Ay querido Bolardo:

Mira nada más todo lo que andas provocando. Y te ves tan no sé, tan insignificante, sin expresión alguna y ahora resulta que gran parte de la ciudad te odia y otra te ama. A mi me caes bien por tener cara de palo, de tubo en este caso y porque le haces la vida imposible a los autos. Todo lo que haga bajarle una rayita al EGO del auto me encanta y claro, tienen consecuencias tremendas, el enojo de la señora o señor que ha dedicado buena parte de su vida a trabajar muchísimo para lograr comprar su camionetota que ¡ah chingá!: ‘¡quiten esos pinches tubos que no me dejan pasar!

No los culpo, ha de ser muy frustrante gastar tanto dinero en la nave y por culpa de esos bolardos pendejos que se cruzan pasar a rayar la troca. Y bueno, en lugar de abrir más carriles, quitarle espacio a las banquetas, total, nadie camina, todo el mundo prefiere andar en la nave ¡hasta para ir al Oxxo!

Y bueno, todo el mundo habla de los bolardos y tú con tu cara de palo que nunca dice nada. Por lo que se ve, en esta ocasión no tuviste mucha suerte; ya será para la otra. Por lo mientras me entero que te andan organizando una fiesta de disfraces, no suena mal, yo te disfrazaría de Buster Keaton, sí, otro cara de palo.

Saludos

 

 

 

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