Hace algún tiempo, tuvimos dentro de las instalaciones de Radio BUAP a Sandy Carrera Altamirano, egresada de la Preparatoria Enrique Cabrera Barroso en Tecamachalco, integrante del grupo de robótica de dicha escuela y ganadora del Premio Nacional de la Juventud, así como del Premio Estatal de la Juventud.

Tiempo después, nos enteramos que su hermana, Merary Carrera Altamirano, había ganado el mismo premio. Con tan sólo 15 años de edad, Merary, junto a sus compañeros y su hermana, elaboró un proyecto de una caminadora que busca ayudar a los niños con síndrome de Guillain Barrer. Tanto con ellas como con sus papás platiqué en esta ocasión.

Aquí les dejo el podcast

Pero si eres de la vieja escuela y prefieres leer la entrevista, pues aquí se las dejo:

Ricardo Cartas: ¿Cómo fue que empezaste a trabajar en el proyecto?, ¿te inspiraste en tu hermana para hacerlo?

Merary Carrera: El proyecto lo comencé en febrero, más a o menos, bajo el nombre de ‘Guillain Barrer, caminando juntos’. La idea surgió después de pláticas con mi hermana y una amiga, Melissa Velázquez Partida. Concebimos hacer una caminadora totalmente reciclable –usamos tubos de PVC– para niños que sufren del síndrome de Guillain Barrer.

La caminadora consistía en que, por debajo de ésta, hubiese una banda controlada por un motor, un esqueleto que ayudase al niño a caminar, así como unas tablas donde se apoyase, y unas gafas de realidad virtual donde éste viese un paisaje, fuese de su serie favorita o de algún videojuego de su agrado, con el fin de que caminara hacia él.

Y sí, claro. Ella me ayudó a concretar algunas cosas de éste, pero desde que ganó aquéllos concursos me siento animada por ella a hacer algo en este campo.

RC: ¿Tú eres alumna de la universidad?

MC: No. Yo estudio en el Bachillerato ‘Silvina Carrera Contreras’, que está ubicado en mi comunidad, Caña de amor.

RC: ¿Y por qué no decidiste entrar a la universidad, a la Enrique Cabrera?

MC: La distancia para ésta es larga y el transporte es complicado.

Sandy Carrera: También la inseguridad fungió un papel importante en la decisión. Compañeras mías han sido asaltadas en el transporte, y preferimos buscar otras opciones.

RC: Eso habla bastante del contexto en el que se desarrollaron, pues la incertidumbre e inseguridad impiden el crecimiento de las personas. ¿Cómo es que han sorteado esto?

MC: Intento que mi vida sea normal, sin embargo, el ambiente en el que estoy se siente pesado, con cierto miedo e incertidumbre de salir a la calle.

RC: Regresando al contexto de la escuela, ¿cómo ves a tus compañeros?, ¿están interesados en sus estudios, en la ciencia o qué les llama la atención?

MC: La preparatoria es buena y el ambiente mucho mejor. Anteriormente iniciamos clubs de diferentes ámbitos. Mis compañeros y yo nos sentimos entusiastas de participar en ellos. Nos inscribimos y aprendimos lo necesario. No obstante, talleres o clubs de ciencia y tecnología no los hay, lo que nos ha llevado a buscarlos en otros lugares.

RC: ¿Entonces cómo fue tu acercamiento a este tipo de proyectos?

MC: Como ya dije, mi hermana influyó bastante. En cierto momento asumió el papel de mi asesora. También profesoras de mi escuela ayudaron a que llevara a cabo los proyectos que tenía en mente.

RC: Lo interesante aquí es que Sandy desde un principio tuvo ese ímpetu de difundir la ciencia y el conocimiento en su comunidad, y qué mejor manera de hacerlo primeramente en casa…

SC: Digamos que mi carrera en esto inició cuando impartí cursos de robótica a niños. Algunos llevaban a sus conocidos y la mayoría se mostraban animosos. Entre ellos estaba Melissa –persona con la que mi hermana desarrolló el proyecto. Yo veía que en las sesiones prestaba especial atención a lo que decía. Tiempo después, me acerqué a brindarle más material al respecto y ella lo recibió con mucho ánimo.

Me puse a investigar de concursos en los que ellas podían participar y di con uno de Valladolid. Las exhorté a que entraran. Elaboramos el proyecto, lo metieron y ganaron. De premio les dieron un viaje a Paraguay, país que estarán visitando el próximo año.

RC: ¿Cómo ocurrió el proceso para éste?

SC: Inicialmente trazamos los objetivos entre Melissa, mi hermana y yo. Vimos los requisitos que estaban en la convocatoria. Pedían currículum de los participantes, cosa que impidió un poco el avance inmediato, pues mi hermana es muy chica y no tenía muchos datos a la mano. Sin embargo, sorteamos los obstáculos y llegamos a concursar.

En todo el proceso, en la elaboración y concreción del proyecto, recibimos apoyo de los profesores Fermín y Miguel Tenorio, de la preparatoria Enrique Cabrera, a quienes agradecemos bastante por toda la ayuda.

RC: ¿Y qué sientes sus padres –quienes están aquí presentes– de tener a dos premios nacionales en casa?

Eloy Carrera: Estamos llenos de orgullo, ya que ellas le han echado ganas a sus estudios. Yo no pude estudiar. Muy grande conseguí mi título de primaria –a los veintiuno. Me gano el dinero de otra forma que no sea a través de la escuela. Pero ellas, que sí tuvieron la oportunidad de inmiscuirse en esto, están siguiendo este camino, lleno de éxitos. Que reciban este tipo de reconocimientos me llena de orgullo.

Veo cómo se retroalimentan una con la otra en su labor. Se apoyan mutuamente. Eso les brinda fortaleza y seguridad de seguir adelante.

RC: Se han vuelto una fuente de inspiraciones para los jóvenes universitarios y aquellos seguidores de Radio BUAP, pues hay que tener disciplina, empeño y pasión por l que se hace para poder ganar estos premios. Dicho eso, ¿qué siente usted al ver que sus hijas son tan independientes, tan llenas de fuerza, tan inteligentes?, ¿qué desea para ellas en su futuro?

EC: Sumamente feliz y orgullo. Lo que pido es que continúen en esto, que sigan adelante y que ese conocimiento que tienen lo compartan como una herencia para los demás.

RC: ¿Le preocupa algo del futuro de sus hijas?

EC: No mucho en realidad. Confío en que vendrán más éxitos y seguirán trabajando para conseguirlos.

RC: Así como don Eloy, también está aquí su mamá, Epifania Altamirano. ¿Qué siente tener tantas premiadas en casa?

Epifania Altamirano: Muy orgullosa. Cada que estoy a su lado me siento excelente. En este tipo de situaciones, cuando oigo cómo se expresan de ellas, me lleno de orgullo.

RC: ¿Qué dicen de ellas en la comunidad? A fin de cuentas se han vuelto representantes de ella a nivel estatal y hasta nacional.

EA: La mayoría habla bien a su favor. Otros cuantos, como en todo, tienen envidia. Pero es normal. Las personas quisieran que sus hijas siguieran adelante como ellas, que alcancen triunfos tan notorios como ellas lo han hecho. Hay algunas en la comunidad que se han acercado a pedirles asesoría y apoyo. Sandy, por ejemplo, apoya a niños y personas para que continúen con su futuro, otorgándoles conocimiento o consejos.

RC: ¿Cuál considera usted que fue la clave para estos éxitos?

EA: La tenacidad para continuar en esto. Al inicio costó mucho trabajo. Cuando Sandy comenzó a asistir a la prepa veíamos difícil los gastos. El pasaje estaba caro. Nos levantábamos muy temprano para que llegara a la escuela. Había ocasiones en que le ponía fruta o comida aparte con el fin de que no gastara de más y se quedara sin dinero para el pasaje. Asimismo, nuestra hora para despertarnos era, más o menos, a las cinco y media.

RC: ¿Cuánto tiempo es de su casa a la preparatoria?

SC: En la mañana una hora, en la tarde hora y media.

EA: Ese tipo de circunstancias nos afectó en el momento. El transporte era lo que más debíamos procurar. Si Sandy no se subía, veíamos la forma en que llegara a la escuela, ya fuese en taxi o con algún familiar, pues, para nosotros, lo más importante era que continuara con sus estudios.

SC: Yo creo que la clave para el éxito, aunque ellos no quieran decirlo, fueron los valores que recibimos desde pequeños. Lo veo con todas las familias. La educación que tuvimos desembocó en este tipo de logros. Todavía hoy día me recuerdan que lo más importante es mi educación, continuar con mis estudios y, así, seguir con mi futuro. Por ahí va la cosa.

 

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