Argón 18 inicia de Edmundo Domínguez Aragonés

Edmundo Domingo Aragonés

Publicada en 1971 por la extinta editorial Diógenes.[1] Argón 18 inicia, de Edmundo Domínguez Aragonés[2], es una extraña novela del 68, que sólo llegó a ver sólo una edición y cuyo argumento poco tiene que ver con las novelas, casi siempre de corte político y testimonial, que se publicaban en la época. Para todos los que han tenido la suerte de leerla, pueden concluir que no estamos ante una gran novela[3], dentro de los intereses de la novela del 68, es decir, no aporta datos extraordinarios sobre el movimiento estudiantil, no denuncia, ni subraya la responsabilidad del estado por los asesinatos y desaparecidos. En términos de las novelas del 68, la falta de estos elementos, la deja al margen de los gustos e intereses de los lectores, críticos y editoriales.

El caso de Argón 18 inicia es un caso extraño dentro del grupo de novelas del 68, porque asume el hecho histórico como una especie de lógica “natural” del ser humano:

¿Acaso Tlatelolco representaba el resurgimiento de esa memoria primitiva? Todo parecía membretarlo: una plaza (el claro en la selva, la semejanza {por la riolada sanguínea} con el estero fungoso); la matanza por sobrevivir… (p. 104)

Además de compartir, junto con Antonio Velasco Piña en Regina 2 de octubre no se olvida, José Piñeiro Guzmán en Recuerdos Vagos de un aprendiz de brujo, y en menor medida Con él, conmigo, con nosotros tres de María Luisa Mendoza, la idea de que el 2 de octubre, bajo distintas perspectivas, es parte de un destino que se tenía que cumplir en nuestro país. Antes de profundizar sobre este tema, vamos al recorrido del estado de la cuestión de la novela:

Librariuis Erectus Hernández es un periodista que tiene planeado ir a Perú para unirse con una de las guerrillas de ese país. En el transcurso de la novela, desfilan por el departamento de Libra otros amigos periodistas que lo cuestionan sobre su viaje a Perú: -¿Por qué te vas a Perú y no haces la revolución en tu país? De forma paralela, aparece en varias llamadas telefónicas de su novia Milagros, una chica de buena familia, con un posgrado en filosofía.

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Las pláticas con sus amigos giran en torno a la revolución, a las condiciones que tiene México, a la rebeldía de los escritores que opinan sobre los países latinoamericanos; de hecho son sus amigos los que se dan dinero a Libra para su viaje a Perú. Dentro de la historia se van abriendo paréntesis en donde se habla de las vidas de Milagros y una extraña historia que habla sobre Aristeo y Enedina.

En el transcurso dela novela se observa cómo Librarius está haciendo un reportaje sobre el movimiento. De hecho, mientras sucede la represión en Tlatelolco, él se encuentra en la televisión. Su amigo Pepe Nava sí va al mitin, donde lo golpean, éste busca esconderse en el departamento de Libra, en donde sólo se encuentra Milagros, quien le advierte a Libra que no vaya para la Plaza de Tlatelolco.

La idea central de la novela, la forma de tratar el tema del 68 es algo inédito para la época. La existencia del Argón es algo que nos puede hermanar con todos los hombres y mujeres de todas las épocas, sobre todos con los que compartimos puntos de vista. Esta es la principal tesis de Edmundo Domínguez Aragonés:

“Si el argón que inhalo en este instante antes fue inspirado por Cristo, por Cervantes, por Marx, por el Che, debe insuflarme, aun durante su breve estancia en mi organismo, algo del genio de esos hombres.  {…} debe activar mi protoplásmica masa encefálica, subvirtiendo el tan precario equilibrio electroquímico de mi cerebro para otorgarle una nueva “memoria”, un nuevo, increíble, irrepetible dato: el pattern mediante el cual Cristo decidió liberar al pueblo de Judea de la dominación imperial romana; el pattern mediante el cual Cristo decidió liberar al pueblo de Judea de la dominación imperial romana; el pattern que hizo concebir a Don Quijote; el pattern de El capital, en fin, el pattern que nos dio al Che.” (p. 88-89)

El argón es un elemento de la ciencia que a algunos lectores le han hecho pensar que podría estar dentro del subgénero de la ciencia ficción; quizá habrá quien apoye este punto de vista, pero desde el mío, creo que es un poco arriesgado. Sin duda estamos ante una novela experimental, una apuesta literaria siguiendo la ruptura lineal de la música de John Cage en Sonata en Fontana Mix.

Aunque el elemento (argón) esté presente, realmente no impacta en el desarrollo de la historia, el argón es uno de los argumentos por los cuales Librarius cree en la revolución; tampoco podemos minimizar la experimentación que Aragonés planteó en su novela.

argón2

Sin embargo, como ya lo había mencionado en el principio de estas notas, que el elemento que más salta a la vista, y que hace que la novela esté dentro de un patrón específico en las novelas del 68 es la presencia del destino.

Antes, quisiera aclararles, que la estructura de la novela no es lineal, y los saltos que se observan están indicados por pequeñas secciones que llevan nombres como “iconósfera”, “una revolución que comienza” y una de las más significativas es “mito”, que es donde se plantea la presencia del destino:

mito

Sobre la ciudad va a caer una de las calamidades (temporal, la juzgan algunos; otros la temen perpetua) más terrible padecida por los metropolitanos en muchas décadas (desde la peste de 1575, consignada por el jesuita Francisco Florencia, no hubo otra de tal magnitud) {…}Alec Radzec (Herminio Gutiérrez), afirmó que la mortandad de 1968 era atribuible a la conjunción de Marte y Saturno {…} estudiantes. Parecía, dijo, que estos individuos hubieran sido culpables de un grave delito moral que Dios (o sus invocaciones) iba, ahora, a castigar de un solo golpe (p. 133)

Al parecer, el objetivo de Edmundo Domínguez Aragonés, no es político, o quizá sí, pero tuvo en la experimentación, una forma de protesta contra la linealidad que dominaba la novela del 68.

 

[1] Editorial dirigida por Rafael Giménez Siles y Emmanuel Carballo en 1966.

[2]  Edmundo Domínguez Aragonés, se naturalizó mexicano en 1958. Estudió letras en la Universidad de Guadalajara. Ha sido director general de la Organización Editorial Mexicana; subdirector de supervisión y operación de la Dirección de Análisis y Evaluación de la Dirección General en RTC http://www.oem.com.mx/laprensa/notas/n3536930.htm#sthash.nnXmsCgE.dpuf

[3] Gonzalo Martré en su libro “El movimiento estudiantil de 1968 en la novela mexicana”, comenta lo siguiente sobre la Argón 18 inicia: “Haciéndole caso leí por segunda vez el libro y de un tirón, sacando la siguiente conclusión: ¡qué pérdida de tiempo! Si la razón de ser de la novela debe supeditarse  a la explicación final antes transcrita, hemos de concluir que el autor no sabe nada de ciencia ni de política, ni del arte de narrar uniendo estos elementos”(p.74)

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