Taxi driver II o el taxista que todo lo sabía

taxista

Ustedes saben que la bici es mi vehículo oficial, pero los que estuvieron en el centro no me dejarán mentir, había unas nubes tremendas, oscuras, como de película de terror que me hicieron salir en busca de un taxi. Intenté llamar un Uber, pero resulta que hasta mañana entran en función. Salí y le hice la parada el primero que vi. No me fijé qué modelo era, sólo le pregunté cuánto me cobraba a la colonia Gavilanes. Aunque el precio se me hizo alto, la lluvia no me dejó de otra.

Y ahí comenzó la historia de terror. Mucho terror.

Bueno, el primer contacto, ustedes ya saben, fue el preguntarme ¿Y usté a qué se dedica joven? Le dije que era profesor de literatura. Y ahí empezó a despotricar llamando PENDEJO prácticamente a todos y a todo, incluyendo a los maestros de literatura, sí, que los políticos, que las calles, que ya estábamos a punto de la revolución. ¿A poco no joven todos son unos pendejos? Obviamente el tipo que se le metió con su NB. Mire nada más a este pendejo, seguro fue a la Universidad. Bueno, todo el camino fue así. Nunca me había cansado tanto una plática de un taxista, la verdad es que había tenido mucha suerte y casi todos me cuentan buenas historias. Pero este, no había nada que le gustara; bueno, lo que sí le gustaba era el pasado.

-Nombre joven, antes en el 5 de mayo aventaban cañonazos de a verdá…

-¿Usté sabe quiénes fueron las chingones en la batalla, sí, claro, los zacapoaxtlas de zacapoaxtla, pero también los zacapoaxtlas de Valsequillo.

taxista1

-¿Usté se acuerda cuando el Puebla llegaba a las finales, verdá que Puebla se moría?

-Yo me acuerdo que antes, sí joven, antes con la nieve de los volcanes se alumbraba la ciudad.

-¿Y nunca fue a los túneles que hay de la catedral a donde está la escuela de lenguas y de ahí a los fuertes? La verdad están bien chingones, le digo eso porque yo ya me metí.

-No joven, usté me debería de disparar unas caguamas para que le termine de contar mis historias porque veo que viene bien entretenido, pero ni modo, uno es pendejo y hay que trabajar.

Leave a comment