#BitácoraOmitida

Mal y de malas con Lobos

Les voy a contar una triste historia. Esta temporada me propuse hacer las cosas bien. Así es que compré con buen tiempo mi abono para no estar perdiendo tiempo en la cola de los boletos con descuento. También me compré mi playera original, porque la temporada pasada anduve con una pirata.

Estaba muy emocionado desde que me desperté. Le quité la etiqueta a mi playera y la acompañé con mi saco negro para ir a trabajar al INE (pues como ustedes ya saben, soy Consejero Distrital). Salí de ahí cerca de las 2 de la tarde y le pregunté a Mayra si llevaba algo de comer. Ella me dijo que sí, que comprara unas carnitas; suficientes -me aclaró- porque iban a comer con nosotros los vecinos. Para esto, desde muy temprano estaba trabajando en la casa mi bróder Alejandro Varela, que nos está haciendo un mural muy cool en la pared que da a la calle.

Y bueno, fui por las carnitas a un lugar que nunca había visitado, pero había gente y eso me siempre es buena señal. Pedí kilo y medio y esperé. Había dejado el auto a la orilla de la calle, mal estacionado y vi que un auto intentaba salir y mi auto estorbaba. Y ahí fue donde inicio la triste historia.

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¿Te recomendaron dejar de comer tortillas?

 

Dra. Isaura Cecilia García

Hoy tuve el gusto de conocer a la Dra. Isaura Cecilia García, coordinadora de la especialidad en Antropología de la alimentación que próximamente se impartirá en el Colegio de Antropología de la Facultad de Filosofía y Letras de la BUAP. Yo que soy todo un Pipope Goloso me encantó la idea de poder charlar con la doctora y hablar de uno de los temas que más me gusta: ¡la comida!

Me gustó mucho el punto de vista de Isaura. El hecho de que los estudios antropológicos puedan ayudar a mejorar la actividad de nutriólogos (por ejemplo), ya que a veces no falla el que nos recomienda dejar de comer ¡tortillas! ¿en México? Bueno, cosas de esas.

Si ustedes está interesado en desarrollar un tema en esta especialidad, aún está a tiempo de redactar su proyecto.

 

5 crónicas no futboleras de los Lobos BUAP del 2017

Haga usted click para leer las crónicas de lo que se vive fuera de la cancha

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Estamos a punto de terminar el 2017 y es justo y necesario reconocer el trabajo de Lobos BUAP, jugadores, directiva y sobre todo la afición.

Todas esas cosas que muy poco se cuentan y que a los aficionados nos divierten mucho, son el motivo de estas crónicas.

Desafortunadamente no pude asistir a todos los partidos como era mi intención. Algunas veces por funestas familiares que puedes faltar de ninguna manera, otras por trabajo, enfermedad o falta de dinero para poder viajar. No importa, en la otra temporada nos desquitamos; mientras tanto, aquí están 5 crónicas y un pilón para que recuerden un poco de lo que pasó en el 2017 y nos vayamos preparando para la siguiente temporada.

Dale click a la imagen y descarga este e-book de crónicas sobre lo que se vive fuera de la cancha.

Daniel Mocencahua comenta el libro La conquista del cerebro de Daniel Tammet

 

 

Dale click a la imagen para escuchar el podcast

Siempre he comentado mi admiración al Dr. Daniel Mocencahua, profesor de la facultad de electrónica que se la pasa participando y organizando eventos de animación y divulgación a la ciencia. Así es que cuando nos llegan los libros de ciencia (Gracias Blackie Books) no hay más que el Súper, Súper Daniel Mocencahua para reseñarlo.

En su columna quincenal que tiene en el #DeEsoSeTrata (de lunes a viernes a las 13 hrs. por el 96.9 FM en Puebla y el 104.3 F.M. en Chignahuapan y bueno, también en www.radiobuap.com), trató sobre el más reciente libro de Daniel Tammet La conquista del cerebro , del cual hizo una excelente reseña en el portal www.radiobuap.com.

Sin embargo, le pedí que pudiéramos charlar sobre el libro en el programa y que nos platicara qué tal la pasó al leer esta obra. Así es que les dejo el podcast de la charla y también el video que subí en youtube. Ojalá les guste.

Una carta a mis muertos

Yo no sé cómo sea la muerte, nadie sabe cómo es en realidad, nadie de los que estamos aquí sabe… Salvo que la muerte de nuestros seres queridos es una honda ausencia que nos acompaña a cada paso y que nuestra vida no vuelve a ser igual.

Lo único que sabemos es que la muerte es una lección de humildad, un recordatorio para aceptar lo pequeños que somos, la fragilidad de nuestra existencia, un llamado urgente a ser felices a cada instante y con las cosas más sencillas.

Las mujeres y los hombres que no son felices con las pequeñas cosas, no puedes ser felices con nada.

Sin embargo hay un día en que nuestros muertos regresan aquí, justo aquí donde estamos reunidos, a la casa, a nuestro templo íntimo donde hemos compartido las tristezas pero sobre todo la felicidad, las carcajadas, el chisme, los cantos, las borracheras, el café con pan, el placer de cocinar, el beisbol, el baile, las series, las telenovelas, los abrazos, los besos de buenas noches, los regaños, los chanclazos, las bellas miradas de mi madre, su mano arrugada planchando, su mano blanca tomando mis mejillas para decirme hijo ve adelante que nadie te robe tus sueños.

Cierren los ojos por un momento. Ciérrenlos, vean la oscuridad y recuerden el momento más feliz que pasaron con Mimi, con tía Lupe, con Federico, con Toño, con Linda, con Daniel, con Trino. ¿Los recuerdan? Recuerdan sus sonrisas, sus manos, su belleza. Ahora ellos están juntos en un jardín lleno de árboles frutales, bailando bajo la enramada la zandunga, tomando cerveza, contando historias, mirando a sus hijos desde el cielo. Orando para que podamos ser felices minuto a minuto. Hoy nuestros muertos están honrados, son felices y ya les anda por bailar.

Todo el cine lloró con Coco

Creo que todo el mundo ya la vio. Desde el jueves he estado oyendo comentarios de todo tipo de personas que me hablaron muy bien de esta película. Era cosas de segundos para que me llegaran las propuestas (órdenes) para ir a verla. 5-4-3-2-1 ¡Oye, que si vamos a ver Coco, dicen que es muy buena!

La logística es increíble cuando hay voluntad. Así que cuando me di cuenta ya estaba hasta con boletos pagados para el domingo a las 10:40 am en la casa Kids de Galerías Serdán. ¿A ustedes no les duele la cabeza cuando van a esa plaza?

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Entrevista con Leonardo da Jandra

Uf, qué historia. Hace unos días recibí la solicitud para entrevistar al escritor Leonardo da Jandra ya que el 27 de octubre se presentaría en la Facultad de Electrónica de la BUAP. Así que lo agendamos como regularmente lo hacemos; pero hasta ese momento…

Así que aquí les dejo la charla, ojalá les guste.

 

¿Ya te hiciste el antígeno prostático? ¿sabes leer tus análisis médicos?


Ayer fue el día del Médico; bueno, eso no tiene nada que ver con la crónica de hoy; aunque sí tendría que haber una relación. Resulta que hace un par de semanas me hice unos análisis generales de sangre, orina y (que suenen las trompetas) ni más ni menos que el antígeno prostático. Tengo 39 años y mi papá tiene cáncer de próstata, así que desde este momento seré un cliente continuo.

Este lunes tuve mis análisis. Abrí el sobre y comencé a ver los resultados. Entendí muy poco, pero sabía que donde hubiera un asterisco era la señal de problemas. Al ver mi colesterol parecía que estaba bien, salvo en un rubro que en ese momento no le di mucha importancia. Después observé los de orina y esos no tenían ninguna señal.

La verdad los que más me interesaban eran los del antígeno prostático. La verdad es que había quedado un poco traumado después de haber acompañado a mi papá a algunas consultas. Ahí me enteré que el cáncer de próstata en señores mayores de 70 años el cáncer es un prácticamente un resfriado; sin embargo, a los 40 es una situación de mucho cuidado. Así que mientras intentaba interpretarlo sólo logré leer: “Riesgo de cáncer”.

Creo que nunca es agradable ver en algún análisis una frase como esa y peor en la manos de un analfabeto clínico como yo. En ese momento mi presión bajó, sentía que me desmayaba, quería salir de mi oficina y fumar; pero claro, fumar teniendo cáncer no creo que sea lo más conveniente. Y entonces me acordé de todos los excesos, de las advertencia que me hacía mi madre que está en su santa gloria.

Salí y vi todo más gris y desesperanzado. Caminé y caminé y después de tres horas de angustia total decidí regresar a observar con detenimiento los análisis, los cuales eran tan claros como una carta a santa clos. Del lado derecho los indicadores, del lado izquierdo tus resultados. El riesgo de cáncer estaba en el lado derecho, del otro lado no aparecía nada. Cerré los ojos, respiré y en ese momento sentí que volví a nacer.

Regresamos a la andadas, Lobos le gana al Azul

Sí, regresamos a las andadas. Los lobos a la victoria y yo a escribir mis crónicas sobre los partidos. ¿Ya les conté que estoy con la idea de hacer un libro? Estoy pensando qué formato darle ¿novela? ¿libro de crónicas? ¿Ustedes qué dicen? ¿Qué me recomiendan?

Sí y regreso en un día especial. El sólo y el aire de ese sábado en sus primeras horas estaba cargado de aromas suaves.

Tenía muchas cosas que hacer, pero lo primero que hice fue pedirle a una de mis hermanas que orara y que pidiera por los Lobos. Yo no lo hice porque tengo la sospecha que siempre que cuando pido algo, siempre sale todo al revés, sí como que anda un poco mal mi relación con los poderes superiores ¿así se dice, no?

Este partido era uno de los que esperaba con más gusto, ya que era el momento en que mi sobrino Daniel se tenía que decidir a quién irle ¿Lobos? ¿Cruz Azul? Dicen por ahí que tuvo un fuerte crisis para ver qué playera ponerse, así que decidió ponerse cualquiera que no fueran alguna de esas dos. Su papá, mi cuñado Daniel no dudó, él sí se llevó su playera de los cementeros con mucha felicidad. Así nos fuimos los cuatro al partido. Los danieles, Israel (bróder de toda a vida) y yo.

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Escombros, una crónica del sismo

 

19 de septiembre de 1985

Cuando llega esta fecha, recuerdo la imagen de mi padre convaleciente, postrado en la cama por una operación de columna que lo había dejado así por unos meses. Mi mamá me secaba la cabeza para después a punta de regaños ayudarme a poner el espantoso uniforme de deportes del Instituto Carlos Pereyra. No escuchábamos la radio, la tele estaba apagada, había un silencio extraño esa mañana hasta que la tierra comenzó a moverse. Mi papá se levantó de forma milagrosa de la cama; mi mamá lo ayudó un poco y los tres salimos al patio a mirar el cielo en donde se dibujaban las turbulencias que anunciaban muerte.

15 de junio de 1999

El verano de ese año fue uno de los momentos más felices de mi vida. Estudiaba letras, leía On the road de Jack Kerouac, me encantaba tener la mata larga y trabaja como monitor en el proceso de admisión que organiza la Dirección de Administración Escolar de la BUAP. Durante todo ere verano atendí el módulo en el área de la salud vendiendo guías para los chicos que querían entrar a nuestra Universidad. Todo el dinero que ganaría lo guardaba para irme al final de ese verano a la Habana a un congreso de Literatura Fantástica en la Casa de las Américas.

Siempre llegaba muy temprano. Iba a la biblioteca del área y sacaba el módulo a la calle. Ahí me quedaba todo el día despachando, dando informes, mirando a las chicas lindas de medicina y claro leer On the road. No había más. En verdad que eran los años maravillosos de joven estudiante de letras.

Los amigos me visitaban de vez en cuando. Platicábamos, hacíamos planes y después a la lectura. No puedo olvidar el momento en que empezó a temblar. Yo estaba metidísimo en las aventuras de Dean Moriarty cuando de pronto una señora distraída se asomó al módulo. Yo estaba agachado y ella sólo vio mi larga y exuberante cabellera.

-Oiga señorita ¿cuánto cuestan las guías?

La señora abrió los ojos no sé si por la sorpresa que le provocó ver la barba de la señorita o por la impresión de ver cómo se desplomaba el edificio de la Facultad de Medicina. Segundos después toda la calle se llenó de ruidos de sirenas. Recuerden que en aquellos años no había aún celulares, ni forma de comunicarse de forma instantánea como ahora; sin embargo, yo tenía un radio que me servía para solicitar información y simplemente pedir más guías a los directivos de la DAE. Me puse a pensar en los edificios del centro, sobre todo en el Carolino, toda la gente que debía de estar pasándola muy mal ahí. Por medio de ese radio me fui enterando de lo que estaba pasando. Caminé del área de la salud hasta el centro, veía los pedazos de piedra en medio de la Av. Reforma.

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