Los calores en el microbús

72

Ay el microbús, ese bello espacio que nos recuerdan las clases sociales y lo admirable que puede ser nuestra especie. Esta semana por alguna “extraña razón” viajé en la Ruta 72 para ir al trabajo. La verdad es que como ustedes ya saben, para mí es muy divertido y sobre todo, gracias a esos viajecitos yo les puedo escribir estas crónicas.

Así, con mayúsculas. Todos los cuerpos de las decenas de personas que estábamos en el micro sudábamos, nos hacíamos prácticamente un sólo cuerpo jajaja. Qué asco ¿verdad? Pero eso no es todo. En un descuido, le pude agandallar un asiento a un tipo con poco reflejo. Se trataba de un golpe de suerte. Por lo regular siempre me toca ir parado gran parte del camino porque ya sabes, uno es caballero y siempre hay que darle el lugar ala viejita, viejito y muchacha bonita, así es como vivimos los caballeros dentro del micro. Pero ahora, ya estaba sentado y saqué un libro para intentar adelantar unas páginas, pero el calor no me dejó. En eso enfoqué a una parejita de esos amantes que les vale madre que se esté acabando el mundo, ellos sólo se dedicaron a juntar sus bocas, uno de esos besos de largo aliento, de muyyyy largo aliento mientras las manitas hacían lo suyo. ¡Qué chido! -pensé, siempre el amor nos hace olvidar lo jodido que estamos.

Los admiraba, era como una ruptura a toda la atmósfera ¿qué dije? ¿ruptura? La ruptura del culo de algún hijo de la chingada que en ese momento, con el microbús llenísimo tuvo el detalle de pedorrearse  ahí, prácticamente en la cara de todos.

Ay, esos microbuses donde se vive el verdadero espirito de la comunidad, donde el amor, la solidaridad y los problemas gástricos se hacen públicos. Todos somos Ruta 72.

Posdata

Cuando los malos olores se aplacaron, puse atención en lo que venía en la radio. Una señora se quejaba de que a su hijo se le buleaba, que unos chamacos cabrones le metieron su cabeza a la water y que lo agarraban a madrazo limpio en las costillas. El locutor habló diciendo que esto no podía estar pasando y que se iba a comunicar con la directora de la primaria Hebreos de la Revolución. Nadie hizo caso. ¿Hebreos de la revolución? Ese nombre está bueno, me hubiera gustado estudiar ahí.

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Escríbeme: yosoy@ricardocartas.com

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