Un poco de la historia de mi papá: Mi vida en la oficina de Correos en Cholula

Ingresé en el servicio postal el primero de octubre de 1950 en Ciudad Ixtepec Oaxaca. En ese entonces yo tenía 20 años y salí por primera vez de Istmo en 1951 como agente postal ambulante. Mi primer destino fue Guadalajara Jalisco, posteriormente me fui a Torreón, Ciudad de México, Veracruz, Cuautla Morelos, Tehuacán, Puebla, hasta llegar a Cholula en 1956. Aquí viví tres años, trabajando y conviviendo con los postales de Cholula.

La administración de correos estaba en la avenida Hidalgo, frente a la clínica del Dr. Moisés Toxqui.

Todos los días recibíamos la correspondencia que venía del ferrocarril de Puebla, hasta llegar a Cholula aproximadamente a las 8:30 de la mañana.

En ese entonces la administración estaba formada por cinco empleados: un administrador, un auxiliar postal, dos carteros y un conductor postal.

Nuestras actividades en la estación eran las siguientes:

  • Traíamos la correspondencia para distribuir en las pichoneras para sacar la correspondencia de Cholula y la de tránsito, de los pueblos cercanos para hacer los envíos diarios.
  • Los dos carteros formaban su ruta para salir a repartir y el conductor se encargaba de formar sus envíos con un número de ruta y envío progresivo, como una forma de control.

 

Por otro lado, me gustaría platicarles que en aquel entonces existían las agencias que distribuían la correspondencia en los puntos cercanos a Cholula, me refiero a: San Luis Tehuiloyoca, El calvario, San Gregorio Atzompa, Santa María Cuezcoma, Chipilo. Los lugares de distribución eran regularmente las tienditas donde recurría la gente a preguntar por su correspondencia, así como las presidencias auxiliares. Cabe señalar que todos estos puntos estaban autorizados por la oficina postal de Cholula.

En la oficina postal se tenía un turno quebrado. Se abría a las 8 de la mañana y se cerraba a la una de la tarde, tiempo que aprovechábamos para ir a comer. Yo lo hacía casi a diario en la fonda de Doña Beatriz Cuautle, que llevaba el nombre de una de sus hijas: Fonda María Elena que se encontraba en la Avenida Juárez de Cholula.

Después, la oficina postal abría sus puertas a las 3 de la tarde, tiempo que se usaba para preparar todo el material para el siguiente día, al llegar las seis de la tarde los cinco compañeros nos íbamos cada quien a su casa. Yo en ese entonces vivía en la 3 oriente no. 10 con la familia de Don Lorenzo Galindo, familia muy conocida y de buen corazón que me recibió por tres años en Cholula Puebla.

Para mi, el hecho de haber trabajado en el servicio postal mexicano por 30 años es motivo de orgullo. También quisiera expresar mi gratitud a esta institución que me dio la oportunidad de ganarme la vida y de darle mejores condiciones a mi familia. Ahora llevo 35 años de jubilado y aún recuerdo el primer día que llegué a Cholula, el recibimiento de los compañeros y el cielo hermoso de Cholula.

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