¿Cholulear? Ya no estoy para esos trotes

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Cuando llega el viernes un espíritu parrandero se apodera de mi. Y siempre la imagen de Cholula llega como el ideal. Les voy a confesar que pocas veces se me cumple. Siempre me gana la flojera y se atraviesa cualquier situación que hace que me quede en algún lugar del centro de Puebla. Además, desde que soy un fiel esposo y admirable papá la cosa se pone peor. Prácticamente me he convertido en un monje (budista, desde luego). Pero este viernes los astros se alinearon y todo me permitió irme para allá.

Empezamos en Container City con nuestro amigo el Chino. Unas cuantas rondas de cerveza. Mujeres re bonitas, música excelente y un clima de lujo. Sin embargo, algo había no me dejaba estar completamente bien. Quizá pensar que mi esposa estaba sola con mi hija o saber que los tiempos de ligue ya estaban muy lejos. No sé, pero entre más pasaba el tiempo algo pesaba, pero tampoco era motivo para detener el ataque de las cervezas. Con todo y todo me la estaba pasando bien.

De pronto se escuchó una voz: ¡Vámos al Fly!

¿Quién soy yo para decir que no?

Y pues ahí nos fuimos a meter. Gran antro y yo más cansado. Platicaba tranquilo y me preguntaba si este era un lugar para un hombre casado y con una hija de un año (tres meses). No me respondí en ese momento porque me interrumpió un ron (cortesía de un amigo argentino). Platiqué largo y tendido con él y no dejaba de sentir cansancio.  pero tampoco eso impidió que nos quedáramos hasta el final. La hora en que se prenden las luces y que la música para. En otros tiempos ese momento era el mejor. Sí, el after, la aventura, el encuentro fortuito que me ha llevado a escribir.

Ahora ese momento era simplemente el fin de la historia.

Como lo marca la tradición hicimos una parada en la taquería. Bueno tacos y otro ron de cortesía. Mi amigo el Gato había conectado. La estaba pasado bien. Yo sólo observaba. Y cuando todo estaba a punto de acabar un auto se nos orilló. La puerta se abrió y una chica hermosa (creo que de minifalda) salió gritando: ¡Ricardo Cartas! Eso no fue lo peor. Después bajaron un par de chicas más que me suplicaban un conecte para un after. Hace años me hubieran hecho feliz, pero ahora estaba muy cansado y extrañaba a mi hija. ¿Cholulear? Ya no estoy para esos trotes.

2 Comments

  • Gaviota
    Posted June 20, 2012 3:36 pm 0Likes

    …bueno, tambien estan los churros con chocolate en Las Duyas, jejeje.

    Saludos!

  • ilian
    Posted June 20, 2012 4:14 pm 0Likes

    Me encanta como escribes!! Los que tenemos más de 30 e hijos nos identificamos de sobremanera ( quizas sólo sea que pertenecemos a una misma especie ) Lo cierto es que al describir tu patochulula, uno se observa y se da cuenta qué la vida es más interna que externa……Gracias por escribir!!

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