Encuentro chavoruco

Lo que puede provocar unos días de descanso y quedarse encerrado en la ciudad. Hace unos minutos estaba ahogado de aburrimiento; no era el único, mi hija Indirita estaba peor de aburrida. Lo primero que se me ocurrió (y es lo que hacía desde adolescente) fue ir a Plaza Dorada (ya la propuse para ser patrimonio cultural de Puebla). Fuimos a los juegos, pero no llevaba muchas monedas, así que me fui a cambiar un billete a las “maquinitas”, creo que ahora se llaman Smash, antes Chispas o algo así. Pero lo que vi ahí dentro fue increíble, puros Chavorucos o Niñores divirtiéndose de lo lindo. Casi todo estaba lleno y no había un sólo chamaco. Me sentí súper onda, tanto que ya no me avergonzaba mi playera roja de el Gato Félix. No sé si sea algo bueno o malo, pero cómo me acordé de las tardes que pasaba con mis amigos jugando esas “maquinitas” que mi mamá siempre odió. En las próximas vacaciones les hablaré a mis amigos de la secundaria para irnos de pinta de nuestras responsabilidades de papás y jugar un dínamo salvaje.

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