Perdimos contra el América: tanto en la victoria como en la derrota tenga usted su cemitota

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Ya sé que les debo la crónica de la semana pasada, y les juro que mañana la publico sin falta…Y aunque ustedes no están para saberlo ni yo para contarlo, no la he podido subir porque me cambié de casa, de municipio y casi, casi de vida. Ya les haré otra crónica sobre todo lo que me ha pasado en estos días en mi nuevo pueblo.

            Desde el sábado pasado obligué a mi sobrino a que consiguiera los boletos contra el América; como ustedes ya saben siempre es un problema cuando llegan este tipo de escuadras a Puebla. ¡Invaden los estadios de una forma bestial! Y bueno, después de un par de horas el Dani me escribió que ya los tenía. Alivio.

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Pasé por el Churro a la recta y nos fuimos escuchando Sepultura al estadio. En todo el camino fui viendo playeras amarillas, poco a poco se iba haciendo el mundo amarillo y bueno, cuando llegué a C.U. casi todo era amarillo, pos entonces seguí el camino amarillo.

            -Con un empate me doy por bien servido –escuché

Iba escuchando una estación de la Ciudad de México y todos os comentaristas con mucha confianza le daban el triunfo a las Águilas. ¡Pinches monos! –les dije sin que me oyeran. Estos monos qué saben de futbol.

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Ya estando adentro le escribí a mi sobrino.

-¿Dónde andas?

-En la fila

-Sí, pero por dónde

-Pues no sé, en un edificio de cristales (nótese que mi sobrino no es de la BUAP, es decir, no es BUAPO)

Faltaba media hora y algo me decía que si continuaba en la fila no iba a ver el primer tiempo por lo menos.

-Tío, tengo una idea a ver si me sale. Espérame en la entrada.

Y ahí va el tío corriendo hasta la entrada para salvar a su sobrino.

Faltaban veinte minutos y nada. Faltaban quince y nada. Faltaban diez y nada. Hasta que escuché su voz de un coche desconocido. Sí, ahí venía trepado el Dani y es que en auto era mucho más fácil acceder. Los polis iban revisando a la banda de veinte en veinte y pos no se veía para cuando.

El Dani se bajó y nos fuimos corriendo hasta donde pudimos, sólo unos metros por cierto y ya caminando llegamos a la puerta donde nos esperaban los revisadores oficiales que muy amables nos dieron nuestra torteada de siempre.

Y como siempre nos sumamos a la Vagancia que se veía nutrida de pasión y banda. Ahí andaba Don Pepe y luego, luego nos pegamos por ahí (sin albur).

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-Oye, pues no se ven tantos americanistas –le dije a mi sobrino

Ya ni me contestó.

Pitaron y comenzó el gran partido y en el primer gol del América el estadio cimbró.

-¿Qué decías? Ahí están tus americanistas…

Después vino el segundo. Les juro que sentí tan feo que tenía ganas de salirme del estadio, pero me dije:

¡Sea valiente Don Cartas! Se es Lobo en las buenas y en las malas.

Después vino el primero de Lobos y la banda estalló y los americanistas calladitos…y después el penal y ¡Válgame Dios, la locura total! En ese momento tuve que sacar un cigarrito porque estaba a punto del infarto. Y no era el único porque varios compas me pidieron cigarros temblando, en éxtasis total.

Acabó el primer tiempo y saqué de mi cartera a mi virgencita para pedirle que se quedara así el resultado; pero bueno, si nos daba el gane le iba a poner una veladora, qué una, media docena.

Para colmo no llevaba dinero y la única cerveza estaba hirviendo. Después se me acercó un tipo y me dijo ¡Arriba el América! Yo le sonreí y le dije: ¡Chido valedor!

-No es cierto, ¿quieres una chela? Yo te la invito…

Esas situaciones son como El ser o no ser… de Shakespeare y entonces fui…

-Gracias carnal, por el momento no.

Pues claro, no le iba a aceptar una chela a un americanista por ningún motivo, bueno, al menos en ese momento.

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Después ya vino el otro gol de los amarillos y bye, cada quien a su casa.

Salimos del estadio contentos. Los Lobos habían jugado con el corazón y eso se agradece.

A la salida nos encontramos a un cemitero llorando; entre sollozos gritaba: 2×30, 2×30.

Justo lo que me sobraba. Una para el Dani y otro para mí. Y entonces me acordé de las palabras del poeta: Tanto en la victoria como en la derrota tenga usted su cemitota.

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Escríbeme: yosoy@ricardocartas.com

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