El otro día estaba merodeando por el Facebook y me encontré con un post de Raúl Núñez en donde platicaba parte de su historia en relación con la famosa Plaza John Lennon del Centro Histórico de Puebla.

Raúl, como buen fan de Lennon quiso hacerle un homenaje a su músico favorito. Antes quiero decirles que la plaza era conocida por mucha gente con ese nombre porque cada año, en el aniversario de Lennon varios grupos de jóvenes se reunían para tocar. Y así la banda comenzó a familiarizarse con el nombre.

Entonces Raúl  comenzó a darle vueltas a su idea. Primero intentó hacer un monumento, pero el costo le hizo pensar en otra opción, después pensó un un busto pero al mirar su cartera dijo: no pues no.

Sin embargo, eso no lo hizo olvidar su idea. Buscó fondos y llegó a la conclusión que una placa era lo mejor. Ahora faltaba todo el laberinto burocrático. Después de muchas citas y reuniones con las autoridades por fin le dieron permiso de ponerla. La historia es increíble, me encanta ver hasta dónde se pueden llevar los sueños.

Pero aún falta, creo que ya hora que esa Plaza sea reconocida con ese nombre de forma legal. Imagínate qué bien se escucharía: Yo vivo la Plaza John Lennon, a la vuelta del callejón de las memelas. Poesía pura.

Escuchen esta historia, aquí se las dejo.

 

 

 

 

 

 

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