El placer de usar Converse

La primera vez que vi un par de Converse fue en la secundaria. Mi amigo Manuel Jara no sé de dónde los sacó, creo que eran de su papá o algo así. De ahí salí corriendo a la fayuca por un par de Converse blancos para mi clase de Educación Física. No faltó el que se burlara y que dijera que eran tenis de panadero. ¡Ja! Después me compré unos azules, y otros de cuadritos que me acompañaron en toda la preparatoria. Es más, hubo un día que hasta sirvieron de vasos. Sí, se los juro, un amigo medio loco me quitó el converse verde y ahí se sirvió una cuba. Después unos verdes en la licenciatura. Una chica, después de mucho tiempo me dijo: ¡Ah! ¡Tú eres el chico de los tenis verdes¡ He pasado muchas buenas y malas con mis tenis, pero se han convertido en parte de mi, los Ultracostumbristas los hemos tomado como “el calzado oficial”, es más, hasta me casé con unos converse rojos que todo el mundo me chuleó. A ver qué más viene.

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