Libro de la semana: Despertar con Alacranes de Javier Caravantes

Título: Despertar con alacranes

Autor: Javier Caravantes

Editorial: Fondo Editorial Tierra Adentro

ISBN: 978-607-455-931-6

Año: 2012

Precio: $60

Lector: Adolescentes Macabros y Rucos Contemporáneos

 

 

Bueno, creo que Javier es uno de esos autores que cuesta un poco de trabajo entender. Sí. Despertar con alacranes es un libro misterioso, asecha y espera el momento ideal para clavar el veneno.

Hoy, hoy, hoy, como dijo el célebre expresidentes Fox, sí, hoy el tema de la adolescencia parece no ser tan dolorosa en apariencia, no es una explosión sino implosión. Despertar con alacranes del alacrán Caravantes (así lo llaman en algunos bares) se inscribe en la tradición de esos pocos libros que fueron escritos desde la juventud y que tienen por tema los problemas que adolecen a los muchachos. La tumba (1964) de José Agustín, Gazapo (1965) de Gustavo Sainz, Pasto verde (1968) de Parménides García Saldaña. Textos que hablan sobre la pesadumbre y la existencia. Insisto, estos tres libros en sus momentos de publicación fueron unas bombas que llamaron la atención de críticos y literatos que aunque no los habían leído opinaban que eran muy buenos libros como fue el caso de Juan Rulfo que después ya no supo ni qué inventar para aclarar que no le había gustado el texto de José Agustín. Gazapo caminó por el lado de lo correcto y Pasto Verde se fue hacia el extremo de una escritura enferma y extraordinaria que poco se comprendió en el momento y que hasta la fecha carece de un estudio que la revalore.

Los Alacranes (la serie de cuentos) de Caravantes es la contribución de la generación de Javier a esta tradición.

Ya sé que muchos tienen la idea de que la adolescencia es desmadre autos y rock and roll (jejejeje) ¡Claro que lo es! El asunto es que como tema literario esa perspectiva ya está muy corrida. La propuesta de Caravantes es de una humildad que se traduce a textos armónicos y de un cuidado envidiable. Sabe matar a sus seres queridos que en lenguaje de Stephen King no es otra cosa que esos párrafos y líneas que son paja y bulto y que al escritor le duele hasta tuétano borrar. Caravantes lo tiene claro y no le tiembla la mano para hacerlo.

Otro de los puntos positivos del libro es que las temáticas de cada uno de los textos logran crear un gran corpus, un gran alacrán que hace la función de caballo de Troya y que por dentro lleva una selección de los mejores soldados dispuestos a tirar por no caut a sus lectores. No cualquiera logra construir el corpus de esa forma. La mayoría de los cuentistas forman sus libros con los textos que se van haciendo a lo largo del tiempo, con múltiples temáticas y perspectivas. No puedo decir que está mal, pero conquista más la idea de trabajar sobre un proyecto que tiene un centro y varios caminos para llegar a él.

Me da gusto coincidir con autores como Javier Caravantes. Me cuesta un poco de trabajo su mirada hacia los conflictos, pero eso no es importante, lo que vale la pena es su oficio como escritor. Y sí, también opino que Xoxtla es de los lugares más feos que he visitado y qué decir de esas güeritas chipileñas: siempre terminan arruinándole la vida a medio mundo.

 

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