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Los Títeres: El México de los Rosete Aranda

Foto: Ricardo Cartas

Hace unas semanas visité el Museo Nacional del Títere; tenía varios años que no lo visitaba y aunque lo vi un poco polvoso, es un lugar que de deja encantado. Tomé algunas fotos y transcribí un capítulo del libro: “Los títeres Rosete Aranda, una tradición centenaria” de Lucina M. Toulet Abasolo. Al parecer en una edición de autor y sólo tiene un tiraje de 500 ejemplares. Para los que deseen comprarlo, lo pueden encontrar en la tienda del museo en Huamantla.

Como se ha venido analizando en el capítulo anterior, esta importante empresa de autómatas nace en Huamantla, Tlaxcala hacía el año de 1835 y se consolida en 1850; sin embargo, lo que puede considerarse como su mejor época, con exitosas representaciones en toda la república y en la capital del país, tiene lugar entre loas años de 1870 a 1910, es decir, coincide con los gobiernos del Gral. Porfirio Díaz como presidente de México, Próspero Cahuantzi gobernador del estado de Tlaxcala y Plutarco Montiel prefecto político de Huamantla.

Para tener una mejor idea del trabajo y las circunstancias en que se manejaron estos grandes artistas, haremos una breve revisión de este periodo histórico, enfatizando un aspecto muy interesante de la historia social: cómo se divertía la gente en este tiempo. Esto nos permitirá valorar mejor la obra de los titiriteros huamantlecos.

El Porfiriato se inició en México el 28 de noviembre de 1876, al entrar victorioso a la ciudad de México el Gral. Porfirio Díaz, vencedor de la oposición representada por Sebastián Lerdo de Tejeda y José María Iglesias.

Al tomar en sus manos la presidencia de la república, el Gral. Díaz pretendió consolidar un Estado fuerte; que el país descansará de casi un siglo de guerra, como lo fue el XIX. Para conseguir esto era necesario que México tuviera una paz social y un orden que lo llevaran al progreso material, tan necesario en ese momento. Díaz, hombre experimentado en la guerra y en la política, opto por una mano firme para conducir el país.

Don Porfirio Díaz se propuso, desde el inicio del mandato combatir enérgicamente a todas las gavillas de bandoleros que con el pretexto de a un caudillo o a una causa, continuaban asolando los caminos y saqueándolas haciendas y los pueblos. Sofocó también algunas rebeliones de caciques locales o caudillos que provocaban inestabilidad política en las entidades federativas y dificultaban la unidad nacional.

Al iniciar el mandato de Díaz, en México todavía no se tenía muy claro el concepto de nación y para lograr que todos los mexicanos se sintieran unidos, identificados como habitantes de un país, haciendo a un lado intereses regionales o locales, se propuso el recurso de fomentar la educación. Esto explica que se pretendiera informar la enseñanza, establecer la escuela laica, obligatoria y gratuita para todos los mexicanos; se incluyeron en los programas educativos las materias de historia de México y civismo y se comenzaron a conmemorar las fechas cívicas y a recordar y rendir tributo a nuestros héroes. Se implementó desde los primeros años del siglo XX, a instancias del maestro Justo Sierra, la costumbre de entonar el Himno Nacional Mexicano en todas las escuelas de la república. Se crearon varias escuelas Normales de Maestros, para que éstos tuvieran una mejor preparación académica, la Escuela de Artes y Oficios y se buscón incrementar la élite intelectual en el Colegio de San Ildefonso.