#Reseña “Bajo la máscara” de Bernardo Fernández “BEF”

BEF

Creo que si algo le hace falta al mercado editorial en México, son libros para jóvenes con temas que puedan reconocerse como cercanos. Llegué a la novela por recomendación de mi amigo Óscar Alarcón:

-Oye mi Richard, ya checaste Bajo la máscara del BEF? Tiene algunas referencias sobre el 68…

Y entonces ni tardo, ni perezoso corrí a comprarla para meterme en la novela el fin de semana. Óscar sabe que estoy haciendo mi tesis sobre la novela del 68.

No es la primera vez que leo algo de BEF: de hecho es de mis autores favoritos: Gel azul, Hielo negro, Ladrón de sueños, así como sus antologías. Es decir, recurro a BEF de manera sistemática porque es un autor que muestra mucho respeto al lector. Crea historias para jóvenes, pero no utiliza el tufo pedagógico y moralino que inunda la literatura juvenil; por otro lado, BEF reconoce que está inmerso en una tradición literaria, a la cual homenajea de forma implícita y explícita. Lo mejor de la novela es que BEF sabe dosificar muy bien la verosimilitud. En términos de superhéroes no es un tema sencillo. BEF nos hace creer que ese mundo paralelo que viven Roque (Electrostático) y Roberto (Capitán Tóxico) puede ser real, o que por lo menos ellos en su vida cotidiana son tan reales como cualquiera que pueda leer la novela. Es un efecto moderado, creíble, que abona mucho al ritmo de la novela.

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La aparición de Gargantor y sus clones, así como todos sus amigos de la escuela para genios, es una maravilla. Son personajes alucinantes, con pelos azules, llenos de soberbia, enajenados con el mal y sí, claro, con mucho dinero, como cualquier oligarquía (nacional, por lo menos).

No les quiero vender trama, pero quiero decirles que la novela es tan entretenida que no sólo es recomendable para jóvenes. Yo creo que habrá muchos chavorrucos aún van sentir la intensidad con la que vive un super héroe en la ciudad de México.

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