Hace un poco más de un año mis hermanas iniciaron un pequeño negocio de comida oaxaqueña en la cochera de la casa en donde vivieron mis papás casi toda la vida. Dicen mis hermanas que después de la muerte de mi mamá se quedaron con un vacío, con algo que las llamaba a emprender un proyecto que siempre les había llamado la atención. Además servía como un homenaje a mi mamá, que si de algo sabía era de cocinar.

Entonces un día decidieron abrir el portón un vender comida oaxaqueña. No hubo un estudio previo, ni nada de lo que nos recomiendan los especialistas, sólo la corazonada, el amor por ver algo propio. Así nació la Cocina de Mimi.

Quizá mis hermanas no tenían esos conocimientos, pero lo que les sobraba era sazón. Y entonces la casa se comenzó a llenar de amigos, porque los que llegan a la Casa de Mimi todos son amigos de otros amigos, recomendaciones que poco a poco van haciendo que el lugar se mantenga y crezca.

Mi familia ha pasado por altibajos desde la muerte de mi mamá, pero siempre la Casa de Mimi es el centro de reunión para resolver todo lo que esté sucediendo, claro, los problemas siempre son menos fuertes acompañados de una buena Tlayuda, una tostada oaxaqueña, un estafado o unas garnachas. Entonces, después los problemas ya son motivo de chiste, Así es la vida cuando hay buena comida.

Hoy en mi calidad de Pipope Goloso les quiero recomendar, sin duda alguna, el mejor lugar que hay en Puebla en donde podrán comer comida oaxaqueña. Se abre sólo viernes y sábado y está en la hermana república de San Baltazar Campeche, en la Priv. B 15 de enero. Si tienen suerte hasta van a ser atendidos por el mismísimo Pipope Goloso.

 

 

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