Nunca le había hecho una entrevista a una familia de Karatecas, pero siempre llega el día. Los vi llegar, muy jóvenes con sus sonrisas y su papá. Un hombre que a leguas se ve que le gusta el deporte y e inclusive aún tiene ese porte de los años de juventud. La familia compuesta por  Julisa, Estefanía y Christopher Quecholac. Son tres chic@ que son parte de la BUAP (Fïsica, Administración y Computación) y al preguntarles cómo fue que se iniciaron en el Karate lo primero que me confesaron los tres es que su papá los obligada.

Sí, a ellos les gustaba el futbol, echar la flojera como a cualquier chico de esa edad, pero el papá dijo: no, estos chamacos se me van a hacer algo productivo de sus vidas. Hoy la historia es distinta. Me dicen que se sienten muy agradecidos con sus padres porque ellos fueron los que los llevaban inclusive caminando cuando no tenían para los camiones.

Qué historias. Ahora los tres tienen un Dojo y son Sensei y nos han dado medallas en la reciente Universidad Nacional. Siempre que platico con estos chicos me lleno de esperanza, aprendo mucho sobre lo increíble que puede ser la vida. Así es que esa es la historia de hoy y aquí les dejo el podcast.

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