La historia de un taxista afortunado

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No uso el autor porque me gusta escuchar las historias que me cuentan los taxistas. No me había dado cuenta de esa adicción hasta hace apenas unos días. Le hice la parada como siempre en el B. 5 de mayo a eso de las 9 pm. Aún encontraba micro, pero me dio flojera esperar y soportar todo lo que se puede vivir en un micro. Desde el primer instante el señor taxista le puso play a su contador de anécdotas:
—Le voy a decir algo, yo soy el único taxista feliz de esta ciudad.
La declaración del chofer no me hizo gracias. Por la tarde había visto Tiempos Violentos y cualquier frase hecha me parecía sospechosa. Así qué cerré los ojos esperando a que sacara el arma y pasara lo que siempre pasa. El taxista sonrió. Se dio cuenta de mi miedo.
—¿Usted ha podido ganar 2,000 pesos en una hora?
Este declaración estuvo peor. Empezaba a sudar, a pensar en mis buenos tiempos, en mis deudas, en mi auto que nunca uso.
—Yo una vez me gané 2,000 en un ratito. Fue un tipo loco que sea subió muy mamoncito. Venía con unos tragos y luego, luego, comenzó de farol con que era muy cabrón. Y a mi esos tipos me cagan. ¿Cómo la ve? Así qué le dije que ya le bajara, que no quería escuchar sus conquistas, si a leguas se veía que ni se le paraba al wey. ¿Oiga, usted no compra cuchillos?
En ese momento el taxista sacó de su asiento un cuchillo enorme. Le dije que me bajara en la esquina. Le dejé 100 pesos y me fui corriendo. El taxista sonreía. Comenzaba a creerle que era el único feliz en el gremio.

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Escríbeme: yosoy@ricardocartas.com

1 Comment
  1. ROSENDO May 14, 2013 at 2:47 pm

    de plano es mejor viajar en bicicleta…volvamos a los viejos tiempos.

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