Goleada de Lobos y nos llevamos una nalgadita

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Con mucho cariño a los integrantes de la Vagancia

Desde hace tiempo había tenido el sueño de ir con la porra a un partido de Lobos. Así que cuando vi el anuncio de La Vagancia para ir a Querétaro me apunté de inmediato. ¡Ahora es cuando! Invité a varios amigos, pero sólo mi querido Churromán se arriesgó. Salimos de la Casa Club de Lobos a las 10 de la mañana y desde ahí comenzó el ambiente, rolaron las cervezas y todo el mundo iba muy contento.

-¿Cuánto quedamos?

-2-1

-2-0

-1-0

Nadie daba como opción perder. La cerveza hizo lo suyo y se tuvieron que hacer varias paradas en donde se pudiera. Llegamos a Querétaro directo al estadio que desde afuera lucía herrumbroso, no muy justo para un recinto tan emblemático para nuestro futbol. Cominos unas carnes asadas y después hicimos el ritual con la seguridad de la ciudad para identificarnos como la porra visitante. Quiero decirles que poco faltaba para que la Corregidora estuviera lleno, tienen una barra tremenda, admirable, así como los policías que nos apoyaron de una forma súper amable.

El comandante nos llamó y en tono de papá sabio nos dijo algo así: “A ver muchachos, ustedes vinieron a divertirse, ¿verdad? Bueno, pues nosotros que queremos que se diviertan y que regresen bien a sus casas. Así es que no van a poder pasar con cinturones, encendedores, cigarros, cadenas, llaves, gorras, sólo pasan con una playera y si traen mota escóndala bien porque si se las encontramos se quedan en Querétaro ¿entendido? (Ya en forma de broma). Se van a formar y van a pasar tres filtros”.

Recuerdo especialmente el tercero, fue el más cariñoso porque al acabar a cada uno de los que iban pasando nos daban una nalgadita de: pásele mi cabrón.

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Éramos como unos 50 comenzamos a echar porras y a pelear con el sol que nos caía como un martillazo.

Subimos las fotos de recuerdo y se respiraba una atmósfera de camaradería y justo cuando vimos llegar al Bigotes llegó el primer gol y comenzó la locura. Todos nos abrazamos y en ese momento pensábamos que habíamos llegado al clímax. Después el segundo y no nos la creíamos, el tercero y llegamos al orgasmo total. Los 150 policías que nos escoltaban nos miraban como ¡Jijos del Maíz! Ya casi al final del partido vimos cómo poco a poco nos acechaban hasta que sentimos las manos de los oficiales. “Ya se les acabó muchachos, ya nos vamos”. Así que nos quedamos sin ver el cuarto gol. Lo cantamos en el estacionamiento. Nadie creía lo que habíamos vivido, nuestro equipo había goleado a los Gallos a domicilio.

De nuevo se presentó el comandante y nos dijo: ¡Bien jugado muchachos! ¡Ahora ya nos vamos, van a llevar un par de patrullas para que los escolten y no se paren en ningún OXXO por sus cervecitas, porque si los agarran ahí, ya no nos hacemos responsables! Pos vámonos pues. El regreso más feliz de nuestras vidas. Ahora entiendo mucho del futbol, ahora sé de la felicidad futbolera. La experiencia con la Vagancia fue de lujo, altamente recomendable. Apúntense para el partido contra PUMAS, ¿le entran?

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Escríbeme: yosoy@ricardocartas.com

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