Las despedidas siempre son tristes, pero esta es un poco distinta. Mi papá nació en 1930, me contó historias de todos los presidentes, de lo que le habían contado de la segunda guerra mundial, del cómo eran el servicio militar de la época. Sí, no saben la risa que nos provocaba a mis hermanas y a mi cuando nos contaba que en el servicio militar se lo habían llevado al mar y una de las pruebas consistía en aventarlo al mar con las manos y los pies amarrados, eso sí, le ponían un cuchillo en la boca para poder salvar su vida.

Mi papá estudió hasta la secundaria y su lengua madre es el zapoteco. Trabajó durante treinta años en Correos Mexicanos, anduvo trepado en los trenes y conoció todo el país. Se enamoró de mi mamá cuando él tenía 35 años y él cuenta que fue durante un baile en Ixtepec Oaxaca, de donde era mi mamá. No sé realmente qué pasó ese día, pero seguro debieron de haber intercambiado direcciones porque durante mucho tiempo de escribieron. Dicen por ahí que jamás se volvieron a ver hasta el día de su boda. Dicen…

Llegó el momento en que mi papá tuvo tres trabajos, no sé muy bien cuándo dormía, pero un poco gracias a eso nos pudo dar educación. Yo fui el último hijo y creo que mi papá ya estaba muy cansado. Jugué poco con él, al estilo de los padres de la época también fue distante. Creo que todos entendemos esa parte de los padres de la época y así los aprendimos a querer.

Después de la muerte de mi madre mi papá quedó destruido y sabíamos lo que iba a pasar. Y como fue, a los pocos meses nos enteramos de su cáncer, Al principio nos pusimos muy tristes, pero lo que no sabíamos es que se abría una gran oportunidad para aprovechar el tiempo con él. Creo que desde ese momento apreciamos de una forma distinta el valor del tiempo. La muerte se asomaba.

Después de casi 3 años ya llegó el momento de despedirse. Es tan rara esa sensación, pero también es un momento de felicidad, saber que ya se acerca su descanso y su encuentro con sus amigos, con su padres, con sus primas y sobre todo con su esposa que siempre ha extrañado tanto.

Gracias Papá 🙂

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