Bien Jack!

“En absoluto interesado en la educación superior de México, para nada seducido por explorar los vacíos toneles de la intelectualidad mexicana, Jack Kerouac, como Burroughs, jamás se interesó por la llamada cultura mexicana. Cero interés por los librescos escritores de entonces, cero por los pintores, cero por los académicos. Afortunadamente nunca oyó mentar siquiera a Alfonso Reyes, a Salvador Novo, a Octavio Paz o a Juan Rulfo. El primero le hubiera olido a orín de baño de biblioteca; el segundo a barniz de uñas; el tercero a esmoquin con naftalina en los bolsillos; el cuarto quizá le hubiera intrigado. Jamás apreció a los muralistas mexicanos, en especial al  hiperpanfletario sapo Diego Rivera, al que no le veía el alma por más que se la buscara debajo de los pliegues de la ingente barriga. Nunca entró a aburrirse a una clase en Ciudad Universitaria ni en el Mexico City College. Jamás leía los periódicos ni se enteraba mucho de los acontecimientos  nacionales de entonces. Si acaso le gustaba, por pose, Pérez Prado y el cha, cha, cha. En México, Jack más bien entró en contacto con gente pandrosa y extrema en sus formas de vida, no con intelectuales bienpensantes.”

(Fragmento de El disfraz de la inocencia, La historia de Jack Kerouac en México de Jorge García Robles)

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