Foto tomada de http://www.omnia.com.mx/

Querido Julián:

Hoy por la mañana te escuché por la radio y me sorprendieron tus palabras, llenas de entereza y claridad. Yo no sé cómo estaría en tu lugar, en el lugar de tu abuelo. Quizá sólo me dedicaría a señalar culpables, a consumirme en odio, en rencor, pero tus palabras me han calado fuerte, pero también me han hecho recordar algo que desde siempre he pensado y que tú o confirmaste: la única ruta verdaderamente democrática es la fuerza de la sociedad civil. Una tesis con la que crecimos muchos de mi generación y que gracias a esa fuerza se hizo un contrapeso al Estado y ¡vaya que si hubo resultados!

Querido Julián, mandamos abrazos y sí, yo también creo que la libertad es un don divino y que conservar ese orden nos toca a los humanos, así que sumemos fuerzas.

Atte. RC

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