Tengo más de 20 años de adicción al tabaco. Acostumbré a mi cuerpo a relaciones varias situaciones con el cigarro. Cualquier momento de estar solo lo acompañaba del cigarro. Los momentos de felicidad eran acompañados por cigarros, el café, la chela, el sexo, leer, escribir, después de comer, ir al baño. Claro, desde hace unos años y gracias a las prohibiciones bajé (eso creo) mi consumo, pero hasta el momento no lo he podido erradicar.

La semana pasada les dije que sobreviví yendo cuantas veces pude al cine. Eso es una maravilla, pero desgraciadamente no siempre se tiene el tiempo Click To Tweet

Como muchos de ustedes ya saben, desde hace seis años he acompañado mi actividad en la  radio con la de ser Consejero Electoral Distrital a nivel Federal. Es una de esas pasiones que he llevado casi en secreto, pero que me ha dado grandes satisfacciones. En los procesos anteriores la tensión, el estrés me rebasaba y aprovechaba para fumarme una cantidad considerable, claro, siempre argumentando que era un momento difícil.  Este proceso, quizá, ha sido uno de los más complejos, pero algo pasó que los nervios no me rebasaron y no tuve la necesidad de buscar un cigarro en ningún momento. Fue casi toda la semana igual, con mucho estrés, pero con ánimo de no recaer.

La difícil llegó en el fin de semana. La semana pasada les comenté que para dejar de fumar implicaba muchos cambios y también una reconstrucción personal. Intentar nuevas formas de relacionarse con los demás. El fin de semana fue el cumpleaños de mi bróder Churromán y no pude ir porque sabía que mi cerebro le iba a dar click para echarme unos tabacos.

Me ausenté; me perdí de una buena fiesta, pero aún sigo conservando mi racha de no fumador, lo cual me hace sentir muy bien. Así es que la recomendación de esta semana es que hablen con sus amigos, adviertan sobre su situación y si son realmente sus amigos los ayudarán y los comprenderán.

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