#BitácoraOmitida

Una carta a mis muertos

Yo no sé cómo sea la muerte, nadie sabe cómo es en realidad, nadie de los que estamos aquí sabe… Salvo que la muerte de nuestros seres queridos es una honda ausencia que nos acompaña a cada paso y que nuestra vida no vuelve a ser igual.

Lo único que sabemos es que la muerte es una lección de humildad, un recordatorio para aceptar lo pequeños que somos, la fragilidad de nuestra existencia, un llamado urgente a ser felices a cada instante y con las cosas más sencillas.

Las mujeres y los hombres que no son felices con las pequeñas cosas, no puedes ser felices con nada.

Sin embargo hay un día en que nuestros muertos regresan aquí, justo aquí donde estamos reunidos, a la casa, a nuestro templo íntimo donde hemos compartido las tristezas pero sobre todo la felicidad, las carcajadas, el chisme, los cantos, las borracheras, el café con pan, el placer de cocinar, el beisbol, el baile, las series, las telenovelas, los abrazos, los besos de buenas noches, los regaños, los chanclazos, las bellas miradas de mi madre, su mano arrugada planchando, su mano blanca tomando mis mejillas para decirme hijo ve adelante que nadie te robe tus sueños.

Cierren los ojos por un momento. Ciérrenlos, vean la oscuridad y recuerden el momento más feliz que pasaron con Mimi, con tía Lupe, con Federico, con Toño, con Linda, con Daniel, con Trino. ¿Los recuerdan? Recuerdan sus sonrisas, sus manos, su belleza. Ahora ellos están juntos en un jardín lleno de árboles frutales, bailando bajo la enramada la zandunga, tomando cerveza, contando historias, mirando a sus hijos desde el cielo. Orando para que podamos ser felices minuto a minuto. Hoy nuestros muertos están honrados, son felices y ya les anda por bailar.

Todo el cine lloró con Coco

Creo que todo el mundo ya la vio. Desde el jueves he estado oyendo comentarios de todo tipo de personas que me hablaron muy bien de esta película. Era cosas de segundos para que me llegaran las propuestas (órdenes) para ir a verla. 5-4-3-2-1 ¡Oye, que si vamos a ver Coco, dicen que es muy buena!

La logística es increíble cuando hay voluntad. Así que cuando me di cuenta ya estaba hasta con boletos pagados para el domingo a las 10:40 am en la casa Kids de Galerías Serdán. ¿A ustedes no les duele la cabeza cuando van a esa plaza?

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Entrevista con Leonardo da Jandra

Uf, qué historia. Hace unos días recibí la solicitud para entrevistar al escritor Leonardo da Jandra ya que el 27 de octubre se presentaría en la Facultad de Electrónica de la BUAP. Así que lo agendamos como regularmente lo hacemos; pero hasta ese momento…

Así que aquí les dejo la charla, ojalá les guste.

 

¿Ya te hiciste el antígeno prostático? ¿sabes leer tus análisis médicos?


Ayer fue el día del Médico; bueno, eso no tiene nada que ver con la crónica de hoy; aunque sí tendría que haber una relación. Resulta que hace un par de semanas me hice unos análisis generales de sangre, orina y (que suenen las trompetas) ni más ni menos que el antígeno prostático. Tengo 39 años y mi papá tiene cáncer de próstata, así que desde este momento seré un cliente continuo.

Este lunes tuve mis análisis. Abrí el sobre y comencé a ver los resultados. Entendí muy poco, pero sabía que donde hubiera un asterisco era la señal de problemas. Al ver mi colesterol parecía que estaba bien, salvo en un rubro que en ese momento no le di mucha importancia. Después observé los de orina y esos no tenían ninguna señal.

La verdad los que más me interesaban eran los del antígeno prostático. La verdad es que había quedado un poco traumado después de haber acompañado a mi papá a algunas consultas. Ahí me enteré que el cáncer de próstata en señores mayores de 70 años el cáncer es un prácticamente un resfriado; sin embargo, a los 40 es una situación de mucho cuidado. Así que mientras intentaba interpretarlo sólo logré leer: “Riesgo de cáncer”.

Creo que nunca es agradable ver en algún análisis una frase como esa y peor en la manos de un analfabeto clínico como yo. En ese momento mi presión bajó, sentía que me desmayaba, quería salir de mi oficina y fumar; pero claro, fumar teniendo cáncer no creo que sea lo más conveniente. Y entonces me acordé de todos los excesos, de las advertencia que me hacía mi madre que está en su santa gloria.

Salí y vi todo más gris y desesperanzado. Caminé y caminé y después de tres horas de angustia total decidí regresar a observar con detenimiento los análisis, los cuales eran tan claros como una carta a santa clos. Del lado derecho los indicadores, del lado izquierdo tus resultados. El riesgo de cáncer estaba en el lado derecho, del otro lado no aparecía nada. Cerré los ojos, respiré y en ese momento sentí que volví a nacer.

Regresamos a la andadas, Lobos le gana al Azul

Sí, regresamos a las andadas. Los lobos a la victoria y yo a escribir mis crónicas sobre los partidos. ¿Ya les conté que estoy con la idea de hacer un libro? Estoy pensando qué formato darle ¿novela? ¿libro de crónicas? ¿Ustedes qué dicen? ¿Qué me recomiendan?

Sí y regreso en un día especial. El sólo y el aire de ese sábado en sus primeras horas estaba cargado de aromas suaves.

Tenía muchas cosas que hacer, pero lo primero que hice fue pedirle a una de mis hermanas que orara y que pidiera por los Lobos. Yo no lo hice porque tengo la sospecha que siempre que cuando pido algo, siempre sale todo al revés, sí como que anda un poco mal mi relación con los poderes superiores ¿así se dice, no?

Este partido era uno de los que esperaba con más gusto, ya que era el momento en que mi sobrino Daniel se tenía que decidir a quién irle ¿Lobos? ¿Cruz Azul? Dicen por ahí que tuvo un fuerte crisis para ver qué playera ponerse, así que decidió ponerse cualquiera que no fueran alguna de esas dos. Su papá, mi cuñado Daniel no dudó, él sí se llevó su playera de los cementeros con mucha felicidad. Así nos fuimos los cuatro al partido. Los danieles, Israel (bróder de toda a vida) y yo.

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Escombros, una crónica del sismo

 

19 de septiembre de 1985

Cuando llega esta fecha, recuerdo la imagen de mi padre convaleciente, postrado en la cama por una operación de columna que lo había dejado así por unos meses. Mi mamá me secaba la cabeza para después a punta de regaños ayudarme a poner el espantoso uniforme de deportes del Instituto Carlos Pereyra. No escuchábamos la radio, la tele estaba apagada, había un silencio extraño esa mañana hasta que la tierra comenzó a moverse. Mi papá se levantó de forma milagrosa de la cama; mi mamá lo ayudó un poco y los tres salimos al patio a mirar el cielo en donde se dibujaban las turbulencias que anunciaban muerte.

15 de junio de 1999

El verano de ese año fue uno de los momentos más felices de mi vida. Estudiaba letras, leía On the road de Jack Kerouac, me encantaba tener la mata larga y trabaja como monitor en el proceso de admisión que organiza la Dirección de Administración Escolar de la BUAP. Durante todo ere verano atendí el módulo en el área de la salud vendiendo guías para los chicos que querían entrar a nuestra Universidad. Todo el dinero que ganaría lo guardaba para irme al final de ese verano a la Habana a un congreso de Literatura Fantástica en la Casa de las Américas.

Siempre llegaba muy temprano. Iba a la biblioteca del área y sacaba el módulo a la calle. Ahí me quedaba todo el día despachando, dando informes, mirando a las chicas lindas de medicina y claro leer On the road. No había más. En verdad que eran los años maravillosos de joven estudiante de letras.

Los amigos me visitaban de vez en cuando. Platicábamos, hacíamos planes y después a la lectura. No puedo olvidar el momento en que empezó a temblar. Yo estaba metidísimo en las aventuras de Dean Moriarty cuando de pronto una señora distraída se asomó al módulo. Yo estaba agachado y ella sólo vio mi larga y exuberante cabellera.

-Oiga señorita ¿cuánto cuestan las guías?

La señora abrió los ojos no sé si por la sorpresa que le provocó ver la barba de la señorita o por la impresión de ver cómo se desplomaba el edificio de la Facultad de Medicina. Segundos después toda la calle se llenó de ruidos de sirenas. Recuerden que en aquellos años no había aún celulares, ni forma de comunicarse de forma instantánea como ahora; sin embargo, yo tenía un radio que me servía para solicitar información y simplemente pedir más guías a los directivos de la DAE. Me puse a pensar en los edificios del centro, sobre todo en el Carolino, toda la gente que debía de estar pasándola muy mal ahí. Por medio de ese radio me fui enterando de lo que estaba pasando. Caminé del área de la salud hasta el centro, veía los pedazos de piedra en medio de la Av. Reforma.

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Temblores, tormentas y mis Lobos pierden

Hay que aceptar que en toda historia hay momentos de crisis, instantes que te hacen dudar sobre el camino, escenarios adversos que hacen probar de lo que estamos hechos. Por ejemplo, ayer fue uno de esos días. Después de varias semanas sin estar en contacto con los partidos de los Lobos me dio una gripa tremenda, calentura, tos, dolor en el pecho.  Mi sobrino Daniel que siempre me acompaña a los partidos también estaba enfermo.

En ese momento tenía 35º grados de temperatura y tenía preparada la televisión el www.lobosbuaptv.com Tengo 39 años, ¿qué pasa? ¿estoy envejeciendo? Una amiga me dice y me dice que es consecuencia de la edad mal llevada, es el cuerpo que te dice que tienes que parar a descansar un poco. Mi hermana me dice lo mismo, el cuerpo te pide que descanses un poco, ¿cuánto tiempo tienes que no pasas una tarde acostado viendo a televisión? Hice memoria y sí, ya ni siquiera me acuerdo.

Pues sí, me quedé en casa, con las ganas guardadas y conforme iban pasando los minutos del primer tiempo sentí que mi malestar físico era el fiel reflejo de mi cuerpo. Poco a poco todo se derrumbaba. Lobos acabó pendiendo en el primer tiempo ¡3-0!

Al iniciar el segundo tiempo la temperatura subió a 37º, intercambiaba comentarios con mis amigos por wattsup, todos los comentarios era casi apocalípticos. Broncas por todos lados, necesitamos que salga el sol, que haya luz para vislumbrar el camino. No aguanté más, dejé el partido y me fui al doctor. Los informes me seguía llegando por el teléfono.

-Pase, diga AAA, tiene infección. Respire profundo. ¿Prefiere el tratamiento oral o con inyecciones? Usted se me hace conocido. Vaya por sus medicinas y regrese. Recuerde que puede ganarse un auto, tiene usted mucha suerte porque no todos los tickets pueden participar. Ya ve, igual y su gripa le ayuda a estrenar…cuídese.

 

 

 

 

 

Perdimos contra el América: tanto en la victoria como en la derrota tenga usted su cemitota




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Ya sé que les debo la crónica de la semana pasada, y les juro que mañana la publico sin falta…Y aunque ustedes no están para saberlo ni yo para contarlo, no la he podido subir porque me cambié de casa, de municipio y casi, casi de vida. Ya les haré otra crónica sobre todo lo que me ha pasado en estos días en mi nuevo pueblo.

            Desde el sábado pasado obligué a mi sobrino a que consiguiera los boletos contra el América; como ustedes ya saben siempre es un problema cuando llegan este tipo de escuadras a Puebla. ¡Invaden los estadios de una forma bestial! Y bueno, después de un par de horas el Dani me escribió que ya los tenía. Alivio.

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Pasé por el Churro a la recta y nos fuimos escuchando Sepultura al estadio. En todo el camino fui viendo playeras amarillas, poco a poco se iba haciendo el mundo amarillo y bueno, cuando llegué a C.U. casi todo era amarillo, pos entonces seguí el camino amarillo.

            -Con un empate me doy por bien servido –escuché

Iba escuchando una estación de la Ciudad de México y todos os comentaristas con mucha confianza le daban el triunfo a las Águilas. ¡Pinches monos! –les dije sin que me oyeran. Estos monos qué saben de futbol.

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Lo que uno vive antes de ir al partido de Lobos BUAP

LobosPachuca

Los sábados por la tarde es el mejor horario para el futbol; bueno, por lo menos es lo mejor para mí. La jornada 3 estaba preparada para un encuentro quizá no muy apetitoso para la afición de Lobos (creo que para ninguna); sin embargo, después de la goliza que me metió Lobos a Gallos supuse que habría un poco de más de gente que en el primer partido.

Así que tomé mis precauciones. Fui a medio día a C.U. a conseguir un par de boletos para la cabecera norte en donde estaría con la banda de la Vagancia. El departamento en donde vivo está muy cerca y tardé 5 minutos en llegar. Entré y me estacioné en la taquilla en donde no había ni un alma. Me sentí bien, pero también muy mal, cómo era posible que nadie estuviera interesado en comprar boletos para hoy. Llegué y luego, luego me batearon:

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Goleada de Lobos y nos llevamos una nalgadita


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Con mucho cariño a los integrantes de la Vagancia

Desde hace tiempo había tenido el sueño de ir con la porra a un partido de Lobos. Así que cuando vi el anuncio de La Vagancia para ir a Querétaro me apunté de inmediato. ¡Ahora es cuando! Invité a varios amigos, pero sólo mi querido Churromán se arriesgó. Salimos de la Casa Club de Lobos a las 10 de la mañana y desde ahí comenzó el ambiente, rolaron las cervezas y todo el mundo iba muy contento.

-¿Cuánto quedamos?

-2-1

-2-0

-1-0

Nadie daba como opción perder. La cerveza hizo lo suyo y se tuvieron que hacer varias paradas en donde se pudiera. Llegamos a Querétaro directo al estadio que desde afuera lucía herrumbroso, no muy justo para un recinto tan emblemático para nuestro futbol. Cominos unas carnes asadas y después hicimos el ritual con la seguridad de la ciudad para identificarnos como la porra visitante. Quiero decirles que poco faltaba para que la Corregidora estuviera lleno, tienen una barra tremenda, admirable, así como los policías que nos apoyaron de una forma súper amable.

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