de Educación y Cultura, una de las pocas editoriales poblanas que se mueven en el panorama nacional editorial. Ya había visto en las redes y por chismes de varios amigos que Ricardo estaba preparando una bomba editorial: La cocina en Puebla, tradición y modernidad de un patrimonio, elogio de La cocinera poblana. Charlamos largo y tendido en el #DeEsoSeTrata y experimenté algo inédito. Sí, he sentido miedo, nervios, malestares, felicidad en distintas entrevistas; ahora simplemente me dio mucha hambre desde el primer minuto.

Cartas: Ricardo, platícame sobre el origen de este proyecto.

Botello:  Esto fue hace algunos años, no recuerdo, bueno… el título sí lo recuerdo, de lo que no me acuerdo es del año… En alguna ocasión andaba con mi esposa en la Plazuela de Los Sapos y ella me regaló un recetario en alguno de esos puestos que están por ahí, llenos de distintas cosas interesantes sobre todo para los historiadores: billetes, libros, facturas, fotografías antiguas, diarios y todo tipo de baratijas. En esa ocasión me regaló este libro que se llama La cocinera poblana o el libro de las familias.

A mí me gustan mucho los recetarios porque me gusta cocinar me gusta la cocina y soy un goloso. Click To Tweet

Todo esto lo cuento en la en la introducción. Así que me puse a revisar el libro, el cual había sido evitado en 1917 por Herrero Hermanos.  Lo revise, estuve viendo las recetas.  Me di cuenta más o menos cuál era el contenido de la obra y me di cuenta de que era bastante grande pues tiene dos mil quinientas recetas.