Querido Víctor:

Hoy leo en los portales chilenos que eres la bandera sonora del movimiento que hoy en este momento se está llevando a cabo en las calles. Yo no soy chileno, pero eres un artista que siempre has sido parte de mi vida, parte muy importante por cierto. La primera vez que te escuché fue en la preparatoria y desde ese momento me quedé marcado por tu timbre, tu voz y sobre todo por tu punto de vista. De hecho, el primer cuento que publiqué en algún periódico lo titulé Te recuerdo Amanda, como tu canción. Ahora que veo a los jóvenes chilenos están escuchando “El derecho de vivir en paz”, como una protesta ante el toque de queda, me queda claro que ellos sienten lo mismo que yo. Algo mágico sucede cuando tu voz se hace presente, como hace muchos años fue capaz de unir, de hacernos reflexionar, de mirar el mundo, a pesar de lo jodido que esté, con esperanza de tener ánimo para cambiarlo.

Repito, yo no soy Chileno, pero eres parte de mi vida. Ahora los más jóvenes te están escuchando desde las plataformas digitales, desde sus teléfonos, vaya que ha cambiado la forma de escuchar música; sin embargo, lo que no se ha modificado es el motivo del por qué te escuchan, lo que no ha cambiado es la lucha en la calle, lo que no ha cambiado es la fuerza del ejército.

Sigue sonando Víctor

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