Diosito existe y es yucateco. Gracias al Falco Tragón (Rafa Navarro) me di una vuelta la semana pasada a un lugar mágico de comida yucateca. Se encuentra en la  24 Sur # 304 muy cerca de la cantina Capri (muy famosa por sus sangrías). Fui con mi papá y mi hermana. El lugar sólo abre de vienes a domingo y tiene ni más ni menos que 28 años de existencia.

Llegamos muy envalentonados, muy en la actitud de acabar con los que se nos pusiera enfrente. Así es que nos dimos vuelo, pedimos como sopa tres órdenes de frijoles. Yo pedí una cosa extraña que decía en la carta: Frijoles de manita (de cerdo), además cada quien pidió la burrita, que es una quesadilla con carne de cochinita ahogada y además para subrayar nuestro blasfemo apetito un chamorro para compartir. Pobres ilusos. Cuando fueron llegando los platos nos quedamos con la boca abierta al ver las porciones. Lo que habíamos pedido alcanzaba sin bronca para un ejército de golosos.

Y bueno, cuando les digo que Dios existe y es yucateco no miento. Nunca había probado una cochinita tan deliciosa, de hecho todo es una maravilla. No hay ninguna queja. Además el trato es excelente y por si las moscas lleven el tóper. Ojos, con unos 300 pesos pueden comer hasta 4 personas.

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