Querida Verónica y Raúl:

Sin duda alguna, fue la noticia más esperanzadora de la semana. La pollería Carmelita, la cual se encuentra en el mercado Hidalgo, dona ocho tolenadas de pollo para la gente que lo necesitara.

Estamos en tiempos muy duros en donde o se saca lo peor o lo mejor de cada quien. Y ustedes nos mostraron lo mejor que puede tener un ser humano, compasión y solidaridad con los otros. Desde que vi la nota en las redes sociales de La Jornada de Oriente sentí emoción y ganas de poder conversar con ustedes. ¿Qué los movió? ¿Cómo fue que decidieron hacerlo? ¿Qué sintieron al ver a tanta gente con hambre, sin trabajo? De inmediato los localicé y me sorprendió más su amabilidad, su disposición para dar a conocer su historia a la audiencia.

La charla con Verónica fue corta, pero con una agudeza y claridad insuperable. Vero fue contundente: estamos en momentos difíciles y es momento para dar, a nadie le cae mal unas piezas de pollo para comer bien un día.

Agradecí a Vero y a toda su familia por su calidad humana y ella me respondió con un sencillo: que Dios lo bendiga. Me caló, son de esas entrevistas que te hacen sentir vivo.

Sin embargo, la historia de esta entrevista no paró ahí. Mientras operaba el programa de radio me llegó un mensaje de un radioescucha para agradecer a la pollería Carmelita (Mercado Hidalgo) porque gracias a ellos había comido ese día. El radioescucha me platicó vía mensaje de voz que llevaba un mes y medio sin trabajo y que estaba agradecido.

Pasé un par de horas en completo silencio.

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