Campeón Gabacho

CampeónGabacho

“Y entonces se me ocurre, mientras los camejanes persiguen a la chivata hermosa para bulearla y chiflarle cosas sucias, que yo puedo alcanzar otra vida al putearme a todos esos foquin meridianos. Al fin, nací muerto y no tengo ni pizca de miedo”. (p. 11) Así es como inicia Campeón de Gabacho de Aura Xilonen (1995), autora que actualmente vive en la Ciudad de Puebla y estudia Cinematografía en el ARPA de la BUAP. Quiero subrayar la última palabra MIEDO. Después de haber hecho la lectura me queda claro que Xilonen se arroja a la escritura sin una pizca de miedo, sin tufos intelectuales, sin prejuicios literarios.

Xilo

La historia se inserta en una tradición poco frecuentada la literatura mexicana, El Rayo Macoy de Hernán Lara Zavala, Las glorias del Púas Olivares de Ricardo Garibay y que después se llevó al cine, Con la muerte en los puños de Pedro Ángel Palou. El box, junto con la lucha libre es el deporte de los marginados, de los antihéroes que de la nada, sólo con la fuerza de su brutalidad llegan a ser algo, para al final perderlo. Sin embargo, Liborio el protagonista de Campeón Gabacho es distinto, junto con su fuerza física, se le suma una tremenda fuerza espiritual que proviene de su inocencia. El tema central, a simple vista, es la migración, pero los subtemas con los que juega Aura, tienen que ver con las preocupaciones humanas, el amor, las preguntas existenciales, el hambre, la supervivencia, pero sobre todo de lo que los hombres pueden hacer para ser mejores seres humanos, la solidaridad.

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Xilonen tiene veinte años y quizá se pueda pensar que de ahí proviene el arrojo de su escritura; pero también de ahí proviene el punto de vista de una generación que ha marcado distancia de una buena cantidad de mitotes cotidianos con los que vivimos muchos de los mexicanos.

El primero, sin duda alguna, es la migración. Quizá antes se creía que al ir a Estados Unidos, representaba una oportunidad para tener mejores condiciones de vida; en Campeón Gabacho nos queda claro que esa supuesta alternativa está prácticamente agotada; sin embargo, en medio de toda esa atmósfera de podredumbre, surge la esperanza a partir de la solidaridad entre los migrantes. Liborio, protagonista de la novela, es un joven que llega a Estados Unidos provisto solamente de su fuerza bruta, de su animalidad.

ARPA

Liborio tiene la oportunidad de trabajar en una librería y hacer una serie de lecturas que lo van transformando. Esta es una acción clave dentro de la novela y que construye un puente, una analogía con el Quijote, personaje anacrónico que poco entiende sobre las necesidades de su tiempo, que provoca extrañeza a sus contemporáneos y que además es producto de sus lecturas.

Liborio y el Quijote, son personajes de distintos tiempos pero que comparten ese proceso de transformación por medio de la lectura y que tienen como principal valor el amor.

Sin embargo, existen otros mitotes que Aura tunde con buenos golpes, sobre todo, aquellos que son profundamente mexicanos y que se van dando en los diálogos entre Liborio y el Chief, dueño de la librería:

(-Chief, si usted es ateo, ¿por qué cree en la Virgen de Guadalupe?

-Ah, pelmazo cálamo, ¿cómo foquin sabe que soy ateo y cómo foquin sabe que creo en la Virgen de Guadalupe?

-Porque lleva los domingos a su ñora a la iglesia, ¿no?

-Ir a la iglesia no significa creer en Dios, putarraco herético.

-Entonces no cree en la Virgen de Guadalupe?

-No sólo creo, sino que también confío en ella.

-¿Entonces por qué siempre se anda cagando en Dios?

-Porque la Virgen no tiene la culpa de los pecados del Padre ni del Hijo ni del Espíritu Santo, putarraco iconoclasta.)” p. 175-176

 

Otra de las virtudes de la novela es el ritmo de la narración, la cual va en un beat tan violento, que la novela se convierte en una máquina de palabras; el lenguaje se desborda, las imágenes se estrellan como golpes que nos dejan tirados en la lona, reflexionando o muriéndonos de la risa:

(-Patrón, me quiero comprar un celular que sea inteligente, ¿cuál me recomienda?

-No sea pendejo, pajarraco virtual; cómprese mejor un libro y póngase a leer. ¡Teléfonos inteligentes a mí! […] ¿Para qué lo quiere, putito?

-Pues para hablar.

-¿Y a quién chingados le va a hablar si usted está más solo en este mundo que su rechingada madre? ¡Póngase a barrer la calle y luego píquese la cola! (p.176)

Con la publicación de Campeón Gabacho de Aura Xilonen, el ámbito editorial tiene una buena sacudida. Estaremos muy atentos de su siguiente libro.

 

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